Sevilla

El TSJA excarcela al acusado de la puñalada mortal que será absuelto

Un jurado lo condenó a 12,5 años pese a que la principal testigo no lo identificó

El principal implicado en el crimen del botellón, Óscar Riquelme
El principal implicado en el crimen del botellón, Óscar Riquelmelarazon

SEVILLA- Óscar Riquelme, que fue condenado a doce años y medio de cárcel por el conocido como crimen del botellón de Sevilla, salió ayer de prisión tras la vista de su recurso celebrada el pasado miércoles ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), lo que su defensa interpreta como anticipo de una sentencia absolutoria, según informó Efe.

En mayo pasado, un jurado popular en la Audiencia declaró a Riquelme, de 34 años, culpable de haber matado de una puñalada a Francisco José Guerrero, de 23 años, durante un macrobotellón celebrado el 25 de marzo de 2011 en el Charco de la Pava.

Por estos hechos, fue condenado a doce años y medio de cárcel y a pagar a la madre de la víctima, vecina de La Puebla de Cazalla, 146.010 euros de indemnización.

La defensa del condenado recurrió por falta de pruebas y la vista se celebró este miércoles en la sede del TSJA en Granada, por lo que la puesta en libertad del acusado es indicativa de que el tribunal ha deliberado y ha resuelto absolverlo, aunque la sentencia aún no se haya publicado.

Su abogado, Álvaro Pimentel, informó a Efe de que Riquelme ha salido minutos antes de las 16:00 horas de ayer de la cárcel de Granada, donde se encontraba provisionalmente con objeto de estar presente en la vista celebrada por el Alto Tribunal andaluz.

El crimen ocurrió el 25 de marzo de 2011 y Óscar Riquelme no fue detenido hasta el 8 de abril, tras semanas de indagación policial. A lo largo de todo el procedimiento, el acusado, residente en San Juan de Aznalfarache, negó ser el autor del apuñalamiento, que atribuye a un joven vestido con una camiseta rosa que minutos antes había pinchado las ruedas de un coche, puesto que asegura que él solo intentó mediar en una discusión.

Pimentel alegó ante el TSJA falta de pruebas y que el veredicto del jurado se basó en «corazonadas, sospechas o conjeturas» con un ánimo «justiciero».

El defensor argumentó la «falta de lógica» del veredicto, que dio más credibilidad a lo declarado por una testigo durante la fase de instrucción, cuando identificó al acusado como la persona a la que vio de espaldas en el momento del apuñalamiento, y no en el juicio, cuando lo negó en cinco ocasiones.

Según la defensa, esta testigo presencial, que era menor de edad cuando ocurrieron los hechos, declaró ante el jurado «mediante videoconferencia, transcurrido un año de los hechos, mitigado el estrés del duelo y plenamente consciente de la especial importancia de su declaración», y pese al «acoso» de la fiscal con sus preguntas, dijo hasta en cinco ocasiones al jurado que no era Óscar Riquelme –quien incurrió en contradicciones en su declaración– sino la persona que lo acompañaba, situada a su izquierda, quien apuñaló a la víctima.