Desafío a Washington

Texas reabre con el 100% de aforos y sin mascarillas

La comunidad científica advierte de los riesgos de una apertura precipitada por las nuevas cepas de coronavirus. Sólo el 7% de los texanos están vacunados

Un joven con mascarilla pasea frente a un grafiti en Austin, Texas
Un joven con mascarilla pasea frente a un grafiti en Austin, Texas Eric Gay

Ya es oficial. En Texas no será obligatorio llevar mascarilla en público. Lo había adelantado la semana pasada el gobernador del Estado, Greg Abbott, que considera que el notable descenso de contagios, hospitalizaciones y muertes justifica el final de las medidas extraordinarias. Está en juego, entiende Abbott, la economía del Estado.

«Demasiados tejanos han sido marginados para conseguir empleo», dijo, «es el momento de abrir Texas al 100%». Sus palabras provocaron una reacción airada del presidente, Joe Biden, que calificó el razonamiento como propio de Neardentales. Desde el frente científico se argumentó que si bien la curva epidémica muestra una notable reducción, con la última hora en franca remisión, no deja de ser cierto que apenas el 7% de los texanos ha sido vacunado. Sin olvidar de que las nuevas variantes del virus, con cepas más contagiosas y letales, siguen disparadas, con lo que muchos temen un repunte de los contagios y las muertes en un futuro no muy lejano.

El restaurante Picos Mexican continúa con su capacidad reducida y pide a sus comensales que lleven mascarilla a pesar del fin de la legislación
El restaurante Picos Mexican continúa con su capacidad reducida y pide a sus comensales que lleven mascarilla a pesar del fin de la legislación David J. Phillip

Y la guerra de Abott no acaba en Washington. Ciudades como Austin ya anuncian que mantendrán las medidas profilácticas, acogiéndose entre otras cosas a las leyes del Estado, que conceden grandes atribuciones en materia sanitaria a los ayuntamientos locales.

De momento, Austin planea que la máscara seguirá siendo obligatoria hasta el 15 de abril. Por otro lado los modelos matemáticos estiman que el uso de la mascarilla reduce en no menos de un tercio el número de contagios.

La senadora estatal, Ann Johnson, ha acusado al gobernador de «otorgar una licencia a los individuos irresponsables para que pongan en riesgo nuestra salud pública». Entre otras cosas se refería a las fiestas sin mascarillas, planeadas en distintos bares. «Pedimos a todos los habitantes de Houston», añadió, «que sigan tomando medidas saludables de distanciamiento social, vacunándose y haciendo cosas para proteger nuestra seguridad». El alcalde de Houston, Sylvester Turner, ha dicho que «La gente todavía se está infectando y las personas siguen muriendo a causa del virus».

El gobernador Abbott responde que los texanos deben «continuar con las prácticas seguras» para asegurar que «todos vuelvan a trabajar en Texas y continuar liderando a los Estados Unidos de América en el crecimiento económico y creación de empleo».

Hace apenas una semana también dijo que «la covid-19 no ha desaparecido, pero está claro a partir de las recuperaciones, las vacunas, la reducción de las hospitalizaciones y las prácticas seguras que utilizan los tejanos que los mandatos estatales ya no son necesarios».