Trucos caseros para limpiar la tapicería del coche

Manchas como las de café, pegamento, chocolate, chicles. refrescos e incluso de vómitos, se pueden eliminar con estos sencillos consejos

Para mantener el interior del coche como el primer día, hay que limpiarlo de forma habitual
Para mantener el interior del coche como el primer día, hay que limpiarlo de forma habitual

Cuando compramos un coche durante los primeros meses solemos ser bastante cuidadosos con la limpieza, evitamos comer dentro y tratamos de mantenerlo como el primer día. Pero con el paso del tiempo, especialmente si lo utilizan niños, solemos relajarnos y eso lo acaba pagando la tapicería del vehículo. Por ello es fundamental realizar como mínimo una limpieza a fondo del interior del coche cada seis meses, aunque los expertos recomiendan que la periodicidad sea mensual para evitar que los asientos sufran daños.

Por ello uno de los errores más habituales es dilatar esta limpieza, lo que puede provocar que las manchas se incrusten y puedan incluso modificar el color original, lo que dificultará aun más la limpieza posterior.

En segundo lugar, hay que minimizar el consumo de bebidas o comida en el interior para evitar manchas de difícil limpieza como son las de bebida, chocolate, grasa, chicles o incluso el barro.

Finalmente, hay que tener en cuenta que cada tipo de mancha y de material requiere un cuidado distinto, por lo que tratar todas las manchas por igual puede provocar daños en algunas superficies. También hay que tener cuidado con los utensilios que se utilizan para frotar las tapicerías porque pueden provocar daños en la tela. No es lo mismo una mancha en una tapicería de tela que en una de cuero y el cuidado será distinto.

Tapicerías de tela y de cuero

Las tapicerías de tela, por ejemplo, son absorbentes por lo que lo ideal es realizar una limpieza en seco. De no ser posible, tras la limpieza es recomendable utilizar un aspirador de líquidos o dejar en un sitio ventilado para que se seque lo antes posible. Por ello, el verano es un buen momento para hacerlo porque, aunque pasemos calor, el interior se secará antes y no cogerá olor.

Una de las opciones más eficaces pero menos económicas es llevar el vehículo a un centro especializado, donde utilizarán los productos más adecuados por los que deberemos hacer un desembolso importante.

En el caso de que prefiera realizar esta limpieza usted mismo, deberá tomar las precauciones necesarias para que la tapicería no sufra. En primer lugar, es fundamental realizar un aspirado a fondo del vehículo, haciendo especial hincapié en las costuras, zonas en las que se suelen acumular más suciedad. Aunque se sea cuidadoso, del uso, de abrir y cerrar las puertas, de sentarse, tocar el volante, el salpicadero o los cristales, entra polvo y se acumula suciedad. Sobre todo si se frecuentan sitios de campo o con barro. En estos casos, si la limpieza se hace de manera habitual se evita que la suciedad se incruste en asientos, alfombras y techos. Hay que empezar siempre de las zonas altas para luego continuar por las más bajas para que la suciedad caiga, algo que parece obvio pero que muchas veces olvidamos. Huelga decir que antes de empezar a limpiar, debemos sacar las alfombrillas y, como poco, sacudirlas para que caiga todo el polvo, tierra y restos acumulados.

El aspirado de los asientos y del suelo deberá realizarse siempre de dentro hacia afuera, para arrastras la suciedad hacia los extremos y no manchar las zonas que ya hemos limpiado.

A continuación, basta con utilizar una esponja y barreño con agua y jabón. Con la esponja bien humedecida, se repasará todo el tejido, también de dentro a fuera, con cuidado de no dañar el tejido. Después, hay que retirar el jabón sobrante y tratar de eliminar el exceso de agua para que no se cuele dentro de los asientos. Es recomendable que a continuación se utilice espuma seca para retirar las manchas que todavía persistan. El uso es similar a los quitamanchas habituales. Se rocía la zona con la espuma, se deja secar y luego se retira con un trapo seco. Si disponemos de un aspirador de líquidos sería recomendable utilizarlo para retirar el agua que haya quedado dentro de la tapicería y después repasarlo todo con una balleta atrapapolvo. Esta opción puede realizarse en tapicerías de cuero y de tela.

