Europa central no escapa a la segunda ola de coronavirus

Croacia, Hungría y República Checa, que en primavera apenas fueron golpeados por la pandemia, aprueban nuevas restricciones de movilidad tras alcanzar cifras récord de contagios

Un hombre camina por una calle solitaria en el centro de Praga
Un hombre camina por una calle solitaria en el centro de PragaMARTIN DIVISEKEFE

Europa del central no está siendo una excepcion y los países que en la primera ola de la pandemia sufrieron menos casos, están tomando ahora medidas drásticas. Durante el fin de semana, el número diario de nuevas infecciones en Croacia se elevó por primera vez a más de 2.000.

El lunes, el Gobierno croata ordenó la conversión de la sala de conciertos Zagreb Arena en un hospital de campaña, mientras las autoridades sanitarias luchaban por hacer frente al repentino aumento de casos.

En Eslovenia estará prohibido abandonar la residencia personal a partir del martes. Salvo algunas excepciones, nadie puede abandonar la ciudad en la que se encuentra su domicilio permanente o temporal. Los restaurantes, salones de belleza y tiendas que venden productos no esenciales han cerrado desde el sábado, y varias escuelas ya han optado por las clases telemáticas

En República Checa, se introducirá un toque de queda nocturno a partir del miércoles. Los checos no podrán salir de sus casas desde las nueve de la noche hasta las cinco de la mañana -con la excepción de motivos laborales o de salud. También se reducen los horarios de apertura: los domingos, las tiendas ya no podrán abrir, y los días entre semana tendrán que cerrar a las ocho de la tarde.

En Eslovaquia, más de 140.000 personas en las zonas más infectadas del país ya se han hecho un test durante el fin de semana. Pero el objetivo es hacer la prueba a toda la población. El primer ministro alienta a todos los ciudadanos a participar en estos test voluntarios. El país está bajo toque de queda desde el sábado.

Hungría, por su parte, ha fijado un nuevo récord de muertes por covid-19 en su territorio. Según los datos de la mañana de este martes, 63 personas murieron en 24 horas, la mayoría ancianos y pacientes crónicos, lo que hace que el número de muertes relacionadas con el coronavirus se eleve a 1.535, y hasta ahora hay más de 63.000 infectados.