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Las cuentas (separadas) de Ana María Aldón y Ortega Cano

La mujer del diestro labra a golpe de talonario su nueva imagen, mientras el torero vive su peor momento económico

José Ortega Cano y Ana María Aldón
José Ortega Cano y Ana María Aldón FOTO: Sergio R. Moreno GTRES

La reciente entrevista de Ana María Aldón a la revista «Lecturas» ha provocado un nuevo tsunami mediático en un momento especialmente delicado para los Ortega Cano. Cuando aún no habían digerido el brutal testimonio de la hija de Rocío Jurado contra su viudo, Ana María se ha vestido de fucsia y ha dado un golpe inesperado que ha desestabilizado su matrimonio y dinamitado la frágil estabilidad familiar.

La mujer del torero, que ha reconocido que concedió la entrevista por «necesidad económica y emocional», no oculta la difícil situación económica que vive en su casa. A golpe de exclusiva ha conseguido salir de los números rojos que teñían sus cuentas y ha tomado el control de su economía para hacer realidad su sueño: lanzar su primera colección como diseñadora de moda.

Una máquina de facturar

No ha sido una entrevista aislada. Todo forma parte de una estrategia diseñada al dedillo. Para ello, Ana María Aldón ha fichado por una agencia de marketing y publicidad, dirigida por Marc Florensa, y especializada en redes sociales. Su nuevo representante será el responsable de crear su nueva marca personal, potenciar sus redes sociales, desarrollar su faceta pública y crear un personaje con identidad propia que se aleja de su actual rol como la mujer de Ortega Cano.

Ana María Aldón
Ana María Aldón FOTO: Daniel Gonzalez GTRES

En apenas dos semanas ha facturado cerca de 70.000 euros. La empresaria quiere invertir ese dinero para poner en marcha su nueva línea de negocio y sacar al mercado su primera colección de ropa. Después de años de preparación, ha estudiado corte y confección así como marketing y e-commerce, su objetivo es convertirse en una diseñadora de éxito y abandonar la coletilla de exvendedora de fruta.

Y si las cuentas de Ana María son un ejemplo de prosperidad, las del toreo son cada día más opacas. Tanto es así que, desde 2016, no presenta cuentas en el Registro Mercantil por lo que este organismo ha optado por bloquearlas, lo que le impide facturar o ingresar por estas actividades. Sus múltiples negocios fallidos le han obligado a ir desprendiéndose de un patrimonio inmobiliario valorado, hace una década, en más de 12 millones de euros y que hoy no vale ni la tercera parte.

El declive económico

Su calvario empresarial comenzó cuando, ya retirado de los ruedos, fue condenado a dos años y medio de prisión por el homicidio de Carlos Parra. Aquello fue un mazazo para su imagen pública y tuvo efectos muy negativos en sus negocios. Tras pagar una indemnización de 158.000 euros, Ortega se preparó para afrontar una larga temporada entre rejas y sin ingresos. Así, en 2013, vendió por 5,4 millones de euros la finca «Yerbabuena», en la localidad sevillana de Castilblanco de los Arroyos, y cesó, días antes de su ingreso en prisión, de todos sus cargos como administrador único o apoderado de la decena de sociedades en las que participaba.

El ex torero José Ortega Cano
El ex torero José Ortega Cano FOTO: Efe

Con el dinero obtenido por la venta de la «Yerbabuena» invirtió en el mundo taurino como empresario y apoderado. Para ello creó una nueva empresa, Orteunión Espectáculos S.L, a cuyo frente puso a su cuñado Aniceto. A través de esta sociedad gestionó las plazas de toro de Benidorm, Plasencia, Cieza o Murcia, el apoderamiento de toreros como Morenito de Aranda, Uceda Leal o Rafael Cerro y explotó un restaurante en el paseo marítimo de Benidorm que le llevaría a la ruina. Las últimas cuentas presentadas de Orteunión Espectáculos S.L. arrojan, en 2017, deudas de unos 900.000 euros, compensadas mediante ampliaciones de capital.

A día de hoy, los principales activos de las sociedades patrimoniales. del viudo de Rocío Jurado son el chalet en Fuente del Fresno (Madrid) en el que reside con Ana María y su hijo, una vivienda en la urbanización de Costa Ballena en Rota (Cádiz), una finca rústica de 12.000 metros en la zona norte de Madrid y varios locales comerciales en San Sebastián de los Reyes, también cerca de capital.

Independencia económica

Mientras el torero apenas tiene ingresos, Ana María se prepara para dar el salto como empresaria con el objetivo de triunfar en la moda y demostrar que, pese a lo que esgrime su familia política, no vive de Ortega Cano.

A la andaluza le gusta presumir de su independencia económica. La pareja tiene cuentas separadas desde que, en 2020, comenzó su carrera televisiva en «Supervivientes». Comparten los gastos de la casa y si, hasta ahora, el torero paga el sueldo del servicio y el colegio de su hijo, ella es la que se encarga de hacer la compra. Una pareja con las cuentas claras y… separadas.