Gastronomía

Ronda de bares: Barlovento: una barra de futuro

"En la meseta de acero y cristal que son las Cinco Torres, donde el asfalto huele más a cuenta de resultados que a verbena, ha nacido un tabernáculo que quiere ser faro y refugio"

Taberna Barlovento
Taberna BarloventoCedida

En la meseta de acero y cristal que son las Cinco Torres, donde el asfalto huele más a cuenta de resultados que a verbena, ha nacido un tabernáculo que quiere ser faro y refugio: Barlovento. Cuadrada la barra, monumental y estratégica, como puente de mando desde donde se divisa la vida por los cuatro costados. Uno se acoda y de inmediato sabe que aquí habrá zambra aunque el vecindario venga con corbata. El oficio lo marcan los chaveas del barrio vertical: ejecutivos de paso rápido, estudiantes de medio mundo, familias con niño estructural o sin él, buscadores de fortuna y hasta algún perdido del foro que ha cambiado la caña del bar Manolo por este mirador de futuro. Todos acaban rendidos al conjuro de una copa bien servida, que eso aquí se cuida.

El oficiante de Barlovento es más bróker de sonrisas que tabernero al uso: tira el vino con compás, saca la conserva con aliño justo y maneja una carta que sabe a puente entre mares. Montaditos de sobrasada, carne mechada, cachopo o salmón, la ensaladilla de toda la vida, rabas de calamares de tribuna y los chicharrones servidos con limón y compás. Manduca sencilla pero con pellizco, pensada para picar de pie y alimentar conversación. Y las conversaciones fluyen. Algún ejecutivo desabrocha la corbata para compartir ración de bravas con un chavea de Erasmus, y la tarde se convierte en tertulia sin fronteras, mezcla de charlas de bolsa y confidencias de resaca. El tardeo que poco a poco empieza a conocerse en esa barra acabará siendo ley.

Barlovento tiene la frescura de lo nuevo sin renegar de lo castizo: barra generosa, vinos con justiprecio, montaditos sabrosos, chicharrones de cante chico y ambiente de compadreo. Porque al final, lo esencial no cambia: lo importante es que haya barra y que haya bulla. Aforismo de cierre: En cada nueva torre de acero debería crecer una taberna: para que la ciudad siga teniendo corazón de bota y alma de porrón.

Bar: Taberna Barlovento

Espacio Caleido, P.º de la Castellana, 259E, Fuencarral-El Pardo, Madrid.

Tlf: 679 26 02 05