El coronavirus desata la guerra informativa entre EE UU y China

Trump vuelve a acusar a Pekín de provocar la pandemia y el Gobierno comunista expulsa a los corresponsales de los grandes periódicos estadounidenses. Washington ha reducido a 100 los periodistas de medios estatales chinos en el país

Paramilitary officers wearing face masks to contain the spread of coronavirus disease (COVID-19) walk along a street in Beijing
Patrulla militar en una calle de PekínCARLOS GARCIA RAWLINSReuters

En medio de una crisis sanitaria mundial, Trump desviaba este miércoles, a golpe de tuit y de manera tan insesperada como siempre, el foco de atención de la gestión del coronavirus. Lo hizo con una simple referencia, pero con mucho fondo detrás. Y es que el presidente estadounidense calificó la pandemia que ha paralizado el mundo de «virus chino», evadiéndose de toda culpa por el retraso en alertar de sus riesgos y las consecuencias económicas. «Para las personas que ahora están sin trabajo debido a las políticas de contención importantes y necesarias, por ejemplo, el cierre de hoteles, bares y restaurantes, pronto recibirán dinero. ¡La embestida del virus chino no es vuestra culpa! ¡Seremos más fuertes que nunca!

Si bien hace apenas unos días Trump intentaba quitar importancia a la pandemia, su tono empezó a cambiar después de que esta paralizara Italia y España a su paso por Europa. Aunque incluso entonces se mostró despreocupado, refiriéndose a la pandemia como una amenaza exterior, cuyo epicentro estaba en Europa y cortando la conexión aérea para evitar que se expandiera.

Solo entonces, el viernes pasado, decidió declarar finalmente la emergencia nacional en Estados Unidos cambiando su discurso pero no aún su escepticismo. Y entre pregunta y pregunta sobre la pandemia, Trump recalcaba que el virus «viene de China y creo que ésta es una fórmula muy precisa» para nombrarlo. «China difunde informaciones erróneas de que nuestro Ejército les habría transmitido el virus –varios responsables chinos lanzaron teorías sobre una supuesta conspiración de EE UU de iniciar el coronavirus en Whuang–. En lugar de meterme en la polémica, dije: lo llamaré usando el país de donde viene», añadió.

Respuesta china

Las reacciones no se hicieron esperar. China se defendió «indignada» de esas acusaciones asegurando que es una forma de estigmatización y tomando la decisión de expulsar de manera inmediata a periodistas estadounidenses que tuvieran la renovación de sus visados pendiente a fin de año, como los corresponsales de «The New York Times», “The Wall Street Journal” o «The Washington Post». «EE UU debería cesar inmediatamente las acusaciones injustificadas contra China», dijo el portavoz de Exteriores, Geng Shuang. El Departamento de Estado contactó al embajador chino de EE UU, Chi Tiankai, para solicitar la rectificación a esa teoría conspitatoria.

El Departamento de Estado contactó al embajador chino de EE UU, Chi Tiankai, para solicitar la rectificación a esa teoría conspitatoria y el propio secretario de Estado, Mike Pompeo, pidió la reconsideración de la expulsión de los periodistas estadounidenses.

Y, por otro lado, estadunidenses de origen chino y residentes en EStados Unidos muestran su preocupación ante las posibles represalias racistas de personas o grupos radicales de violencia que apoyan las políticas antiinmigración de Trump. De hecho, la compra de armas en EEUU y la venta online de munición ha aumentado considerablemente desde que se diera a conocer la pandemia y sus posibles efectos en el país.

Con unas elecciones presidenciales cerca, donde aspira a su reelección, y la incertidumbre de los próximos meses de pandemia, Trump podría utilizar de nuevo alusiones racistas poner en marcha estrategias políticas llevadas a cabo con impacto, como la referencia a “invasión” y su consecuente construcción del muro con México. De momento, su “virus chino” parece haber hecho efecto.