Saltan las alarmas en Brasil: vuelve a arder el Amazonas

Los incendios crecieron un 120% en octubre en el pulmón verde del planeta

Ráfagas de humo durante un incendio en un área de la selva amazónica cerca de Porto Velho, estado de Rondonia, BrasilBruno KellyREUTERS

El pulmón verde se consume mientras todo el mundo se preocupa por el coronavirus. Sin embargo, el cambio climático y la deforestación es la auténtica pandemia. Las llamas devoraron en 2020 más de un 23% de la parte brasileña de este paraíso de la biodiversidad que se extiende por Brasil, Paraguay y Bolivia.

El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) detectó el mes pasado 2.856 focos de incendio, un nuevo récord mensual desde el inicio de esas observaciones en 1998. También julio y septiembre registraron cifras récord. La Amazonía brasileña registró en octubre 17.326 focos de incendio, más del doble que los registrados en el mismo mes del año anterior, 7.855, según datos oficiales divulgados.

Los satélites del INPE revelan además que en los 10 primeros meses del año fueron detectados 93.356 focos, más que los 89.176 registrados en todo el año anterior. Los datos de octubre son notablemente inferiores a los de los meses anteriores, debido a que la Amazonía se está acercando a la temporada de lluvias. Más al sur, el Pantanal, el mayor humedal tropical del planeta, también está siendo arrasado por las llamas.

En los primeros 10 meses del año, registró 21.115 focos de incendio, más del doble de los registrados en todo 2019 (10.025) y la peor cifra para ese periodo desde que empezaron las mediciones. Expertos y ONG ambientalistas responsabilizan de los incendios al gobierno de Jair Bolsonaro, un escéptico del cambio climático, y a su discurso a favor de las actividades extractivas en áreas protegidas que incentiva, según ellos, la deforestación.

“Con los índices de deforestación cada vez mayores en los últimos años, las alertas de los investigadores fueron ignoradas por el gobierno: deforestación y fuego andan juntos”, declara Mariana Napolitano, gerente de Ciencias del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) en Brasil.

“Tras deforestar la selva los infractores prenden fuego para limpiar el material orgánico acumulado (...). Al final del mes (octubre), con la llegada de las lluvias, el ritmo de los incendios parece estar reduciéndose, pero no podemos depender apenas de los factores climático. Lo que pasó en la temporada seca en la Amazonia y el Pantanal no se puede repetir”, agrega

Una parte de los incendios son consecuencia de las quemadas para preparar la tierra, eliminar las plagas y cultivar maíz o soja o plantar pasto para el ganado, pese a que el gobierno prohibió en julio esa práctica por un período de 120 días.