Ciudad del Cabo

Boda de lujo sicarios baratos

Anni tenía 28 años y acababa de casarse con el director de una importante cadena de servicios geriátricos, Shrien Dewani. El pasado 13 de noviembre, tercer día de su fastuosa luna de miel en Ciudad del Cabo, el taxi en que viajaban los recién casados fue secuestrado por dos hombres. Después de robarles cuanto tenían encima, él fue liberado y ella recibió un tiro en la nuca. Su cadáver fue hallado al día siguiente.

El millonario Shrien Dewani y su difunta esposa, Anni, en una imagen de su boda, poco antes de que ella fuera asesinada
El millonario Shrien Dewani y su difunta esposa, Anni, en una imagen de su boda, poco antes de que ella fuera asesinadalarazon

Pero la Policía surafricana siempre tuvo claro que algo no encajaba en este crimen, ocurrido en una de las ciudades más peligrosas del país. Entre otras cosas, porque la empresa de Dewani, británico de ascendencia india, tiene una deuda de más de 6 millones de libras; y Anni, previsora, había asegurado su vida en unos cuantos millones de las mismas.

Hace dos días, el taxista en cuestión señalaba a Dewani como inductor del crimen, ya que le habría prometido 1.300 libras a cambio de organizar el asesinato (aunque finalmente sólo cobró 90). Según su testimonio ante el Alto Tribunal de Justicia surafricano, la pareja disfrutó de una cena romántica antes de subir al vehículo, en el que se desplazaron por el suburbio más peligroso de la ciudad. Durante el arriesgado «tour», los presuntos asesinos, dos muchachos de 23 y 25 años contratados por él mismo, asaltaron el taxi.

A lo largo de los tres días siguientes, el viudo prematuro habría pagado a sus sicarios una cantidad ostensiblemente inferior a la acordada, y después volvió a Reino Unido con el cuerpo.

 La investigación sigue en curso, pero la Fiscalía ya valora la posibilidad de solicitar la extradición del magnate británico, que ha defendido su inocencia alegando que ni siquiera es beneficiario del seguro de su difunta esposa. Sin embargo, la familia de la víctima ha confesado sentirse inquieta por las incoherencias en el relato del marido. Su propio suegro asistió en persona al testimonio de acusación, escuchando cada detalle del plan que presuntamente acabó con la vida de su hija, mientras sujetaba su fotografía, abatido.