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México se apunta a «El Dorado» eólico

El estado de Oaxaca (México) disfruta de 4.000 horas anuales de viento para producción eólica. De los 665 MW en construcción en todo el país, 500 se apoyarán en este suelo, el istmo de Tehuantepec, la franja de 215 km entre los dos océanos
 

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06 de mayo de 2011. 23:34h

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8/5/2011

El istmo de Tehuantepec (México) es, al igual que el resto del país, zona rica en petróleo y recursos naturales como la plata, el hierro o el cobre. Y no lo es menos en cantidad de etnias autóctonas (unas 16), aunque a su cualidad de inaccesible le debe también estar considerada una de las regiones  mexicanas menos favorecidas. A efectos de renovables, esta franja, la más angosta entre los Océanos Atlántico y Pacífico, con tan sólo 215 km de separación, concentra velocidades de viento de 45 a 60 metros por segundo, sin llegar a ser huracanados.
Según el informe «Panorama General de la Energía Eólica de México 2011», elaborado por la Asociación Mexicana de Energía Eólica, el potencial del recurso eólico en el país alcanza los 40.000 MW, de los cuales 10.000 provendrían sólo del estado de Oaxaca (suroeste del istmo).                     A finales de 2010, el país contaba con una potencia instalada de 518,63 MW y en proyecto abierto otros 665, de los que casi 500 MW (entre modernizaciones y nueva infraestructura) se apoyarán en este suelo.

Más datos
En un radio de ocho kilómetros de este estado de Oaxaca, cuatro parques eólicos, entre ellos el más grande de América Latina, sumarán a finales de año 557 MW. Un total de 373 turbinas más una, se aprovecharán de uno de los grandes recursos naturales de la zona y a un precio que hace de este Estado uno de los puntos de interés para la inversión de empresas multinacionales como la española Acciona. Con una media de 4.000 horas de viento al año, y teniendo en cuenta que en España los parques de la compañía disfrutan de unas 2.500, el precio de la electricidad generada es casi la mitad, ya que no es la intensidad sino la constancia del flujo de aire entre los océanos lo que abarata los costes. «Son entre un 35 y 50 por ciento las horas netas de generación», puntualiza Miguel Ángel Alonso Rubio, director de Acciona Energía en México.
Eurus, el primero de ellos, lleva en funcionamiento desde hace un año y medio y con una potencia instalada de 250,5 MW abastece un 25 por ciento de la energía requerida por la compañía de materiales Cemex. Durante este tiempo, gracias a sus 167 turbinas y sus 2.500 hectáreas, ha evitado la expulsión de 600.000 toneladas de CO2 a la atmósfera. Siguiendo el modelo, los recintos Oaxaca II, III y IV sumarán 306 MW de instalación en 2011. Cada uno de ellos con 102 MW de potencia, ha supuesto una inversión de 450 millones de euros (pero hay que contextualizar la inversión, ya que con ellos alcanzarán casi el 13 por ciento del objetivo empresarial de instalación para 2013).  «Esperamos llegar para la fecha planteada, el 23 de diciembre», afirma Alonso, quien continúa explicando que el parque más avanzado es el Oaxaca III, con 57 de las 58 turbinas ya montadas, por delante del Oaxaca II con 24 turbinas, y del IV, en fase de obra civil. Su producción media anual será, una vez en funcionamiento, 1.129 GWh.
El tipo de aerogenerador utilizado en los cuatro parques eólicos es uno de los dos modelos principales de la compañía. Una solitaria turbina Windpower AW-70/1500 (ésta de clase dos), levantada con motivo de la Cumbre del Cambio Climático de Cancún (29 noviembre-10 diciembre 2010), sirve para radiografiar la potencia instalada de Acciona en México. Una torre de acero de 80 metros de altura sostiene tres palas de más de 30 metros de longitud. Su potencia unitaria es de 1,5 MW, lo que «sirve para producir, en un emplazamiento de 3.000 horas equivalente a plena potencia, electricidad para el consumo de 2.300 hogares», según informaciones de la empresa. 
En este caso hubo que adecuar la tecnología a la particularidad del viento de la zona, a veces muy rápido, aunque de rara humedad. «La corriente suele seguir la dirección norte-sur. Sólo de vez en cuando sopla desde el sur, trayendo la humedad del Pacífico», explica Alonso.
 

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