Édouard Philippe trata de salvar la cara del Gobierno francés

La imagen política del primer ministro estaría en entredicho si pierde como candidato a la Alcaldía de Le Havre

French government meeting on coronavirus
El primer ministro frances, Edouard Philippe, no ejercerá como alcalde pese a que sea elegido alcalde de Le Havre/EFELUDOVIC MARIN / POOLEFE

Estas elecciones municipales suponen un gran reto político para el propio Ejecutivo francés. Con las encuestas desfavorables, Macron enfrenta un juego de doble filo: si bien colocar a los mayores peones del Gobierno le puede dar mayores opciones de victoria en algunas ciudades, el riesgo de que sean derrotados situaría a estos en una situación frágil para continuar en el Ejecutivo. Especialmente escrutado será el resultado que obtenga el primer ministro, Édouard Philippe, en la batalla por Le Havre, uno de los pocos feudos donde pueden asegurar la victoria y donde Philippe ya ganó en las municipales de 2014, en el que fue su gran trampolín para saltar a la política nacional.

La candidatura a alcalde del primer ministro expone una cuestión cada vez más controvertida en Francia: la acumulación de mandatos. La polémica acumulación fue durante mucho tiempo una particularidad de la política francesa, que se ha visto limitada desde 2014 con una ley que prohíbe esta práctica a los parlamentarios y a los eurodiputados. Pero para los ministros, salvo en el caso de bancas legislativas, no hay restricciones jurídicas al respecto, aunque sí políticas. De hecho, hay notables precedentes: el exprimer ministro y mentor de Philippe, Alain Juppé (1995-1997), fue también alcalde de Burdeos durante su mandato y ejerció las dos funciones ejecutivas y percibió ambos sueldos.

Desde 1997, los diferentes Gobiernos aplicaron una norma tácita que impide a los ministros ocupar otros cargos a nivel local o regional. Philippe decidió continuar con esta política, pero solo para puestos ejecutivos, aunque con la opción de ocuparlos al salir del Gobierno.

«Desde enero de 2020 cada ministro podrá ser candidato, pero no podrá acumular después su cargo con el de jefe de un Ejecutivo local. Deberá entonces decidir si quiere seguir siendo miembro del Gobierno», explicó el propio Philippe antes de la contienda. Es por ello que su candidatura tiene cierto carácter testimonial. Philippe ya señaló a Jean Baptiste Gastinne como su delfín para ocupar la alcaldía de El Havre, pero el primer ministro decidió participar de la carrera y hacer malabares durante siete semanas entre la gestión del Gobierno y una intensa campaña electoral para las municipales hasta que irrumpió el coronavirus en escena.

El caso de Philippe no es el único en el Gobierno. El presidente ha tenido que reclutar a varios efectivos del Gabinete para estos comicios y así, por ejemplo, el titular de Hacienda, Gérald Darmanin, competirá por la ciudad de Tourcoing, cerca de la frontera belga.