Madrid, la pasión de los «bolichicos»

  • Para experimentar lo que es ser el auténtico «bolichico» se puede empezar la noche en el Casino Gran Madrid o con una cena en Ten con Ten o en Amazónico. Dependiendo de la edad, o se quedarán en la planta baja, o seguirán en Fortuny, Le Boutique, Serrano 41, Casa Suecia.
    Para experimentar lo que es ser el auténtico «bolichico» se puede empezar la noche en el Casino Gran Madrid o con una cena en Ten con Ten o en Amazónico. Dependiendo de la edad, o se quedarán en la planta baja, o seguirán en Fortuny, Le Boutique, Serrano 41, Casa Suecia.

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16 de marzo de 2019. 03:54h

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Decía el vicepresidente de la Conferencia Episcopal venezolana, el arzobispo Roberto Lückert, que «un chavista que se respete en Venezuela toma Whisky 18 con agua Perrier». Pues bien, ahora también se podría añadir que lo toma en Madrid y si puede ser en el barrio de Salamanca, mejor que mejor. A los denominados «bolichicos» les apasiona la capital española, por el lenguaje, la cultura y el estilo de vida tan similar a la Caracas de su época dorada. Existen tres tipos de «bolichicos», aquellos que han formado o forman parte del Gobierno chavista (ya sean militares o civiles), aquellos empresarios que se han enriquecido durante y gracias al chavismo, o los hijos de los dos anteriores. Una vez en Madrid, invierten en el sector inmobiliario, «startups» y otros negocios, para así blanquear su dinero. Muchas veces recurren a testaferros, por lo que es más difícil seguir la pista a los dólares chavistas. Ninguno reconoce abiertamente estar a favor del régimen bolivariano, pues tanto sus negocios como su vida social se verían gravemente afectados. Por ejemplo, cuando salió a la luz que una ex diputada chavista era la dueña de un spa en el lujoso Doral, en Florida, cuando salió a la luz su verdadera identidad, sufrió todo tipo de escraches, boicots y hasta tuvo que abandonar el barrio. En España aterrizaron poco a poco desde 2011, sobre todo desde que la Administración estadounidense comenzó a sancionar, con nombres y apellidos, y a hacer seguimiento de las transacciones financieras más sospechosas. Ahora hay chavistas no solo dueños de enormes pisos, sino de edificios enteros del barrio de Salamanca. Algunos ostentaban altos cargos dentro de las filas del chavismo, otros rangos menores, «pero a España han venido los peces más gordos. Algunos son viudos del poder, ex ministros. Otros se aprovecharon de los contratos a dedo», explica David Placer, el periodista especializado en «bolichicos» y autor de «Los Brujos de Chávez».

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