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Tamara Falcó o la novia ideal para el alcalde

Tamara Falcó asistiendo al acto " Dialogos en la catedral para la concordia " en Burgos.
Tamara Falcó asistiendo al acto " Dialogos en la catedral para la concordia " en Burgos. FOTO: Chema Clares GTRES

Después del desparrame de Díaz Ayuso en Ibiza (Isabel cuando besa es que besa de verdad) el mundo celestino y rosa dirigió sus miradas de reproche hacia el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida: no es bueno que el hombre esté solo, tío. Y como lo del Génesis parece irrepetible (la costilla y tal), se dedican a buscarle novias, como si la alcaldía necesitara con urgencia un heredero. Entre las candidatas, que van de Paloma Cuevas a Andrea Levy, parece que la más adecuada para una portada de «¡Hola!» es Tamara Falcó. Por lo que cuenta ella misma en las redes, es superfán del alcalde. O sea, que lo ve superinteligente, superformado, superdivertido y superíntegro. Ahora sólo falta que despida a Onieva, invite al solterón a cenar con más frecuencia en «Villameona» y, si aspira realmente al trono de Cibeles, le ofrezca sus especialidades afrodisíacas: el pichón con trufa, cola de caimán, pene de foca y cuerno de rinoceronte y, de postre, besos de chocolate rellenos de menta con champán. Nada de cava. Pero, al margen de los trece alfileres en la pila del agua bendita de San Antonio de la Florida y las muy convenientes oraciones a San Valentín que tan bien conoce la devota marquesa-chef, aquí la clave está en mamá Preysler, maestra absoluta de las artes amatorias y la seducción, diosa filipina que reúne en sí a Afrodita, Cupido, Venus y Eros. Ella puede convencer a Tamara de que su hombre ideal, por lo menos hasta que cumpla los 45, es el alcalde de Madrid, chico formal, católico, bien situado, tolerante y pagafantas.