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Oviedo

Nussbaum: la clave del progreso está en el ocio y los valores

Mañana recoge el Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales

Nussbaum, ayer, en Oviedo
Nussbaum, ayer, en Oviedolarazon

Martha Nussbaum propone dejar de lado las variables económicas y medir el progreso de una forma diferente: a través de la libertad de las personas, las posibilidades que tienen para escoger vidas con sentido para ellas o la capacidad para expresarse. También defiende la necesidad del ocio para el crecimiento intelectual y humano, y la importancia de inculcar los valores que emanan de las humanidades. Más de uno pensará que es una ingenua o alguien proveniente de otro planeta. Pero lo cierto es que aboga por una renovación ética y moral que hoy más que nunca resulta imprescindible. «La desaparición de las humanidades pone en peligro la democracia. Si no queremos regresar a la década de los años treinta, necesitamos gente capaz de una argumentación crítica y una educación que forme y apoye la imaginación».

El reordenamiento internacional, con un mercado financiero global, también le sugiere una reflexión: «Las multinacionales son un problema para el mundo. Tienen suficiente poder, sobre todo en un país débil, para cambiar la estructura política, las relaciones laborales y la educación, porque ellas amenazan con irse a otro país si no consiguen el trato que quieren. Y sí, creo que esto es una gran amenaza para la democracia en todo el mundo», afirma.

Responsabilidad ética
«Hay que saber responder a la pregunta de qué hacer con las multinacionales, porque la estructura política no es la respuesta y no queremos un estado mundial. Tenemos que insistir en la responsabilidad ética de estas empresas respecto al medio ambiente, el trabajo y la educación dentro de los países en los que hacen sus negocios. Ahora, ¿cómo hacerlo cumplir? Los consumidores deben fortalecerse y crear un movimiento de jóvenes, ser ciudadanos del mundo y exigir que las multinacionales lleven los negocios de una manera más ética», dice esta pensadora. Nussbaum reclama ciudadanía, pero no está de acuerdo con cualquier movimiento social. Y es cauta cuando habla de las manifestaciones que se han extendido por Europa desde el advenimiento de la crisis: «No pienso que siempre sean buenas. Depende del tema y de lo que apoyen. No sólo por ser una manifestación tiene que ser bueno. Pero también creo que hay muchos casos en los que necesitamos esas protestas para que los políticos presten atención a cuestiones acuciantes, como el movimiento contra la corrupción en la India. Los partidos no querían intervenir en esa cuestión. Nos debemos preguntar por eso, para qué sirven y cuándo son necesarias, porque, en las circunstancias apropiadas, un movimiento adecuado puede tener una tremenda fuerza. Mi propio país sería distinto sin el que hubo a favor de los derechos civiles».

 

Merkel, una líder no elegida
Uno de los temas que preocupan a Nussbaum es la deriva europea. «Su estructura económica pone en riesgo la democracia en los países miembros. Merkel no es la líder electa ni en Grecia ni en España. Es una situación peligrosa, porque ella decide, pero Europa debió crear un marco constitucional que estableciera un federalismo con responsabilidades definidas antes de la unión económica», asegura la pensadora.