Cataluña

Salt marcha a favor de la convivencia

El manifiesto que se leyó al final de la concentración pide revisar las penas para los multirreincidentes.

La multitudinaria concentración convocó a todo tipo de gente
La multitudinaria concentración convocó a todo tipo de gentelarazon

BARCELONA- Tras unos días convulsos, con incidentes y detenciones, Salt se manifestó ayer a favor de la convivencia pacífica. Más de 3.000 personas participaron en una concentración a favor del civismo, convocada por unas 200 entidades de la población, incluyendo las de inmigrantes. Los imanes de la población pidieron al colectivo musulmán asistir a la marcha.
La manifestación se desarrolló sin apenas incidentes, aparte de unas aisladas proclamas contra la población inmigrante. Los voluntarios de las entidades convocantes se encargaron de que el asunto no fuera a más, y lo consiguieron. El tono cívico y pacífico marcó la concentración, que transcurrió bajo el lema «Volem viure a Salt en pau i bé».
Todo acabó con la lectura, por parte de la juez de paz de la población, Maria Carbó, de un manifiesto que contenía muchos mensajes. El texto pidió a las administraciones que trabajen para mejorar la convivencia en la localidad.

Tres pilares
Carbó desgranó las peticiones en tres pilares: seguridad, salud y educación. El más importante es el primero y fue el que provocó más reacciones entre la audiencia.
El texto, consensuado por todas las entidades presentes en la manifestación, rechaza la violencia y asegura que «Salt es un pueblo abierto, acogedor y amable con todas las personas». Teniendo en cuenta los últimos sucesos –actos de vandalismo vinculados a la inmigración– Carbó reclamó que «no queremos ser un foco de racismo». Salt cuenta con un elevado índice de población extranjera, y los últimos episodios de violencia en la población son susceptibles de derivar en actitudes racistas o de falta de integración del colectivo inmigrante. Un equilibrio difícil de conseguir, pero eso era precisamente el objetivo de la manifestación de ayer.
Las peticiones del texto de las entidades se extendieron hacia las administraciones, en este caso Ayuntamiento de Salt y Generalitat. «Pedimos poder pasear por las calles de Salt con seguridad y tranquilidad», leyó Carbó.
Pero hubo más peticiones. El manifiesto «exige» al Consistorio y a la Generalitat que «hagan bien su trabajo, y que tengan calidad y transparencia en sus tareas». El texto envió mensajes a dos conselleries de la Generalitat, Interior y Justicia.
A Interior se le pidió que «la seguridad no sea un hecho puntual», en una clara alusión a que se mantenga una cierta vigilancia policial en la población. De momento, los Mossos d'Esquadra han tomado esta semana el municipio, con el objetivo de tranquilizar unos ánimos que estaban bastante caldeados.
Respecto a Justicia, la petición fue de mayor calado. Se reclamó la revisión de las condenas a los delincuentes reincidentes. Es una cuestión que va más allá de la conselleria de Justicia, e incide directamente en el vigente Código Penal. Fue la frase más aplaudidad de todo el manifesto.
La alcaldesa de Salt, Iolanda Pineda, se mantuvo en un segundo plano en la manifestación, pero posteriormente señaló que «la concentración ha sido un éxito» y aseguró que el amplio dispositivo policial en el municipio se mantendrá «tanto tiempo como sea necesario, hasta que se tranquilice la situación». «Tendremos que ver cómo se desarrollan los hechos y estar atentos a lo que pueda pasar», dijo, antes de añadir que «da igual donde se ha nacido, el color de la piel o el Dios al que se le reza». «Hemos dado un ejemplo de ciudadanía, podemos estar orgullosos», apostilló.
La respuesta de la conselleria de Interior al asunto de la vigilancia policial no se hizo esperar. El conseller, Felip Puig, prometió que el Govern «hará todo lo que sea necesario para garantizar la cohesión, la seguridad y las libertades de todos los ciudadanos tras los altercados de los últimos días». Puig añadió que «estamos al lado del municipio y de los ciudadanos de Salt, que en algunos momentos pueden haber visto inquietada su convivencia».
Por su parte, el conseller de Bienestar Social y Familia, Josep Lluís Cleries, anunció ayer que la Generalitat y el Ayuntamiento de Salt empezarán a aplicar este trimestre un plan de medidas de choque en el municipio. Cleries señaló que se reunirá en los próximos días con Pineda para consensuar los objetivos.
Las medidas urgentes, que también implicarán a Interior, tendrán como objetivo que los habitantes de Salt «palpen que se están haciendo cosas para restaurar la convivencia y la cohesión social que solo pocas personas se niegan a respetar», indicó el conseller.
El plan anunciado, también en coordinación con la Delegación del Govern en Girona y abierto a entidades civiles, atacará con «contundencia» aspectos como la multirreincidencia de vándalos, las altas tasas de paro y fracaso escolar. Colaborarán las conselleries de Justicia, Empresa y Ocupació y Educació.

«Lección de civismo»
Aparte de las entidades convocantes, los vecinos de Salt tuvieron buena parte de culpa del éxito de la manifestación. Ellos son los primeros interesados en mejorar la convivencia en la población. La presidenta de la Asociación de Vecinos del Barri Centre, Francesca Terrón, explicó a LA RAZÓN que «me llena de orgullo ver como hemos llenado hoy –por ayer– las calles».
Según Terrón, la manifestación significó que Salt «dio una lección de civismo». A su juicio, el lema de la concentración, «Volem viure a Salt en pau i bé» quedó «muy bien reflejado, nos hemos reunido todos para pedir esto». «Ahora toca que trabajen los políticos», añadió. La manifestación de ayer cerró una semana muy convulsa en Salt, con ocho detenidos, mucha tensión y, sobre todo, problemas de convivencia para los habitantes del municipio.