Venezolanos en la Puerta del Sol: “Maduro dictador”

Cientos de personas arropan a Juan Guaidó en su encuentro con la diáspora venezolana

Media hora antes de su cita con el presidente encargado, cientos de venezolanos comenzaban a agolparse en la Puerta del Sol. Querían ser los primeros para recibir al líder opositor. Entre la multitud se mezclaban acentos de varios países hispanohablantes: españoles, nicaragüenses, bolivianos, (...). A pesar de que el tiempo no acompañaba, decidieron pasar la tarde alentando a la diáspora venezolana. Entre ellos se encontraba una ciudadana española, que gritaba: ¡España con Venezuela, siempre!, a lo que le siguieron gritos de agradecimiento al país que les acogió.

Pero en las distancias cortas las opiniones no eran tan afables. Varias personas -tanto españolas como venezolanas- se mostraban abiertamente molestas con las últimas noticias sobre la reunión del ministro José Luis Ábalos con Delcy Rodríguez, vicepresidenta del régimen chavista. Hablaban de la “complicidad” del Gobierno español con los gerifaltes de la dictadura y hablaban de la mala posición en la que ha quedado España después de la negativa del presidente Sánchez a reunirse con el presidente encargado.

En torno a las 18 de la tarde, hora en la que comenzaba el encuentro de los exiliados venezolanos, los altavoces empezaron a reproducir música llanera, que consiguió despertar más de una sonrisa. Y a medida que avanzaba la tarde, varios de los asistentes trataban de calentar los ánimos gritando consignas como “¡libertad!, ¡libertad!”. Otros más osados gritaban: “¡Maduro!, a lo que la multitud contestaba: “¡el co** de tu madre!”.

Patricia, una administrativa que decidió venir a España cuando Chávez llegó al poder, respondió a un periodista de LA RAZÓN que se desplazó a la Puerta del Sol para reunirse con la diáspora venezolana: “Gracias a este viaje que está haciendo por toda Europa, (Juan Guaidó) va a hacer que se conozca su voz en todo el mundo, sobre todo en la Unión Europea. Es importante que se conozca la situación real que hay en el país. No son dos hombres peleándose por el poder, la ley es la que es (...) y el presidente legítimo es Juan Guaidó, no Nicolás Maduro”.

Los venezolanos aguantaron estoicamente la lluvia, hasta que a las 19:30, la presentadora de televisión venezolana, Ana María Simon, cogió el micrófono para presentar ante el público al presidente encargado, Juan Guaidó. Varios de los asistentes levantaron el móvil para grabar el momento, pero espera (…) se habían confundido: el presidente no hablaría desde el balcón de la Casa de Correos, lo haría desde la plataforma que se instaló a su izquierda. Cientos de los asistentes tuvieron que empujarse para acercarse lo máximo posible a la tribuna.

Juan Guaidó comenzó con su discurso diciendo: “¡Buenas noches, Venezuela!”. Y el gentío respondió con gritos que pedían libertad, bajando los paraguas, y subiendo los pancartas y las banderas. Un hombre de origen español de unos 70 años, se paseaba entre la muchedumbre repartiendo carteles que rezaban: “paz, pan y libertad” o “Maduro dictador”. Y a medida que los iba repartiendo decía: “Aquí tienen un voto para Guaidó, levántenlo bien alto”.

El discurso del líder opositor tuvo una buena acogida entre el público, que recibió con entusiasmo las palabras de su líder. Pero uno de los alegatos sobre la paciencia del pueblo venezolano, y sobre evitar la intervención militar en el país, no fue tan bien recibido entre varios de los asistentes, que no pudieron evitar poner los ojos en blanco. Uno de ellos era Óscar Becerra, un joven psicólogo venezolano, que al ser interpelado por LA RAZÓN respondió: “Con psicópatas y sociópatas no hay otra solución (que la intervención), no se puede negociar con quién no respeta al otro”, sentenció el joven venezolano.

Al terminar la intervención de Juan Guaidó, el periódico LA RAZÓN preguntó a varios de los venezolanos cuál era su opinión sobre las palabras del opositor. Para Arielib Bosch, una joven estudiante de odontología que socorría a los manifestantes opositores en Caracas con el grupo “Primeros Auxilios USM”, el discurso fue “muy, muy especial para todos nosotros, sobre todo porque no estamos allá. Entonces, nos da esa ‘gotica’ de esperanza de que esto todavía puede funcionar y de que podemos salir de esta dictadura”.