Literatura

Barcelona

Historias de la Barcelona de noche

Primero fue el jazz de los 50, después Barcelona vivió el «rock laietà» y el punk;y en los 90, la electrónica.

Xavier B. Fernández en el Jamboree, club de jazz pionero en Barcelona que este año cumple 50 años de vida
Xavier B. Fernández en el Jamboree, club de jazz pionero en Barcelona que este año cumple 50 años de vidalarazon

BARCELONA- La Barcelona oculta siempre ha tenido sus propios mitos y leyendas. El mundo «underground» nace a partir de la música, que crea movimientos culturales subterráneos que se suceden unos a otros, dibujando un mapa de la ciudad lleno de tensiones, dramas, pasión, amores rotundos y odios exacerbados, los ingredientes básicos para un buen libro. En el último mes, tres novelas se han movido por estos micromundos barceloneses y han dibujado una genealogía de la moral local que deja clara una cosa, que todo el mundo piensa que su época fue la mejor.El primero, por orden cronológico, es Xavier B. Fernández, que en «El sonido de la noche», (Martínez Roca), dibuja en clave de novela negra la Barcelona de los 50 y su abertura al jazz. El Jamboree se convierte en el epicentro de la acción. Nos encontramos a Tete Montoliu, en el mítico concierto que ofreció Ella Fitzgerald y vemos el ambiente opresivo de la época, en el que el jazz, las drogas y el alcohol eran la mejor vía de escape de unos tiempos grises. «Es sorprendente la vida que latía por debajo de la Barcelona ortodoxa. No tenía nada que envidiar a Chicago. Escribir una novela negra sobre aquella época era un caramelo irresistible», asegura Fernández.A partir de los 50 empieza a crecer la llamada contra cultura, que aquí pasa por los años 60 semi dormida hasta la irrupción de la psicodelia y el «hippismo» del llamado «rock laietà» de Pau Riba y compañía. Como reacción contra el buenrollismo rural nace el rock urbano y el punk, que el cantante Loquillo novela en «Barcelona ciudad», (Ediciones B), los años que van del 75 al 81 en que se fraguó las bases del rock más afilado y salvaje. «Odiábamos a los hippies. Nosotros éramos urbanos y nos gustaba la cultura juvenil americana. Aquellos años fueron de una creatividad increíble, pero aquí se ha menospreciado siempre», asegura el músico, que con su segunda novela llena de anécdota aquellos años locos de la Barcelona de la transición.Sin embargo, la democracia no sentó bien a la ciudad y perdió fuelle con la irrupción de la «movida madrileña». Los 80 fueron años oscuros aquí, hasta que en los 90, con la irrupción de la música electrónica y el fenómeno «indie», Barcelona recuperó su centro creativo. El periodista Juan Sardà traza en «Dinámica de los cuerpos eléctricos» (Suma de letras), el final de una década donde el hedonismo y la desesperación se juntaron en noches que duraban varios días y días que se hacían eternos hasta que llegase el siguiente viernes noche.

La violencia terrible del XIXLa Barcelona de noche también está presente en otras dos novelas, aunque de pasado menos reciente. Javier Calvo nos sitúa en «Corona de flores» (Mondadori) en la ciudad en 1877, aquí más parecida al Londres de Jack el destripador que a otra cosa. Por su parte, Sergio Vila-Sanjuán, en «Una heredera de Barcelona» (Destino), nos adentra en el ambiente violento de la ciudad en 1920entre los bajos fondos anarquistas de la cultura «protohippie», y la alta aristocracia, una dicotomía que hacía de la violencia ley, convirtiendo a Barcelona en el Chicago de los 20.