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La etapa, patrocinada por la Comunidad, no afectará al entorno

La Vuelta pisa la Bola del Mundo

Javier Guillén, el director general de la Vuelta a España, tenía una obsesión, terminar una etapa en la Bola del Mundo. Era un viejo deseo de su antiguo jefe, el fallecido Enrique Franco, el hombre que modernizó la Vuelta. Convenció a Pedro Delgado para explorarlo en bicicleta, subieron  los dos por las cuestas de cemento descarnado. «Se puede», dijo Perico.

  • La Vuelta pisa la Bola del Mundo
Madrid.

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28 de julio de 2010. 02:06h

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Madrid. 28/7/2010

Y Guillén comenzó a enredar. El alcalde de La Granja, José Luis Vázquez, ya estaba convencido. Y con él arrastró a varios más de la zona. Pero la solución llegó de la mano de Javier Hernández, el viceconsejero de Deportes de la Comunidad. Le gustó el proyecto y decidió que sería el gobierno autonómico el que patrocinara la etapa. «Una alegría para los ayuntamientos de la zona, especialmente para el de San Martín de Valdeiglesias que acoge la salida», reconoce Guillén. Localidades como El Escorial, Guadarrama, Cercedilla o Alpedrete podían disfrutar de la Vuelta a España en su casa sin necesidad de hacer gasto. Sólo faltaba el nombre: Etapa siete estrellas de la Comunidad de Madrid. «Fue idea de Javier [Guillén]», reconoce el otro Javier [Hernández].

Los dos presentaron ayer la etapa junto a Abraham Olano, el director técnico de la Vuelta, Carlota Castrejana, directora general de deportes, y los ex ciclistas Eduardo Chozas y Miguel Ángel Martín Perdiguero, concejal de deportes de San Sebastián de los Reyes. La preocupación para todos es el medio ambiente. «Porque queremos que sea bonito, pero sobre todo porque queremos volver», reconoce Guillén.

Para garantizar la «limpieza» de la carrera, la organización ha contratado varias brigadas de limpieza que trabajarán el día de la etapa y los dos días siguientes. El acceso estará vetado para los vehículos de cuatro ruedas. El recorrido de los coches termina en el aparcamiento de Navacerrada. La organización estudia trasladar al público desde la estación de cercanías en autobuses. Los ciclistas bajarán en sus bicicletas hasta la zona del podio, que se instalará en el aparcamiento. Aunque se está estudiando la utilización de helicópteros para la evacuación de los corredores.

Abraham Olano desconocía los planes de Javier Guillén cuando exploró la zona con Perico. «Hubiera dicho que no se podía», dice el director general. Pero la preocupación de Olano, el primer campeón del mundo español, eran los directores de equipo más que los ciclistas.
Cómo decirles que no pueden llegar con el coche hasta la meta. «Sólo podrán subir en moto y tendrán que elegir entre el director o un mecánico», comenta Abraham. La elección es sencilla pero dolorosa, el mecánico.

A los directores les cuesta dejar solos a los ciclistas y a los ciclistas les costará ascender esas rampas. Más complicadas con lluvia, cuando pierden adherencia las ruedas. Eso también lo han probado. Y se puede subir con agua. «Sólo una catástrofe haría que se suspendiera la etapa», asume Javier Guillén. Y no espera un diluvio para el 18 de septiembre.

Javier Hernández, que ha comprobado la belleza del ciclismo en directo en el Tour,en la etapa con final en el Tourmalet, está orgulloso de su obra. «Debe ser una etapa decisiva para conocer el ganador, la última antes de llegar a Madrid», afirma el viceconsejero de deportes. «Los últimos tres kilómetros son de vértigo», advierte Olano. «Suponen un desgaste muy fuerte y es posible que haya algún desfallecimiento incluso entre los primeros», afirma. Es final de temporada y final de Vuelta. Las fuerzas andan justas y la etapa es exigente. Un final de siete estrellas.

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