La carta de despedida del alcalde de Seúl: “Por favor, incineren mi cuerpo y dispersen las cenizas en la tumba de mis padres. Adiós a todos”

Destinado a suceder al líder del país, Park Won Soon era un activista de los derechos de la mujer

Con una nota encontrada en su domicilio familiar en la que pedía disculpas por «causar solo dolor», el alcalde de Seúl, Park Won Soon, se despidió de su familia tras quitarse la vida este jueves. Su suicidio, que se produjo justo después de que una de sus secretarias lo denunciara ante la Policía por acoso sexual, ha conmocionado a un país conocedor de que con su muerte se ponía fin a la investigación sobre esos supuestos abusos.

Los cuerpos de seguridad confirmaron ayer que su cadáver, hallado cerca de su residencia oficial en los bosques del monte Bugak, no presentaba signos de violencia. Además, informaron de que el funcionario electo más importante del país después del presidente había dejado un texto en el que además de agradecer a todos aquellos que estuvieron junto a él en su vida, pidió que le incineraran y guardaran sus cenizas junto a sus padres.

La trágica historia comenzó este jueves, cuando el político llamó al Ayuntamiento para cancelar su agenda alegando motivos de salud. Sobre las 10:44 hora local, abandonó su casa con una gorra y una mochila y, tras cinco horas sin regresar, su hija dio la voz de alarma al no poder localizarlo y haber visto un mensaje que, parecía un testamento. Fue cuando arrancó un operativo de búsqueda que, con cientos de policías, ambulancias, perros y drones, dio con su cuerpo pasada la medianoche. Desde entonces, los mensajes de tristeza y rabia se han sucedido ante la muerte del que estaba destinado a suceder al líder del país, Moon Jae In. Numerosos ciudadanos no daban crédito a lo sucedido. Más aún teniendo en cuenta que este abogado de 64 años era conocido por su activismo a favor de los derechos de la mujer. Aunque se desconocen los motivos de su suicidio, todo apunta a que su intención final fuera aprovechar la legislación surcoreana que permite cerrar este tipo de casos cuando el acusado fallece.

Una secretaria lo denunció por acosarla en 2017. Según contó, el alcalde mantuvo contacto físico no deseado con ella y le envió imágenes y mensajes obscenos a través de Telegram. Aseguró que pidió ayuda a sus compañeros pero, ante su pasividad, no le quedó otra opción que buscar ayuda psicológica y legal antes de llevar a cabo la denuncia. Todavía no confirma ni desmiente la acusación, pero su suicidio supone el final más trágico para el supuesto culpable de un nuevo caso de abuso sexual en uno de los países más conservadores y patriarcales de Asia. Además, en plena era del #MeToo, supone un nuevo capítulo a los escándalos por abusos sexuales que han salpicado las filas del gobernante Partido Democrático. Entre ellos, el del ex alcalde de Busan, Oh Keo Don, o el del ex gobernador de Chungcheong Sur, Ahn Hee Jung, en cuyos casos las víctimas también fueron secretarias. Mientras Oh está siendo investigado por abuso sexual, Ahn cumple condena en prisión por violar y acosar sexualmente a su víctima.

El floreciente movimiento feminista no tardó en reaccionar y la directora del grupo Solidaridad de las Mujeres de Corea advirtió que «si hay un vínculo entre su muerte y la acusación de acoso sexual, Park debería haber dejado clara su posición en vida. Hemos visto que existe un lado oscuro incluso para figuras prominentes a la vanguardia del cambio social. Necesitamos esforzarnos mucho más para cambiar eso».