Así serán las misas en Italia durante el desconfinamiento

La Iglesia gana al Gobierno de Conte el pulso por las liturgias religiosas. Los fieles tendrán que ir con mascarilla y se les tomará la temperatura a la entrada del templo

Una mujer con mascarilla en la iglesia de Santa Maria ai Monti , en Roma
Una mujer con mascarilla en la iglesia de Santa Maria ai Monti , en RomaCecilia FabianoAP

Ha costado varias semanas de negociaciones y el enfrentamiento más duro entre la Iglesia y el actual Gobierno, pero finalmente las misas volverán a celebrarse en Italia el próximo 18 de mayo. La Conferencia Episcopal y el Ejecutivo sellaron ayer la paz con una circular del ministerio del Interior firmada por el primer ministro, Giuseppe Conte, y el jefe de los obispos italianos, Gualtiero Bassetti.

Después de que hace unos días Bassetti declarara que el poder político estaba “violando el derecho a la libertad de culto”, al no haber incluido las misas en el plan para el desconfinamiento, ahora todas las partes se muestran satisfechas por haber llegado a un acuerdo. Tuvo que intervenir incluso el Papa para frenar la insurrección de la Iglesia italiana, al pedir rápidamente “obediencia” y “acatar las normas”.

Las misas, por tanto, se celebrarán respetando una larga lista de medidas de seguridad. No se ha impuesto un número máximo de personas, sino que será el párroco el encargado de calcular la capacidad máxima del templo y permitir únicamente la entrada de un número de fieles adecuado para respetar las distancias. Para ello podrá contar con voluntarios o colaboradores en la entrada. Entre quienes accedan, deberá haber al menos un metro tanto de forma frontal como lateral. Los fieles entrarán en fila, de uno en uno, y en la puerta deberán encontrar gel desinfectante del que tendrán que hacer uso. También se les tomará la temperatura en la puerta y no se les permitirá el ingreso si tienen más de 37,5 grados. El uso de mascarillas será obligatorio para todos.

También para el sacerdote, que no podrá entrar en contacto directo con los fieles para celebrar la comunión. Antes de ello tendrá que desinfectarse las manos y ponerse guantes para distribuir la hostia sagrada. El gesto de la paz queda prohibido para evitar el contacto físico y las pilas bautismales permanecerán vacías. Tampoco se pueden recolectar las ofrendas durante la misa, sino que los creyentes que lo deseen podrán depositarlas en un cajetín colocado en algún lugar de la iglesia. Al término de la homilía habrá que desinfectar todos los espacios de culto, incluida la sacristía, y los elementos utilizados. Es decir, cálices, bancos, atriles o micrófonos.

El documento firmado entre las partes recomienda celebrar más misas si es necesario, ante el número limitado de personas. Todas estas reglas rigen también para bautismos, bodas o funerales. En este último caso, ya había sido regulado anteriormente por el Gobierno, permitiendo un número máximo de 15 allegados.

La Conferencia Episcopal italiana celebró que “se han tenido en cuenta todas las exigencias de tutela de salud pública, con indicaciones accesibles y asumibles por cualquier comunidad eclesial”. El margen de decisión para los sacerdotes en cuestiones como la capacidad máxima de los templos era una de las principales reivindicaciones de la Iglesia.

Mientras, el ministerio del Interior también se mostró satisfecho por haber llegado a un “acuerdo análogo” con representantes de otras religiones, como judíos o musulmanes. De esta forma, además, queda aparcada una batalla con la Iglesia católica, que es lo último que le interesa en estos momentos al Gobierno italiano.

Aunque despejada esta cuestión, continúan las presiones desde otros estamentos. Ayer se reunió la Conferencia de las Regiones, que solicitó al Ejecutivo que el comercio pueda ya reabrir el 11 de mayo y no el 18, como está previsto por el momento. En Roma no son partidarios de esta decisión, ya que el plan establecido está basado en etapas de dos semanas, con el fin de evaluar si ha habido un importante incremento de los contagios en cada paso. Ayer se volvió a contener el número de fallecidos, con 274, para un total de 29.958 víctimas mortales.