España

Los ángeles de la guarda a punto

El equipo de seguridad que coordinará cualquier incidente en la JMJ funciona ya a pleno rendimiento

El vehículo que utilizará el Santo Padre para desplazarse por Madrid ya ha llegado a la capital.
El vehículo que utilizará el Santo Padre para desplazarse por Madrid ya ha llegado a la capital.larazon

MADRID- La seguridad del millón y medio de peregrinos que acudirá a Madrid este mes de agosto con motivo de la visita de Benedicto XVI es la principal preocupación de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud. El amplio despliegue de servicios policiales y sanitarios estará coordinado por 68 voluntarios desde el Centro Integrado de Seguridad y Emergenias de Madrid (Cisem) que actuarán mano a mano con los miembros de Protección Civil del ayuntamiento y contarán además con otros 200 voluntarios que trabajarán a pie de calle.

Este sistema de seguridad tiene su raíz en las diez vicarías, en los alojamientos y en las catequesis donde permanecerán los peregrinos. Allí, en turnos de seis horas y durante todo el día, los voluntarios de la JMJ velarán por la seguridad de los visitantes y solventarán cualquier problema que les pueda surgir durante el viaje. Para ello, han estado formándose durante los dos últimos años. En ese tiempo han recibido cursos de prevención de riesgos, han obtenido información de primeros auxilios en caso de que tuvieran que socorrer a algún peregrino por enfermedad y han adquirido destrezas para utilizar un complejo sistema de comunicación para alertar de las incidencias.

En el caso de que los propios voluntarios no pudieran asistir por sí solos a los peregrinos, es cuando se pondría en práctica el sistema de emergencias desarrollado por el Cisem. Una llamada a este centro encontrará al otro lado del teléfono a un segundo voluntario que estará en compañía de un miembro de Protección Civil, cuya misión será enviar al lugar del suceso el pertinente servicio de la Policía, del Samur o de bomberos según proceda. Como admite Alfonso Del Álamo, director general de emergencias del Ayuntamiento de Madrid, se trata de «un sistema en círculos concéntricos para que la información fluya en tiempo real desde los lugares de alojamiento de los peregrinos a los voluntarios y, si el incidente es de una gran magnitud, llegaría al Cisem».

El dispositivo, que también contará con la presencia de más de 10.000 agentes de Policía y de un millar de miembros del Samur, será el mayor de la historia en España. Como afirma Del Álamo: «Es la primera vez que se va a producir un acontecimiento de esta magnitud en la ciudad». Además, incidía en que la diferencia entre la JMJ y otros eventos que se han celebrado hasta la fecha es que «el millón y medio de asistentes que permanecerán en España durante toda una semana».


Riesgos
Las altas temperaturas que azotarán Madrid en pleno mes de agosto son el principal quebradero de cabeza de los encargados de seguridad de la JMJ. El riesgo de sufrir lipotimias y golpes de calor es muy elevado, por lo que se ha trabajado durante los últimos meses en mecanismos que apacigüen esa sensación de asfixia como el microgoteo, la implantación de fuentes e incluso la participación de los bomberos para regar a la gente en las multitudinarias aglomeraciones de personas que se darán cita en los acontecimientos más importantes como el de Cibeles o los de Cuatro Vientos. La JMJ, con el objetivo de prevenir estos problemas de salud, ha recomendado a los peregrinos desde su página web que utilicen sombreros y gorras, gafas de sol, protección solar y vistan ropa cómoda.

Las avalanchas son otro de los riesgos que más temen desde la JMJ, ya que cualquier incidente podría desencadenar esta peligrosa situación como consecuencia del gran volumen de público. Por ello, otro de los aspectos en los que los voluntarios han recibido cursos formativos es en saber dirigir y mover a las masas. «El objetivo es actuar de forma escalonada y para ello es imprescindible que exista una buena comunicación entre todos los voluntarios», señala el director de emergencias del consistorio de la capital.

La última tecnología será una pieza indispensable para la coordinación tanto de los voluntarios como del Cisem. A los primeros se les ha facilitado terminales tetradigitales de última generación y georeferenciados, de tal forma que en el centro de emergencias se tendrá constancia en todo momento de la ubicación de éstos a través del mapa de riesgos de la ciudad, que ha sido digitalizado.

Otra de las novedades que podrán utilizar los peregrinos es una aplicación de GPS para iPhone, iPad y otros dispositivos móviles que ha diseñado la fundación vaticana «Juan Pablo II para los jóvenes». De este modo, cualquier asistente que se despiste y pierda el contacto con el resto de compañeros de viaje, podrá saber en qué lugar exacto se encuentra y también le será posible buscar a los otros voluntarios con los que comparte la experiencia de vivir una Jornada Mundial de la Juventud.


El Papamóvil ya está aquí
El vehículo que utilizará el Santo Padre para desplazarse por Madrid ya ha llegado a la capital. Se trata de un Mercedes-Benz Clase G modificado con un pequeño habitáculo vidriado, donde se sienta el Papa. Después del atentado en contra del papa Juan Pablo II, el 13 de mayo de 1981, dichos vidrios fueron blindados.


Dos años de preparación del operativo
- Los voluntarios que
coordinarán este amplio dispositivo de seguridad y emergencias han estado formándose los dos últimos años. Tienen conocimientos básicos de medicina para poder atender in situ a los peregrinos que requieran su ayuda por problemas de salud.
- El Centro Integrado de
Seguridad y Emergencias de Madrid (Cisem) será el enclave desde el cual se coordine la acción de los voluntarios y permitirá resolver de inmediato cualquier problema que los peregrinos puedan tener durante su estancia.
- La actuación conjunta de
los voluntarios y de Protección Civil es clave para el buen funcionamiento del sistema de seguridad. Los primeros se encargan de comunicar las incidencias, mientras que la tarea de los segundos es contactar con la Policía, el Samur o los bomberos.