Capriles rompe con Guaidó y trata de reconfigurar la oposición venezolana

El dos veces ex candidato presidencial da por “agotada” la ruta del “gobierno por internet” y promueve un diálogo con la dictadura para unas elecciones con garantías

Septiembre comienza en Venezuela con definiciones en la política local, y con dos liderazgos claramente identificados y contrapuestos: Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y reconocido por casi 60 países como presidente interino del país, y Henrique Capriles, dos veces excandidato presidencial y uno de los líderes más respetados entre los adversarios del chavismo.

Este miércoles en la noche, hora de Caracas, Capriles habló públicamente sobre las negociaciones que ha adelantado con el chavismo gobernante, conversaciones que produjeron la liberación de 50 presos políticos y el cese de la persecución a otras 60 personas el lunes de esta semana.

En su declaración, Capriles sostuvo que la liberación de presos no fue un trueque para lograr su participación en elecciones convocadas por el chavismo en condiciones no democráticas, sino una acción política. Defendió que se aproveche “cualquier rendija” disponible, como el evento electoral para renovar la Asamblea Nacional.

No nos vamos a resignar. Sabemos a lo que nos enfrentamos, sabemos que de aquel lado hay gente muy mala, pero qué sé yo si hay gente buena también, callada, pensando igual que yo. La única manera de salvar a este país es abriendo caminos de política y de acuerdos”, dijo.

El dirigente rechazó que el dilema opositor se reduzca a votar o no votar en el proceso que la oposición, Estados Unidos, la Unión Europea y otros actores han desmeritado por no reunir condiciones democráticas. “El verdadero dilema es luchar o no luchar. Y yo he decidido luchar. No me voy a quedar de brazos cruzados. No soy candidato y tengo una inhabilitación”, indicó. Aseguró que impulsará candidaturas ajenas pues “no le vamos a regalar la Asamblea Nacional a Maduro”.

En su mensaje lanzó severas críticas a Juan Guaidó y el interinato, señalándolo de ser un “gobierno por internet” sin incidencia real. “¿Quién está en el poder? Maduro. No podemos seguir con el disparate de unos embajadores. Somos opositores de esta tragedia”, aseveró. Afirmó que la ruta planteada por Guaidó “se agotó, no dio resultado”.

Las lecturas

Más allá del pleito entre políticos, es la sociedad la que deberá alinearse con las posiciones que planteen los liderazgos. La encuestadora Datanálisis registra que solo el 13% del país está seguro de votar en cualquier circunstancia, y 40% dice que le gustaría votar, incluso en condiciones adversas.

El contexto es aún peor, pues 80% del país aspira que Nicolás Maduro abandone el poder y menos del 20% confía en la autoridad electoral que ha convocado a una elección no competitiva y con una burocracia que se percibe responde a la revolución y no a la constitución.

Luis Vcente León, director de Datanálisis, afirma que la ruta de participación siempre es más atractiva para el venezolano, especialmente si hay unidad. “Pero lo que hay es una convocatoria dividida en dos posiciones encontradas. Creo que Capriles va a tener una votación importante pero será difícil que la pueda masificar para ganar mayoría en la Asamblea ni para construir el momentum de lucha política”, no solo por la propia apatía ciudadana sino por las luchas intestinas de la oposición y las posturas de Estados Unidos.

La encuestadora Delphos registra que la mayoría del país se aleja de los extremos de optar por la fuerza o votar “como sea”. Su director, Félix Seijas, cree que el surgimiento de un liderazgo opositor alternativo puede dinamizar las posiciones y comenzar a decantarlas. No obstante, cree que todo está por definirse aún. “Guaidó todavía no ha mostrado la ruta que va a proponer. Capriles impulsa que se pospongan las elecciones pero no ha dicho a quién va a apoyar en candidaturas o si finalmente entrará en campaña o no, porque está peleando condiciones. No todo está dibujado, más allá de tendencias claras”.

Reacciones

Juan Guaidó no respondió en un primer momento a las palabras de Capriles, pero para la tarde del jueves, hora local de Caracas, se esperaba un pronunciamiento en conjunto con el embajador de Estados Unidos designado para Venezuela, James Story. La Casa Blanca es el principal aliado del presidente del parlamento, que ya ha dicho en anteriores ocasiones que la unidad opositora debe construirse en torno a Guaidó para ser validada por Washington.

Así, la Administración Trump también marcó distancia de las posiciones más “radicales” de María Corina Machado y el sector que cree que es necesaria una opción de fuerza internacional contra Maduro. “Eso es realismo mágico”, contestó Elliot Abrams, enviado especial de EEUU para la crisis venezolana. Donald Trump está en campaña y en el estado de Florida las encuestas a venezolanos con capacidad de votar ubican a Juan Guaidó como el indiscutible líder opositor.

También se está a la espera de las decisiones del partido Primero Justicia, en el que milita Capriles, que se sumó a la mayoría decidiendo no participar de las elecciones planteadas. De la misma forma, las reacciones de figuras como Julio Borges, Miguel Pizarro y Tomás Guanipa, por ejemplo, todos compañeros de Capriles pero funcionarios del gobierno interino.

En el camino han quedado aún más disminuidos los sectores opositores considerados infiltrados por el chavismo, como Luis Parra y su grupo a quien Maduro reconoce como presidente del parlamento y le entregó los partidos opositores; así como los agrupados en la mesa de diálogo con el oficialismo que acordó normas electorales para diciembre.

“Puedes o no estar de acuerdo con Capriles, pero quienes creen que la estrategia adoptada estos 20 meses no ha funcionado tienen el mismo derecho a intentar una acción de cambio. La falta de unidad es asunto de ambos no de uno sólo”, opina Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis.

“Es absurdo llevar el debate a un plano simplista de buenos y malos en la oposición. Simplemente hay posiciones divergentes en un país que no logra producir el cambio deseado por 80% de la población. Su pecado es no tener reglas comunes para decidir juntos. Pero es un pecado compartido”.

Michael Penfold, politólogo y doctor en ciencias políticas por la Universidad de Columbia, cree que la oposición debe entender que al país le hace falta un proceso de negociación serio, amplio, con costos para todos y con unificación de criterios frente al régimen autoritario.