“El Pollo” Carvajal, cuatro meses en paradero desconocido

La Audiencia Nacional ordenó la libertad de Hugo Carvajal el pasado septiembre y rectificó dos meses después, pero el ex jefe de la Inteligencia militar venezolana ya se había fugado

EL ex general Hugo Carvajal salió de prisión, en la imagen, el pasado septiembre por orden de la Audiencia Nacional
EL ex general Hugo Carvajal salió de prisión, en la imagen, el pasado septiembre por orden de la Audiencia NacionalAP

Si finalmente culmina su entrega a Estados Unidos con la mediación del CNI, el ex general chavista Hugo Carvajal, “El Pollo”, pondrá así fin a una fuga de más de cuatro meses. Desde noviembre del pasado año, cuando la Audiencia Nacional, que había acordado su entrega a las autoridades estadounidenses, el que fuera el responsable de la Inteligencia militar venezolana está en paradero desconocido después de que el propio tribunal español ordenara su puesta en libertad tras rechazar en primera instancia su extradición al apreciar “motivos políticos” en la petición de entrega de Washington. Carvajal salió de prisión y cuando, tres meses después, la Audiencia rectificó y ordenó de nuevo su ingreso en prisión y su extradición a Estados Unidos, “El Pollo” había desaparecido y fue puesto en busca y captura.

El ex militar siempre ha defendido que sus contactos con las FARC se limitaron al ejercicio de sus cometidos de Inteligencia por encargo del entonces presidente Hugo Chávez, una filiación chavista que no le impidió hacer público el pasado año un vídeo de apoyo a Juan Guaidó como presidente venezolano, haciendo un llamamiento a los militares para que se rebelaran contra Nicolás Maduro.

Detenido en Madrid el 12 de abril del pasado año con un pasaporte falso cuando visitaba a su hijo, desde entonces permaneció en prisión preventiva en la cárcel de Estremera (Madrid) por orden del juez Alejandro Abascal. El ex jefe de Inteligencia se negó a ser entregado tras expresar sus dudas sobre la justicia de EE UU y denunciar que la petición de extradición solo respondía al interés de la Administración norteamericana por obtener a través de él información de Nicolás Maduro para derrocarlo.

En septiembre del pasado año, “El Pollo” ganó el primer asalto judicial cuando la Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional, en contra del criterio de la Fiscalía Antidroga, se opuso a su entrega y ordenó su inmediata puesta en libertad. La Sala denegó la extradición al advertir “motivos políticos” en la solicitud de entrega. El tribunal, presidido por el magistrado Alfonso Guevara, reprochó a las autoridades de EE UU -el Tribunal Federal para el Distrito Sur de Nueva York y la Fiscalía estadounidense- que no precisasen “qué actos concretos de carácter delictivo” realizó el ex director de la División de Inteligencia Militar (DIM) de Venezuela, cargo que ostentó tanto bajo la presidencia de Chávez como de Maduro.

La Sala no dio crédito entonces a las acusaciones estadounidenses de que Carvajal atacara intereses de EE UU mediante el transporte al país norteamericano de grandes cantidades de cocaína “proveyendo de armas a las FARC como pago de la sustancia o facilitando a los guerrilleros protección armamentística”. Unas imputaciones que, según la Sección Tercera, se enmarcaban en las tareas de Inteligencia que llevaba a cabo bajo las directrices del presidente venezolano dentro de la estrategia de Chávez de “atacar intereses estadounidenses” en coordinación con las FARC permitiendo y facilitando el narcotráfico hacia Estados Unidos. Además, los magistrados sostenían que “independientemente de lo repudiable que fuera la actividad” desplegada por el ex general en su estrategia contra EE UU, la entrega no era posible al tratarse en todo caso de un delito militar.

Dos meses después se perdió su rastro en España y desde entonces estaba en paradero desconocido. El ex militar tuvo que facilitar al tribunal español un domicilio para estar localizado y a efecto de posibles notificaciones, pero cuando los agentes fueron a detenerlo a ese domicilio no se encontraba allí. Tras su desaparición, el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional terminó dando la razón a la Fiscalía, que había recurrido su libertad, y acordó su entrega a Estados Unidos, al advertir indicios suficientes para que fuese juzgado por conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos y conspiración para poseer ese armamento.

En esa ocasión la Audiencia Nacional sí avaló las imputaciones de la DEA, la agencia antidroga estadounidense, para reclamar la entrega de Carvajal. Sin embargo, la decisión no fue unánime, puesto que cuatro de los 18 magistrados votaron en contra, entre ellos el juez José Ricardo de Prada, quien tachó de "relato novelado" los argumentos esgrimidos por Estados Unidos.

La mayoría del Pleno, no obstante, avalaron el relato de las autoridades norteamericanas, que apunta que durante los últimos veinte años coordinó el tráfico de cocaína de Venezuela a Estados Unidos, asumió en connivencia con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) –a quienes habría compensado mediante el suministro de armas– la responsabilidad de trazar las rutas terrestres y marítimas de transporte de la droga, otorgó protección armada a esos cargamentos y se sirvió de su puesto como jefe de Inteligencia del régimen chavista para evitar interferencias e investigaciones que frustraran esas operaciones y, de paso, enriquecerse.

“Inundar EE UU con cocaína”

Cuatro meses después de su fuga, el Consejo de Ministros aprobó la entrega a Estados Unidos del ex general chavista para que fuese juzgado por delitos de tráfico de drogas y de armas. Pero con "El Pollo" en paradero desconocido, no había a nadie a quien entregar.

Washington apunta a Carvajal como responsable de la dirección de la Contrainteligencia militar en los gobiernos de Chávez y Maduro y quiere sentarle en el banquillo por su supuesta pertenencia, entre 1999 y 2019, al “Cártel de los Soles”, dedicado al transporte de cargamentos de droga hacia EE UU. Unos cargos que siempre ha negado el ex general, quien insiste en que sus contactos con las FARC siempre fueron por orden del presidente venezolano y el beneplácito de las autoridades de Colombia “en orden al proceso de paz”.

La Fiscalía norteamericana imputa a Carvajal delitos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos para promover un delito de narcotráfico como integrante del “Cartel de los Soles” (al que pertenecían además de Chávez los vicepresidentes Tarech El Arsami y Diosdado Cabello), que quería “inundar Estados Unidos con cocaína”.

Estados Unidos responsabiliza a Carvajal y a otros integrantes del citado cartel del envío de varios cargamentos de cocaína y específicamente reseña uno de 2006 a bordo de un jet DC-9 con destino a México con 5,6 toneladas de droga.