¿Que escondían los estudiantes en la Politécnica de Hong Kong?

La Policía se incauta de 3.801 cócteles molotov, 558 botellas de productos químicos corrosivos, dos arcos y 200 flechas tras once días de cerco

El asedio policial a la Politécnica de Hong Kong se acerca a su fin
Vista general del pabellón de deportes de la Universidad Politécnica de Hong Kong, donde el jueves entraron varios agentes de policía vestidos de civiles para poner fin al asedioJEROME FAVREEFE

Once días dan para mucho y, aunque probablemente en las últimas jornadas la producción de material fuera menor o incluso inexistente, el campus de la Universidad Politécnica de Hong Kong, contaba con todo un arsenal. Allí, donde la semana pasada tuvieron lugar violentos enfrentamientos entre manifestantes y agentes de Policía, se han encontrado, según las fuerzas de seguridad, 3.801 cócteles molotov, 558 botellas de productos químicos corrosivos, 2 arcos y 200 flechas, una pistola de aire, doce catapultas y cuatro cajas de clavos utilizados para pinchar neumáticos, entre otros materiales. Todo un polvorín que hubiera permitido a los antigubernamentales supuestamente allí acantonados defenderse y combatir a los uniformados tal y como sucedió en la batalla campal que se vivió en este lugar hace ahora casi dos semanas.

Aquel día, el campus de esta institución fue escenario de numerosos choques que hicieron que muchos descontentos se encerraran en su interior. Desde entonces, los intentos de fuga han sido épicos. Han tratado de huir a las bravas (y ser detenidos), salir por las alcantarillas o deslizarse desde una pasarela por cuerdas hasta una autopista para después fugarse en moto. Con la firme creencia de que todavía quedaba medio centenar en su interior, el pasado lunes -un día después de las elecciones a distrito de la ciudad-, numerosos grupos de profesores, políticos o de personal médico, accedieron-con permiso de la Policía que mantenía el lugar sitiado- para tratar de mediar con los antigubernamentales que quedaban y convencerles de salir.

Pero si bien algunos de ellos abandonaron voluntariamente el complejo, otros tantos habrían dado esquinazo a las fuerzas de seguridad o estarían escondidos en su interior. Al menos eso es lo que creen los agentes, que ayer por fin accedieron al complejo y, tras no encontrar a nadie, hicieron un llamamiento a que si todavía quedaba alguien abandonara el lugar y buscara ayuda médica. En su prospección, se encontraron con un campus totalmente devastado. Entre el material encontrado, se podía observar el mobiliario destartalado que se había empleado para construir barricadas; las sillas o máquinas fotocopiadoras quemadas; numerosos cristales rotos; 44 coches dañados; y una cantina llena de restos putrefactos de comida.

Con este escenario, horas más tarde de que los bomberos y equipos especializados retiraran el material peligroso y buscaran a los manifestantes sin tener éxito, el agente especial, Chow Yat-ming, anunció que ayer pondrían fin al sitio y devolverían la insititución a manos de sus dueños. La normalidad podrá regresar a las aulas.