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Sevillistas y atléticos convivieron sin incidentes por Barcelona

Un color especial en el Camp Nou

  • Capel, con una bandera andaluza por encima, ofrece la Copa a su afición después del encuentro
    Capel, con una bandera andaluza por encima, ofrece la Copa a su afición después del encuentro
  • Los seguidores del Atlético que se concentraron en Neptuno, custodiados por efectivos de la Policía Nacional
    Los seguidores del Atlético que se concentraron en Neptuno, custodiados por efectivos de la Policía Nacional
  • El Príncipe, a la salida de la clínica
    El Príncipe, a la salida de la clínica
  • En el palco, entre Montilla y Villar
    En el palco, entre Montilla y Villar

Tiempo de lectura 4 min.

20 de mayo de 2010. 02:27h

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20/5/2010

BARCELONA- Acostumbrado a vivir  días más apacibles, el Camp Nou vivió ayer una jornada de lo más ajetreado. Debía recibir a 32.000 sevillistas y a más de 45.000 atléticos que, por un día, tiñeron el coliseo azulgrana de rojiblanco. Al grito de «¡Que bote Nervión!» los seguidores andaluces calentaban el ambiente previo a la final y hacían temblar, literalmente, las entrañas del estadio que, a pesar de sus 53 años de historia, aguantó como un jabato. «¡Atleti, Atleti!», respondían enfrente. El duelo es- taba servido.

Como es tradicional en las finales de Copa, la jornada fue de lo más festiva y ambas aficiones convivieron sin incidentes por Barcelona. Desde bien pronto, por la mañana, el atasco se veía venir. Autocares y coches con bufandas y banderas desfilaban por la Diagonal y por Gran Vía sin cesar. Era la tradicional ocupación pacífica de la sede de la final. Divididos por la Policía, los sevillistas cerca del estadio y los «colchoneros» en Montjuïc, hubo quien se «fugó» y compartió unas cervezas con sus rivales. «Que gane el mejor», brindaban. A veces las palabras no transmiten los sentimientos.

Uno de los protagonistas del día fue, quién lo diría, José María del Nido. Antes de acudir a la comida de directivas, el presidente sevillista visitó la «Fan Zone» de su equipo, en la Plaza de Bederrida, para arengar a su afición. «¡Qué grande eres Sevilla!», espetó desde un escenario. Del Nido iba vestido con una camiseta del Sevilla sin dorsal, pero con nombre: «Presidente». Le acompañaba también su popular sombrero de la suerte. Una prenda que ha hecho furor entre los seguidores andaluces y que se podía adquirir en cualquier chiringuito de «merchandising».

Los «colchoneros», por su parte, buscaban un doblete en siete días. Y lo intentaron a lo grande, con más de 45.000 seguidores en las gradas del Camp Nou, el mayor desplazamiento en la historia del Atlético. Más mérito cabe aún si se tiene en cuenta que era día laborable. Muchos de los que se quedaron sin ir a Hamburgo, estu- vieron ayer en Barcelona.

El ejemplo de la afición no lo siguieron los jugadores, que se enzarzaron en una tangana. Mejuto lo solucionó expulsando a Cristóbal Soria, delegado sevillista, que nunca se pierde una. El asturiano colgó el pito ayer. Pese a todo, el Camp Nou, como Sevilla,  tuvo un color especial.

Los aficionados rojiblancos que no pudieron viajar a Barcelona lloraron su derrota alrededor de Neptuno.


El Príncipe visitó al Rey
El Príncipe Felipe visitó en la tarde de ayer al Rey Don Juan Carlos, en la Clínica Planas de Barcelona, donde se recupera de la reciente operación durante la que extirparon un tumor benigno de pulmón. Don Felipe llegó solo a la clínica a las 20:20 horas, ante una gran expectación de los periodistas que se concentraban a la entrada. «Acabo de ver al Rey y me ha dicho que estará muy pendiente y que espera que todo salga bien», comentó el Príncipe de Asturias antes a la salida de la clínica.
Poco después se dirigió al Camp Nou, donde presidió la final entre el Sevilla y el Atlético de Madrid. 34 años después de asistir a su primera final, tenía la oportunidad de entregar la Copa por primera vez. En aquella ocasión, el 26 de junio de 1976, asistió al Santiago Bernabéu para acompañar a su padre. El Atlético derrotó al Zaragoza con un gol de José Eulogio Gárate.

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