Qué ver en Montjuïc: secretos y rincones con encanto

La Montaña Mágica de Barcelona esconde parajes para todo tipo de gustos y planes

Dos jóvenes en el Castell de Montjuic de Barcelona.
Dos jóvenes en el Castell de Montjuic de Barcelona. FOTO: ROBERT RAMOS ROBERT RAMOS

Montjuïc es una de las zonas con más magia de Barcelona. Es una montaña al lado del mar. Un oasis de naturaleza en medio de la gran ciudad. La historia de Montjuïc es fascinante. Y la montaña está llena de rincones con encanto. Por eso es bueno saber qué ver en Montjuïc. Montjuïc tiene jardines, museos, miradores, parques, piscinas, arquitectura y espacios donde practicar deporte. Pero Montjuïc también tiene un lado más oscuro, y no por ello menos cautivador: leyendas, fantasías, un enorme cementerio y muchos, muchos secretos.

Montjuïc es grande, y por eso muchos pueden preguntarse qué visitar primero. Qué itinerario hacer. Cómo descubrir Montjuïc. Lo mejor es adentrarse, ir a la aventura, pero siempre con conocimiento, sabiendo qué puedes encontrarte y dónde. Porque Montjuïc deslumbra ya encarados desde Plaza España.

¿Por qué se llama Montjuïc?

Sólo el nombre ya nos da muchas pistas de la historia de Montjuïc. Montjuïc significa Monte Judío en catalán medieval. Algo que los archivos y la arqueología pudo confirmar al encontrar un cementerio medieval en la misma montaña. Sin embargo, también hay teorías que defienden que Montjuïc podría venir del latín Mons Iovis, Monte de Júpiter, pues Pomponio Mela, en su obra Corografia, menciona un Monte de Júpiter en la costa de Barcino.

Cementerio de Montjuïc

La muerte y Montjuïc siguen relacionadas. Y no es algo que haya ensombrecido a la montaña mágica, sino todo lo contrario, la ha dotado de una solemnidad única. Desde 1883 se levanta frente al mar, de espaldas a la ciudad, un inmenso cementerio. En esta necrópolis, donde es fácil perderse, hay panteones de gran valor artístico y arquitectónico. Por ejemplo, obras de Josep M. Jujol, Josep Puig i Cadafalch o Eusebi Arnau.

Además de la historia que cada uno se lleva a la tumba, también ahí yacen personajes históricos. Desde Francesc Maçià, ex presidente de la Generalitat, hasta el músico Isaac Albéniz o los artistas Ramon Casas, Santiago Rusiñol y Joan Miró.

Los pisos del Cementerio de Montjuïc sobre el crematorio.
Los pisos del Cementerio de Montjuïc sobre el crematorio. FOTO: Alejandro García EFE

Biblioteca de la Muerte

El título de arriba es un gancho fácil. Pero bueno, tampoco se aleja mucho de la realidad. Y es que el cementerio de Montjuïc esconde un secreto poco conocido: la Biblioteca Funeraria de Cementerios de Barcelona. Una biblioteca con más de 4.000 libros dedicados, en exclusiva, a la muerte y todo lo que le rodea: rituales funerarios, desde la prehistoria hasta ahora, con atención especial a los ritos funerarios en el Antiguo Egipto.

Colección de Carrozas Fúnebres

Sí, seguimos con la parca. El asunto da de sí. Porque el cementerio de Montjuïc aguarda todavía más sorpresas como esta colección de carrozas fúnebres. Un lugar aparentemente tétrico, pero de un interés cultural enorme. La colección está compuesta por diecinueve piezas originales: trece carrozas fúnebres, seis carruajes de acompañamiento. También hay tres coches a motor que hicieron las veces de carrozas modernas.

Una de las diecinueve piezas de la Colección de Carrozas Fúnebres.
Una de las diecinueve piezas de la Colección de Carrozas Fúnebres. FOTO: Wikimedia

Jardín Botánico

Bueno, después de tanta muerte mejor pasar a la vida. A la vigorosa vida que uno puede encontrar en el Jardín Botánico de Montjuïc. Uno de los rincones más coloridos de la ciudad, sobre todo en primavera. Pero no esperéis rarezas exóticas, porque desde hace años la propuesta del Jardín Botánico va más enfocada hacia lo científico y, por tanto, sigue criterios de sostenibilidad.

