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El edificio de burbujas de Barcelona

El Media-TIC se ha convertido en tan sólo unos meses en un icono del distrito 22@Barcelona. Su fachada de ETFE, un nuevo elemento constructivo compuesto por finas láminas de plástico y cámaras de aire, reduce el gasto energético un 20 por ciento
 

  • El edificio de burbujas de Barcelona
    El edificio de burbujas de Barcelona

Tiempo de lectura 4 min.

29 de mayo de 2010. 19:26h

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29/5/2010

Es la casa de la innovación del distrito 22@Barcelona, la nueva «pedrera» digital, como la denominan sus creadores. Un estructura dedicada a las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación o TIC, que se levanta casi etérea en medio del reconstruido barrio barcelonés del Poble Nou. Cuenta con diferentes sistemas de producción de energía limpia y eficiencia y destaca por la utilización de una doble capa de «plástico» relleno de gas en su exterior: 2.550 m2 de fachada de Etileno-Tetraflúoretileno (ETFE), que conseguirán un 20 por ciento de ahorro energético al año.


Aunque suene a capricho, viendo su forma cercana a una gran burbuja, esta estructura transparente, ligera y resistente (con un grosor de 0'2 mm por cada lámina) representa una armonía perfecta entre diseño y tecnología. Y todo ello gracias a sus fachadas en ETFE, el nuevo elemento constructivo que se está imponiendo en todo el mundo.
Atrás quedaron los muros únicos, sostén y responsables a partes iguales del aislamiento térmico, sonoro, pluvial, etc. Las dobles fachadas, como cajitas protectoras del edificio interior adaptado a la actividad humana, son una solución constructiva que sigue evolucionando, desde las capas de aluminio hasta las láminas de ETFE, un tipo de plástico al que se da forma de cojín o lenteja; es decir, dos capas de este material rellenos de aire.

LIGERO Y RESISTENTE
Capa de burbujas, colchón, lentejas, cojines de aire, globos y muchos más apelativos se han ganado este tipo de estructuras, que siguen maravillando a expertos y profanos por sus prestaciones y la versatilidad en el juego del diseño, desde Inglaterra y su enorme invernadero «Edén» (2001), hasta el estadio nacional de Pekín (2007), bautizado como cubo de agua, pasando por el estadio Allianz Arena de Munich (2005), que se ilumina por las noches en tonos rojos, blancos y azules.


Fachadas vivas, transparentes que permiten jugar con las formas, ligeras, pero que ganan rigidez por la presión del aire de su interior, en las que se emplea poco material con buenos resultados y con una densidad de 350 gramos por m2. «Este material en sí es impermeable al agua. Como cualquier otro material, el plástico se dilata y se retrae, pero al hincharse con gas en el interior, ayuda a que se deforme menos. Además su forma de malla, que se pude estirar y abrir o no, permite cambiar la opacidad de la luz, en función de la inclinación del sol», Alfonso García Santos, catedrático del departamento de Construcción y Tecnología Arquitectónicas de la Universidad Politécnica de Madrid.

UNA O DOS CÁMARAS
Media Tic se sirve de dos soluciones diferentes para cada fachada. Una respuesta a las diferentes condiciones de incidencia del sol. La primera de ellas, la orientada hacia el suroeste o fachada CAC, es más común como elemento constructivo con este tipo de polímero sintético. Se trata, en este caso, de dos membranas, por tanto una fachada formada por cojines verticales con una sola cámara de aire. Este gas compuesto por micropartículas de nitrógeno y aceite actúa como una niebla difusora de la luz de la tarde. «Es como tener una nube delante del edificio; funciona como difusor», explica Felix Fassbinder, arquitecto del estudio de diseño Cloud 9.
La segunda de ellas, la fachada orientada al sureste, paralela a la calle Sancho de Ávila, recibe otras seis horas de sol. Para esta orientación se ha recurrido a una «piel» con cojines triangulares y hasta tres láminas de ETFE y dos cámaras de aire que permiten intercambiar el aire de la una a la otra.


La fachada puede abrirse o cerrarse; la lámina exterior es transparente, pero la central tiene un diseño opuesto a la interior. De esta manera, cuando varía la presión aérea, cambia la opacidad dentro del edificio. Al quitar gas en esta cámarainterior la lámina central se acerca a la más interna, aumentando la opacidad y al alejarse permite un mayor paso de la luz. Es lo que se conoce como configuración «diagrama». Estos cambios crean diferentes ambientes y varían el factor solar (factor G) o la cantidad de energía del sol que atraviesa la fachada y llega el interior. Además esta piel domótica y regulable está enganchada a un sistema de tubos que, desde el compresor del sótano del edificio, controla la correcta presión de los cojines; el sistema de vigilancia es permanente y el consumo energético mínimo, «unos 200 vatios», detalla Fassbinder.


Sin duda, la estrella del Media-TIC es el ETFE, aunque está muy lejos de ser la única medida eficiente con la que cuenta. Hasta 60 m2 de jardines en su cubierta reducen el impacto directo del sol y enfrían el edificio durante el día. Otros 140 m2 de su tejado están cubiertos por placas solares fotovoltaicas que generan electricidad. El sótano está equipado con un depósito de agua de lluvia que, situado bajo la rampa del parking, alimenta las aguas grises de los baños y sirve para regar el jardín superior.
Un proyecto innovador e interesante porque «la arquitectura es innovación. Es importante pensar conjuntamente en diseño y tecnología», afirma Santos. Inaugurada en febrero, ha supuesto una inversión de 27 millones del Consorcio de la zona franca de Barcelona y ya presume de estar al servicio de las TIC con el trabajo de sus primeros inquilinos, la Universidad UOC o Barcelona Digital entre las más conocidas.

 

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