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Mas dice que no existen atajos ni soluciones mágicas

Tiempo de lectura 2 min.

21 de junio de 2011. 01:20h

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21/6/2011

Barcelona- Un día después de que miles de catalanes «indignados» salieran a la calle para protestar contra la crisi, los recortes sociales y el actual sistema político y financiero, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, se mostró ayer comprensivo con las movilizaciones. «Estoy dispuesto a recibir bofetadas», dijo el president, quien advirtió que «no existen atajos ni soluciones mágicas para salir de la actual situación». «Entiendo las protestas de aquellos que tienen la sensación de que no han creado los problemas y, en cambio, los están padeciendo», dijo Mas, para el que «la expresión de este sentimiento es muy legítimo y humano». Sin embargo, advirtió de que «no hay atajos ni soluciones mágicas, ni milagros para solucionar los problemas y sólo se saldrá de la crisis a través de un esfuerzo colectivo». «No es un problema de gobierno es de todos», afirmó después de admitir que «la situación es complicada». Por su parte, desde el ámbito socialista, la Joventut Socialista de Catalunya (JSC) pidió al partido que su congreso de octubre sirva para declarar como «gran causa nacional» de la política catalana de la próxima década la situación de «emergencia» en que viven los jóvenes, y que conduce a protestas como la de los «indignados». Por parte del PP, su portavoz en el Parlament, Enric Millo, opinó que «no se puede desvincular la indignación de miles de ciudadanos con la situación económica y política de la responsabilidad de quienes han gobernado en los últimos años», en alusión a José Luis Rodríguez Zapatero. El secretario general de ICV, Joan Herrera, se comprometió a llevar a cabo las iniciativas parlamentarias necesarias para conseguir que la ciudadanía pueda impulsar referendos vinculantes. ERC y SI coincidieron en que las manifestaciones muestran «la vitalidad y la vigencia» del 15-M.

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