El jardín está entre el Castillo de Montjuïc y el Estadio Olímpico. Y está repartido en ocho fitoepisodios. Es decir, ocho escenarios vegetales donde se concentra todo el Mediterráneo. Incluso de países y regiones con clima adaptable al mediterráneo como pueden ser Australia, Chile, Sudáfrica, las Islas Canarias y el Norte de África, por ejemplo. En total son un poco menos de 2.000 especies naturales de medio mundo.

Jardines Miramar

A sesenta metros de altitud sobre el nivel del mar se sitúa un jardín repleto de árboles centenarios y numerosas especies vegetales. Un jardín con fuentes y esculturas, como las de Josep Clarà y Pablo Gargallo. Este es otro de los rincones con encanto de Montjuïc, sobre todo por las vistas que tiene sobre la ciudad.

Pabellón de Mies van der Rohe

Pasemos a la arquitectura, que vegetación nos sobra. El Pabellón alemán fue diseñado por Ludwig Mies van der Rohe y Lilly Reich. Es una de las piezas fundamentales del Movimiento Moderno. Era el edificio que Alemania presentó para la Exposición Internacional de Barcelona en el 1929. Lo desmantelaron en 1930 y lo reconstruyeron durante los 80 en Montjuïc, donde primero lo colocaron.

El pabellón Mies van der Rohe, en Montjuïc, una de las obras canónicas del Movimiento Moderno.
El pabellón Mies van der Rohe, en Montjuïc, una de las obras canónicas del Movimiento Moderno.

Jardines de Laribal

Una joya de Montjuïc. Unos jardines con un encanto especial. Naturaleza en la ciudad. Fue la primera rosaleda creada en Barcelona y se conocía como ‘la Colla de l’Arròs’. Hay terrazas, caminos, plazoletas y fuentes. Pasear y perderse por ahí es un privilegio en una ciudad como Barcelona.

El Jardín de Laribal, en Montjuïc.
El Jardín de Laribal, en Montjuïc. FOTO: Wikimedia

Font del Gat

La Font del Gat está dentro de los Jardines de Laribal. Ha protagonizado canciones populares y es uno de los rincones más agradables y conocidos de Montjuïc y Barcelona. En la Font del Gat hay un restaurante homónimo que construyó Puig i Cadafalch.

La Caseta del Migdia

Hablando de restaurantes, no podemos prescindir de uno de los más disfrutables de Barcelona. No es un restaurante como tal. Está en medio del bosque. No hay techo. Son todo mesas en la tierra. Con unas increíbles vistas al mar. Un lugar ideal para ir con amigos o la familia. Informal y rico a partes iguales. Con buen ambiente y carta cerrado: crepes, butifarra o pollo. De noche es un lugar mágico.

La Caseta del Migdia, un restaurante-mirador en Montjuïc.
La Caseta del Migdia, un restaurante-mirador en Montjuïc. FOTO: La Caseta del Migdia

La Fuente Mágica de Montjuïc

Qué mejor que sentarse de noche en las escaleras que llevan al Palacio Nacional y contemplar el baile de luces y agua de la Fuente Mágica. Evidentemente, de noche. La diseñó el arquitecto Carles Buïgas i Sans.

Palacio Nacional

El Palacio Nacional es el macro edificio que se ve desde Plaza España, en la ladera de Montjuïc. Custodia la Fuente Mágica y las Cuatro Columnas de Puig i Cadafalch. Fue el edificio principal de la Expo del 29 y es obra de Eugenio Cendoya y Enric Català. Inspirado en el renacimiento español, el estilo es clasicista.

Al fondo, la Fuente Mágica, las Cuatro Columnas y el Palacio Nacional, en Montjuïc.
Al fondo, la Fuente Mágica, las Cuatro Columnas y el Palacio Nacional, en Montjuïc. FOTO: FIRA DE BARCELONA FIRA DE BARCELONA

Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)

Dentro del Palacio Nacional está el MNAC. Además de exposiciones estacionales, que las hay de todo tipo, las hay también fijas. Uno puede pasearse por el MNAC y encontrarse con obras de El Greco, Velázquez, Rubens, Miró, Dalí, Rusiñol, Sorolla, Tàpies o Zurbarán.

