Cómo Taiwán logró escapar del coronavirus pese a su cercanía con China

La tecnología y la rápida toma de decisiones de las autoridades han sido claves para frenar la introducción del virus en la isla

En Taiwán, a solo 130 kilómetros de China, epicentro del coronavirus, la vida sigue como siempre. Los bares están abiertos, los niños van a clase y los gimnasios mantienen su horario habitual. Así lo cuenta Michelle Yun in en The Guardian. Taiwán, debido a la cercanía con la península comunista y, sobre todo, a que un millón de sus habitantes viven y trabajan en China, esperaba un mayor número de contagios, pero no ha sido así. Su caso de éxito hace pensar también en Australia, donde han logrado contener los contagios.

Desde que estalló la crisis del coronavirus solo se han registrado 49 casos de contagios y un muerto. Las autoridades de esta pequeña nación-considerada por Pekín como una provincia renegada- actuaron rápido y tomaron medidas de gran calado que, a la postre, han frenado la propagación del virus, cuando a priori debería haber sido uno de los territorios más afectados. ¿Por qué?

Los expertos señalan que el éxito en la gestión de la enfermedad se deben al uso de la tecnología, a la toma de decisiones centralizada, a la rapidez con la que actuaron las autoridades, al seguimiento responsable de las normas por parte de los ciudadanos y al sistema sanitario universal, como el que goza España.

El Gobierno taiwanés actuó rápidamente para implantar férreos controles fronterizos y prohibió desde el minuto uno la exportación de mascarillas quirúrgicas, una lección que Francia aprendió al ordenar la semana pasada con la incautación de todas las mascarillas del mercado para ponerlas a disposición del personal sanitario. Desde que Pekín comunicó la existencia de los primeros casos en Wuhan a finales de diciembre, Taipei aumentó los controles sobre las personas procedentes de esta ciudad china. Poco tiempo después se prohibió la entrada a pasajeros de la China continental y de Hong Kong.

Desde que se tuvo conocimiento del virus, el Ejecutivo de la isla activó el Centro Nacional de Comando de Salud, creado en 2003 para hacer frente al virus del SARS. Desde este organismo se centralizó toda la información médica y se estableció un protocolo para distribuir el material sanitario más demandado en estos casos.

Por ejemplo, se limitó el precio de las mascarillas quirúrgicas estableciendo un coste por unidad de unos 15 céntimos. En poco tiempo se distribuyeron más de seis millones de mascarillas en colegios e institutos, así como 84.000 litros de gel desinfectante para manos y 25.000 termómetros.

Cabe destacar, añaden los expertos, la responsabilidad ciudadana a la hora de acatar las estrictas normas del Gobierno, que estableció controles de temperatura para acceder a instalaciones públicas. “Saben que están juntos en esto, lo cual los predispone a cumplir con las medidas implementadas por el gobierno”, ha afirmado Chunhuei Chi, profesor de salud pública en la Universidad Estatal de Oregón, en Estados Unidos.

¿Y la tecnología?

La tecnología ha sido una herramienta de suma importancia. Según la revista médica Journal of the American Medical Association (JAMA), Taiwán juntó la información del sistema sanitario con los datos obtenidos de inmigración y aduanas, de esta manera ha sido mucho más fácil detectar a la población más expuesta al virus al conocer de antemano su historial de viajes al extranjero. Otro mecanismo implantado ha sido la introducción de un código QR mediante el cual se permite a las personas informar sobre sus desplazamientos y síntomas con un simple escaneo con su móvil. El resultado arroja valiosa información al personal sanitario para ayudar a identificar dónde están las prioridades.

En 2003, durante la crisis del virus del SARS, que también tuvo su origen en China, docenas de taiwaneses fallecieron a consecuencia del virus, pero desde aquel episodio las cosas han cambiado y las autoridades de la isla han sabido avanzar. Para empezar, aprendieron a no confiar de la información suministrada por Pekín. Eso les ha dado ventaja, tal y como explica al diario británico Chan Chang-chuan, decano de la Universidad Nacional de Salud Pública.

Taiwán, con una población de 24 millones de personas, lleva a cabo una media de 800 pruebas al día para detectar el coronavirus. En Corea del Sur, con 52 millones de habitantes, realizan a diario 15.000 tests.