En el caso de las tapicerías de cuero, el cepillado no es recomendable porque son materiales más delicados. Después de retirar la suciedad requerirá además un producto que no deshidrate el material, que será aplicado con una bayeta o un trapo de algodón. Después, es importante secarlo bien con un trapo limpio. Finalmente, lo ideal es aplicar haciendo círculos una crema hidratante para que el cuero quede reluciente como el primer día.

Algunos de los productos que no están recomendados son la crema Nivea, porque aunque puede dar la impresión de que puede nutrir el cuero, no es así y puede acabar cuarteando los asientos. Tampoco deben usarse las toallitas infantiles o las desmaquillantes porque puede quitar el brillo del cuero y dañarlo con el tiempo.

Otra opción para limpiar las tapicerías también puede ser diluir un poco de amoniaco en el agua, para lograr una desinfección mayor y la eliminación de los olores. Si se decide por esta opción, deberá usar guantes para no sufrir daños en las manos, ventilar bien el coche después. El amoniaco desprende gases, por lo que se debe evitar hacer la limpieza en un lugar cerrado.

Los recién nacidos suelen vomitar a menudo por lo que hay que actuar rápido para evitar que el olor se quede impregnado

Acabar con las manchas más rebeldes

En el caso de que el coche tenga manchas grandes y secas, habrá que tratar primero la limpieza de las mismas antes de proceder a la limpieza general. Por ejemplo, los vehículos que se utilicen en zonas de campo o durante los periodos de mal tiempo suelen llenarse de barro. Para eliminar estas manches, es recomendable utilizar un cepillo para retirar las zonas más gruesas. Cuando se hayan retirado, se humedecerá con agua para retirar las manchas menores y los restos que hayan quedado de la limpieza anterior.

Pero hay otras manchas que son difíciles de quitar si no se utilizan los productos adecuados. En el caso de restos de café o té, habrá que secarlas rápidamente con una servilleta o un pañuelo de papel para eliminar el olor y limpiarlas con agua fría y limpiacristales.

Si se trata de aceite o grasa, es conveniente añadir un poco de desengrasante al agua y frotar con una esponja o un trapo húmedo. Si no logramos el objetivo, una solución sería hacer la limpieza con un poco de glicerina diluida en el agua.

Los niños son los grandes enemigos de las tapicerías: galletas, chicles, chocolate... y los temidos vómitos. Para el chocolate, lo mejor es usar una pieza de jabón humedecida y frotar la mancha hasta que se seque el jabón. El proceso puede repetirse varias veces hasta que se elimine. También se puede hacer frotando con un trapo con jabón líquido.

Los chicles, que se quedan adheridos y son muy difíciles de quitar, es mejor tratar de retirarlos de una pieza. Para ello, utilizaremos un hielo para endurecerlo para luego retirarlo con una espátula. Si se trata de un caramelo, basta con frotarlo con un paño mojado en agua caliente y frotar los restos para disolver las partes pegajosas.

Las manchas de tinta son más delicadas pero también se pueden eliminar, basta con utilizar sobre una mezcla de agua y alcohol a partes iguales. No conviene frotar con mucha fuerza para no dañar el tejido. El alcohol también es muy efectivo con las manchas de maquillaje. En este caso, mezclar el alcohol con detergente de lavadora para prendas delicadas y aplicarlo sobre la mancha. el uso de productos desmaquillantes también puede ser efectivo pero deben utilizarse con cuidado porque son agresivos y pueden dañar la tapicería. Si la mancha es de betún, no hay que alarmarse porque con una esponja y un poco de limpiacristales lograremos eliminarla. Es importante, aclarar después la zona con agua fría.

El zumo y los refrescos suelen ser fáciles de limpiar y bastaría frotar la mancha con un limpiador multiusos. En cambio la mantequilla requiere una reacción más rápida para evitar que la grasa se adhiera al tejido. Por ello, lo ideal es aplicar agua caliente con un paño y después limpiar con un producto multiusos.