Piscinas de Montjuïc

De las imágenes más emblemáticas de las Olimpiadas de Barcelona ’92 son desde los trampolines de esta piscina. Las piscinas, al ser públicas, están abiertas al público de julio a agosto. Apto para quien no tenga vértigo o para quien, pese a todo, quiera una foto volando con la Sagrada Familia de fondo.

Atardecer en las Piscinas de Montjuïc.
Atardecer en las Piscinas de Montjuïc. FOTO: Wikimedia

Teleférico de Montjuïc

Y hablando de volar, no hay vistas de Barcelona como las que uno tiene desde el Teleférico de Montjuïc. La ruta empieza en el Parque de Montjuïc y acaba en el Castell de Montjuïc. Y, durante el trayecto, se divisa como nunca Collserola, el Camp Nou o la misma Sagrada Familia.

Castillo de Montjuïc

El teleférico le deja en uno de los lugares más relajantes de la ciudad de Barcelona. Es un rincón genial para un picnic con la familia o con amigos. Además, allí se organizan muchas actividades. Desde cine al aire libre (el ya famoso cinema a la fresca) a conciertos. Dejó de ser un Museo Militar en 2009.

El Castillo de Montjuic fue hasta 2009 un Museo Militar.
El Castillo de Montjuic fue hasta 2009 un Museo Militar.

Vivero de Tres Pins

Este es uno de los secretos más curiosos de Montjuïc. En este vivero sí hay ejemplares raros de todo tipo de especies vegetales y animales. Criaderos de pulgas de agua, algas, nenúfares, lirios, juncos. Anfibios, caracoles acuáticos, libélulas y todo tipo de invertebrados. Reptiles, xilófagos o murciélagos. Flores amarillas, blancas y rojas. Hierba de la perlesía, el alipo y la vicia bitínica. Parece un lugar algo dejado, pero es un paraíso de la biodiversidad. Pornografía para los botánicos.

Barrio de la Satàlia

Un barrio de película en la ladera de la montaña de Montjuïc. Repleto de casas de estilo modernista. Muchas de ellas en estado muy precario. Pero que producen unas emociones encontradas que pocos barrios de Barcelona pueden generar. Además, allí está el Mirador de Satàlia, muy desconocido y con unas de las mejores vistas de Barcelona.

Teatre Grec

El Teatre Grec no es, en realidad, un teatro griego. Lo construyeron los arquitectos Ramon Reventós y Nicolau Maria Rubió i Tudurí para la Expo del 29. Pero sin ser griego griego, lo reproduce a la perfección. Y el frondoso bosque de detrás lo convierte en un escenario único. Aquí se celebra el Festival Grec de música y muchos otros conciertos, entre otras actividades. Sus jardines también son preciosos.

El Teatre Grec, en Montjuic, es escenario de muchos eventos.
El Teatre Grec, en Montjuic, es escenario de muchos eventos.

Poble Espanyol

Una España en miniatura en pleno Montjuïc. El Poble Espanyol reconstruye las características arquitectónicas de toda España. Dentro hay bares, discotecas, exposiciones, museos, tiendas. Una rareza con muchas cosas a descubrir.

Fundació Fran Daurel

Una de esos rincones a descubrir del Poble Espanyol es la Fundació Fran Daurel. Un local con exposiciones permanentes de arte contemporáneo. La primera está formada por obras de Picasso, Miró, Oscar Domínguez, Gómez de la Serna y muchos más. La segunda, por Tàpies, Clavé, Chillida, Guinovart, Palazuelo, Joan Ponç o Manolo Valdés. Y la última por Barceló, Plensa, Riera i Aragó, Sicilia, Mata o Rasero.

Palacete Albéniz

Es la residencia oficial del Rey de España en Barcelona. Y se encuentra en Montjuïc. Sus impecables jardines se pueden visitar.

El Palacete Albéniz, en Montjuïc, residencia oficial del Rey de España en Barcelona.
El Palacete Albéniz, en Montjuïc, residencia oficial del Rey de España en Barcelona. FOTO: Wikimedia

Parque del Mirador de Poble Sec

Probablemente no sea el más bonito ni el más cuidado de Barcelona. Pero combina a la perfección lo rural y forestal con lo urbano. Ideal para familias y para largos paseos. Con una vista contundente a la ciudad de Barcelona. Una cascada cae desde la parte más alta del parque.