La Preysler incorrupta y Dinio comedor de gatos

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Madrid.

Tiempo de lectura 4 min.

18 de septiembre de 2019. 20:09h

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Rebeca Argudo Madrid. 18/9/2019

En ¡HOLA! continúan hoy celebrando el 75 aniversario, que más que un aniversario parece una boda gitana. A la inauguración de la Casa Hola, que permanecerá abierta hasta el día 22, acudieron los rostros conocidos habituales de las páginas de la revista: Isabel Preysler, Adriana Abascal, Eugenia Silva, Isabel Pantoja, Laura Vecino, Fran Rivera... No faltó nadie. Y la portada, como no, vuelve a ser un mosaico con los posados de alguna de las más relevantes asistencias. Isabel Preysler preside acompañada por Pilar Rubio y Eugenia Silva, que pudiendo ser sus hijas, apenas parecen sus hermanas. Ni siquiera menores. A mí me inquieta un poco la eterna juventud, pero igual está hablando por mi boca la envidia cochina, que acabo de descubrirme dos canas en el flequillo y una lorza que ayer no estaba.

Junto a las tres gracias principales, aparece un retrato de cuerpo entero de una Isabel Pantoja elegantísima y delgadísima. Un poco figura de pirámide invertida le hace el modelito, si se me permite decirlo, pero oye, después de perder a tu marido en un ruedo, criar sola a un pequeño del alma con su piel de canela que te sale discjockey, Cachuli, la cárcel, supervivientes y el videoclip de Isa P.; yo entiendo que, para la Pantoja, parecer un cucurucho debe de ser la menor de sus preocupaciones. Tiene que ser la bomba ser una mujer de vuelta de todo, estar igual en el rocío, que en la trena, que en la Casa Hola. Codearte con peregrinos, mangantes y celébrities sin que te mute la sonrisa. Yo soy ella y voy en chándal.

En una esquina inferior encontramos a Lara Álvarez y Velencoso, por primera vez juntos en una instantánea. Cómo está este muchacho, por favor. Y es todo lo que tengo que decir al respecto, la verdad. Que a mí los amoríos de cada cual me parecen siempre muy bien y estoy muy a favor del amor. Y de los achuchones sin amor, incluso.

Junto a ellos, Victoria Federica en la boda de María García de Jaime, que ahora mismo os digo quién es, en cuantico me lo chive Google. Espero que no sea influencier, por el amor de Dios. Yo es que no quiero mentiros, y no tengo ni idea de quién es, pero lo busco y os lo cuento. No quiero hacer como que lo sé, que podría. Valorad también mi honestidad a la hora de encarar esta columna. Mira, es una influencer. ¿Quién nos lo iba a decir? Que se ha casado. Con otro influencer. Los influencers son como hámsters, están siempre todos con todos. Y hay un montón. Y, por lo visto, se relacionan con la realeza.

Mientras pido otro vermú, voy sacando el Lecturas. No os despistéis.

Creo, dejadme que lo corrobore, que hemos pasado de que Lecturas sea el grupo de Whatsapp de las Campos y el lugar donde dirimían sus diferencias, a que ahora lo sea de la familia desestructurada Flores Carrasco. Yo es que es ver este sindiós y me acuerdo de las extensiones de Rociíto y las lentillas azules y La Más Grande emocionada y me pregunto cómo hemos dejado que llegaran a esto. Que la madre y la hija llevan siete años sin hablarse, hombre. Y cuidado que en la pelea que tuvieron intervino la Guardia Civil y todo. Vaya tela.

Ya sé que os he contado poco al final de todo este problema familiar, pero es que me muero de ganas de llegar a la siguiente noticia, que os va a encantar. María Lapiedra cuenta en la portada que la peor etapa de su vida fue la que pasó con Dinio. Vale, hasta aquí todo correcto. Pero es que en el interior nos da el titular de la semana. ¿Qué digo de la semana? Del mes. Del año. DEL SIGLO. Cito literal: “Dinio quiso comerse a mi gato”. Parádmelo todo. Está anunciando, en exclusiva y al mismo tiempo, que está embarazada y que Dinio quería comerse a su gato.

Yo, de verdad, así no puedo trabajar.

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