Cádiz

Albóndigas redondas

La Razón
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Primarias: proceso ejemplar en el que la militancia del PSOE elige entre un único candidato, nombrado por la dirección del partido que, previsora y generosa, ahorra a la numerosa grey el taxi del día del voto, impidiendo quirurgicamente que éste se produzca. Esta acepción de primarias, tan nítida, es la última receta de Zapatero: la tortilla sin huevo. Las palabras pretenden decir exactamente lo que quieren que digan los que mandan. Las palabras se retuercen, se estiran, se ponen a dieta o engordan, de manera que, afectadas ya en lo esencial por lo político, la «hombría», el «valor», la «decencia» y la «honra» carecen de significado cierto. Tras anunciar estas primarias, Zapatero ha insistido con otras dos palabras: «Principios» y «valores». No vivimos en la paradoja, si no en la filfa, en el engaño. Siendo un matute exagerado, y contra la aritmética elemental, el PSOE trata de hacer comprender que un (candidato) es «casi igual» a dos (candidatos). Seamos generosos palurdos, «casi», pero no del todo. Estas mentiras que huelen son las que mejor aclaran que la política es, esencialmente, camelancia. Un bar de Cádiz, circunscripción por la que Rubalcaba es diputado, blinda su receta anunciando «Albóndigas redondas» ante el temor de que haya cónicas, cuadradas o triangulares; Zapatero tendría que haber aclarado: «Primarias de uno, tortilla sin huevo». Pero antes.