Sevilla

Sevilla se ilusiona con la alternativa de Esaú

Si la noticia buena es que Sevilla, su plaza, se ilusionó con la alternativa de Esaú Fernández, con un cartel de auténtico lujo, la mala es que a Morante se le pasó en blanco Abril como un nubarrón que nos dejó ese regusto amargo.

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Casi como siempre, la maldita suerte en los sorteos le dejó en el abismo de la última tarde. El último cartucho. La última/lo último... Y esta vez no funcionó. El lote no fue propicio para casi nada y anduvo ya Morante ofuscado, con poca frescura, condenado a irse de la Feria de Abril, el serial de su tierra, con la desdicha de no haber cuajado ningún toro. Y la etiqueta en lo alto. Ni el segundo, descastado y con poco fondo ni con el cuarto. Ya no iba a ser. Y no fue.

Otra historia vivió Esaú Fernández el día de su alternativa. Ese que los matadores recuerdan por siempre jamás, aunque después sea superado artísticamente. La suerte le vino de cara, como debe ser para la ocasión. El toro de la ceremonia fue un ejemplar de El Pilar, terciado y de preciosas hechuras, y que además desarrolló una nobleza infinita en las telas. Con él, como lo haría después con el sexto, gesto de torero que le honra, se fue el diestro a portagayola.

Fue encontrando después el son en la muleta en una faena de mucha ilusión y basada en la ligazón. Mucho más descarado de pitones salió el toro que cerraba festejo. Quitó por verónicas Esaú y dejó después una faena templada, ligada, con el pecado de torear el toro por fuera. Será el verdor. Pero Sevilla estuvo encantada de dar la bienvenida a un nuevo torero en el escalafón de matadores. Con la espada estuvo rápido y hábil. Y otra oreja más paseó con ese terno blanco y oro. Radiante.

De padrino de ceremonia había estado Manuel Jesús «El Cid», que se las vio con un toro que tenía fondo para armar el lío. Era el quinto. Quiso lucirlo primero en los medios y ponerse a torear, pero después no apostó por él. Se quedó en la ligereza, sin cuajarlo, sin entregarse. Al final el público acabó por verlo y enfadarse con él. Y eso que con el tercero había pasado algo similar y Sevilla estuvo de su parte.

El Pilar llevó a La Maestranza una corrida muy desigual. Nada tuvieron que ver los tres primeros con los dos últimos. Pero hubo toros, además del sexto, que fue para ponerle un piso, que tuvieron que torear... Pero hay días, y días. Así es la Fiesta.

Sevilla. Novena de la Feria de Abril. Se lidiaron toros de El Pilar, desiguales de presentación. Terciados los tres primeros y serios los restantes. El 1º, muy noble. 3º y 5º, con buen fondo y 6º, bueno. 2º y 4º, descastados. Lleno. Morante de la Puebla, de carmesí y azabache, pinchazo, media (silencio); pinchazo, cuatro descabellos, aviso (silencio). El Cid, de carmesí y azabache, estocada (saludos); pinchazo, media muy baja (silencio). Esaú Fernández, de blanco y oro, estocada (oreja); estocada de rápido efecto (oreja).