Otra de las manchas habituales y difíciles de quitar son las de sangre, leche o aceite. En principio podría bastar con aplicar jabón neutro y dejarlo actuar durante cinco minutos. A continuación, aclarar con con agua caliente y un poco de jabón con cuidado de no dañar la tapicería. En el caso de la sangre, si la mancha es resistente, podemos recurrir a la espuma seca mezclada con agua salada o de detergente para prendas delicadas. Si está muy seca, será mejor utilizar un poco de glicerina, pero también con cuidado.

Los vómitos son los más complicados de limpiar, sobre todo eliminar el olor. Después de retirar los restos, frotar bien con agua y jabón, y unas gotas de amoniaco. Si no se quita, se puede recurrir a una mezcla que suele ser efectiva. Coger una taza de agua tibia, añadir dos cucharadas soperas de bicarbonato y mezclarlo. Meter la mezcla en una botella con difusor (como las de los limpiacristales), rociar la zona y pasarle un paño por encima. Como lo lógico es que no se elimine a la primera, repetir la operación pero dejando que la mezcla repose sobre la mancha unos dos o tres minutos. Si el olor persiste, se repetir esta opción varias veces.

Otra manera es utilizando una solución de tres partes de agua y una de vinagre. Rociar bien la zona con el spray y dejar reposar dos minutos. Si tampoco funciona, se puede añadir el vinagre a la solución de agua tibia y bicarbonato y repetir el proceso.

Una vez limpiado y ventilado el coche, conviene poner un ambientador o aceites aromáticos naturales para hacer la estancia en el vehículo más agradable.

Pegamento, lana o pelo de mascota

Otro tipo de manchas menos habituales son las de pegamento, pelotillas de lana de la ropa o la de pelo de las mascotas. Para el pegamento, la opción es aplicar disolvente en un trapo y dar toquecitos a la mancha hasta que desaparezca. esto debe hacerse con sumo cuidado para no aplicarla fuera de la mancha.

Para eliminar las pelotillas de los jerséis, lo mejor es coger una lija fina y pasarla de arriba a abajo con cuidado, para no dañar la superficie. En otras superficies, bastará con aspirar o pasar un rodillo para pelusas. Esta operación también vale para los pelos de las mascotas o las pelotas de pelo.

Limpiar las moquetas y alfombrillas

Para dejar el coche como nuevo, conviene terminar con la limpieza de la moqueta y las alfombrillas. Para ello, utilizar un cepillo de cerdas duras y un cubo de agua caliente con jabón de lavaplatos y un chorro de vinagre blanco. Mojar el cepillo en el agua y frotar todas las zonas. Después, dejarlo reposar media hora y secar con trapos o toallas. Si la moqueta comienza a oler mal, lo mejor es espolvorear bórax y dejarlo reposar una hora. Después, hacer un aspirado a fondo. De esta manera se elimina el olor y las bacterias. En el caso de tener mascota, si se realiza una segunda vez, se puede acabar con las molestas pulgas.

Limpieza de techos

La limpieza de los techos de los coches es fundamental y muchas veces nos olvidamos de ellas. El techo es una zona delicada y no se debe golpear ni presionar demasiado para no deformarlo. Para proceder a su limpieza, hay que retirar todo el polvo con una toallita o un trapo de microfibra. Después, hay que humedecerlo con jabón o con un producto específico para techos y posteriormente hay que pasar otro paño limpio para retirar los restos. Evitar el uso de cepillos de cerdas duras para no dañarlo.

Si hay alguna mancha se resiste, mojar un paño con espuma para limpiar tapicerías y frotar en las misma dirección. Después, retirar con otro paño húmedo. A continuación, preparar un vaso con tres partes de agua y una de vinagre, a lo que le añadiremos un poco de detergente. Removemos para que haga espuma y humedecemos un trapo para repasar el techo. Para finalizar, usar un paño limpio humedecido con agua tibia y retirar los restos de la mezcla anterior.

Eliminar olor a tabaco

Uno de los olores más difíciles de eliminar es el del tabaco. Para acabar con el molesto aroma, primero hay que proceder a una limpieza a fondo del vehículo y después basta con dejar una una taza de amoniaco durante toda la noche para que absorba el olor. Además, se deberá acabar con el olor del cenicero del coche. La manera más efectiva es rellenarlo de café, que desprenderá un aroma agradable y eliminará todo rastro del olor a humo.