Netanyahu se queda solo en su Gobierno de unidad nacional

A la crisis política israelí se une la sanitaria, provocada por el coronavirus. Los poderes judiciales decretan que es ilegal detener la actividad parlamentaria mientras qu el «premier» ofrece a Gantz gobernar los próximos tres años con rotación en el cargo, pero con Netanyahu al frente en el primer periodo

El primer ministro en funciones, Benjamin Netanyahu
El primer ministro en funciones, Benjamin NetanyahuGali TibbonAP

Además de la crisis internacional por la expansión del coronavirus que está poniendo en jaque a gobiernos en todo el mundo, Israel vive una crisis política sin precedentes. En pleno estado de emergencia para intentar contener la pandemia, el primer ministro en funciones Benjamin Netanyahu –que ganó las terceras elecciones pero carece de los apoyos mínimos para formar gobierno-, incluyó como medida de emergencia suspender el funcionamiento del sistema judicial, por lo que la primera sesión de los juicios que debe afrontar por tres casos de corrupción, soborno y abuso de confianza han quedado aplazados hasta nuevo aviso.

La hecatombe fue más allá: el presidente de la Knesset (parlamento) y también integrante del Likud, Yuli Edelstein, decidió imponer el cerrojo sobre la Cámara el pasado miércoles. Tras una inusual toma de posesión por las restricciones de asistencia, en que solo acudieron físicamente a sus escaños Netanyahu y el opositor Benny Gantz, Edelstein impuso el cierre, evitando así el próximo paso previsto: la votación para elegir un nuevo dirigente de la Cámara.

El cierre del Parlamento desató la indignación de las fuerzas opositoras, ya que en plena emergencia sanitaria, Netanyahu aprobó también el uso de métodos tecnológicos –aplicados en la lucha antiterrorista-, para rastrear y alertar vía sms a ciudadanos contagiados por la pandemia y a quien pudiera haber estado en contacto con un enfermo. La controvertida medida, puesta en marcha por un Gobierno en funciones, no pudo ser debidamente supervisada por el comité parlamentario específico.

Detener la actividad parlamentaria, ilegal

Pero la reacción de distintos poderes judiciales llegó en la jornada de ayer: tanto el asesor letrado del gobierno, Avichai Mandelblit, como la Corte Suprema de Justicia, decretaron que no es legal detener la actividad parlamentaria debido a la incertidumbre que provoca el coronavirus, o como una táctica para beneficiar los intereses del Likud en la formación del próximo gobierno. Si bien la corte decretó que “es problemático bloquear la voluntad de 61 diputados” opositores, el asesor legal de la Knesset, Eyal Linon, reconoció que reemplazar entre la incertidumbre a Edelstein “haría la gobernanza imposible”.

La formación del “Rey Bibi” alertó que llevar a cabo la votación para reemplazar al presidente de la cámara supondría “dinamitar el gobierno de unidad”, la fórmula en la que insiste Netanyahu para preservar el poder. Además, llevaría al país “a unas cuartas elecciones”, y consideró los intentos de Azul y Blanco de asegurar las votaciones en los comités parlamentarios como “una gran irresponsabilidad durante tiempos de una pandemia global”.

La peor crisis humanitaria desde la Edad de Piedra

En una entrevista televisiva el sábado, Netanyahu alertó que “la nación se estaba hundiendo como el Titanic”, que el colapso de sistemas sanitarios alrededor del mundo supondrá la peor crisis humanitaria desde la Edad de Piedra, e imploró a Gantz formar un gobierno unitario para afrontar un virus que “amenaza con matar a decenas de miles de israelíes”.

En su propuesta, el líder del Likud propuso al ex comandante en jefe del Ejército israelí formar un gobierno de unidad para los próximos tres años, con rotación en el cargo pasados 18 meses, pero con Netanyahu al frente en el primer periodo.

El pasado lunes, Benny Gantz recibió el mandato de intentar formar coalición por parte del presidente del país, Reuven Rivlin, tras la ronda de consultas con todos los partidos. El líder de Azul y Blanco contaba con el apoyo a priori de 61 diputados, y la gran incógnita es si finalmente la coalición centrista aceptará gobernar en minoría con el apoyo externo de la Lista Árabe Unificada.

Ante el frenazo de la actividad parlamentaria y judicial del país, considerado por los opositores de Netanyahu como “el inicio de una dictadura”, los integrantes de Azul y Blanco que presentaron la alegación ante la Corte Suprema declararon que “venimos aquí para que la justicia aclare lo que es evidente para todos los ciudadanos: que una Knesset operativa no es solo vital para la democracia, es imprescindible para la habilidad de Israel de contener la crisis del coronavirus”.

Medidas contra el coronavirus

Antes de culminar estos polémicos pasos, la gestión de Netanyahu fue considerada efectiva por la mayoría de la ciudadanía: restringió a tiempo las entradas al país, y los israelíes y extranjeros llegados de los países con focos de contagio eran obligados a entrar de inmediato en aislamiento domiciliario. Progresivamente, se fue aprobando el cierre de escuelas, universidades, restaurantes o cafés, pero por ahora sigue sin decretarse la paralización total del país. Al cierre de esta edición, se contaban 945 infectados y la primera víctima mortal: el superviviente del holocausto Arieh Even, de 88 años, que falleció tras contraer la enfermedad en una residencia de ancianos de Jerusalén.

Un bombero desinfecta una estación en Israel
Un bombero desinfecta una estación en IsraelAriel SchalitAP

En la noche del sábado, 600.000 israelíes se unieron en una inusual concentración virtual, en la que ex dirigentes del Mossad o de la Corte Suprema clamaron contra las medidas de Netanyahu, y exigieron a Benny Gantz que desista de la opción de consolidar un gobierno unitario.

Según el Instituto por la Democracia de Israel (IDI), la congelación de la actividad parlamentaria israelí es un caso único en tiempos del Covid-19. Si bien otras cámaras han restringido su capacidad operativa, solo Rumania y Canadá decidieron frenar por completo la actividad. Pero a diferencia de Israel, la medida fue aprobada en el pleno.