Los partidos árabes de Israel se dividen para impulsar a Netanyahu

Esta ruptura abre las posibilidades a la investidura de ‘Bibi’ para extender su mandato y dilatar juicios por estar aforado

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visita un centro de vacunación contra el coronavirus en la ciudad árabe de Nazaret
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visita un centro de vacunación contra el coronavirus en la ciudad árabe de Nazaret FOTO: Gil Eliyahu AP

La alianza de partidos árabes de Israel finalizó su ruptura el jueves, estableciendo la posibilidad de que un pequeño partido islamista pueda tener la clave para que el primer ministro Benjamín Netanyahu permanezca en el cargo y evite ser procesado por cargos de corrupción.

La Lista Conjunta, una alianza de cuatro partidos árabes que obtuvo la cifra récord de 15 escaños en las elecciones celebradas el año pasado, ultimó de la noche a la mañana la escisión en la que tres se presentarán juntos y la Lista Árabe Unida, un partido islamista liderado por el parlamentario Mansour Abbas, se presentará en solitario.

Uno de los principales puntos de división fue la apertura de Abbas a trabajar con Netanyahu u otros líderes israelíes para abordar problemas de larga data como la delincuencia y la vivienda en la comunidad árabe de Israel, que constituye alrededor del 20% de su población.

Se espera que el partido de Abbas sólo gane unos pocos escaños en el parlamento israelí, la Knesset. Pero en unas elecciones muy reñidas, en las que el ganador debe formar una coalición de 61 escaños, podría convertirse en un partido llave para desbloquear la situación tras cuatro elecciones en los últimos dos años. Los sondeos indican que el Likud de Netanyahu es el partido que más escaños obtiene, pero que no alcanza la cantidad necesaria para formar gobierno. Incluso un par de escaños podrían ser suficientes para marcar la diferencia.

Ningún partido árabe ha buscado o ha sido invitado a formar parte de un gobierno israelí, pero eso podría cambiar esta vez, o los partidos árabes podrían apoyar a una coalición gobernante desde fuera, permitiéndole formar un gobierno.

Las elecciones del 23 de marzo serán las cuartas de Israel en menos de dos años. En campañas anteriores, Netanyahu ha sido acusado de racismo e incitación por arremeter contra los partidos árabes, pero esta vez está cortejando abiertamente el apoyo árabe en lo que muchos vieron como un intento de acelerar la ruptura de la Lista Conjunta y reducir la participación general.

Netanyahu espera reunir una coalición de gobierno que prolongue sus 12 años en el cargo y le conceda, potencialmente, la inmunidad frente a los cargos derivados de una serie de investigaciones por corrupción.

Este jueves dos candidatos de izquierda, el alcalde de Tel Aviv Ron Huldai y el miembro de la Knesset Ofer Shelah, abandonaron la carrera presidencial. Huldai, alcalde de la metrópoli secular del país desde hace mucho tiempo, había lanzado un nuevo partido a bombo y platillo a finales del año pasado. Se espera que su salida ayude a los partidos de izquierdas a consolidar su apoyo.

En el lado opuesto del espectro político israelí, el partido Sionista Religioso unió sus fuerzas con el Poder Judío, una pequeña facción formada por los herederos del difunto rabino Meir Kahane, cuyo partido proscrito Kach abogaba por la expulsión forzosa de los palestinos y el establecimiento de una teocracia judía. Los dos partidos se unieron en un intento de juntar votos y superar el umbral electoral del 3,25%.