El bloque conservador alemán no consigue pactar su candidato electoral

Laschet, el sucesor de Merkel (CDU), y el bávaro Söder (CSU) ya no ocultan su enfrentamiento en público

El renano Armin Laschet (izda) y el bávaro Markus Söder luchan por ser el candidato del bloque conservador en las elecciones de septiembre
El renano Armin Laschet (izda) y el bávaro Markus Söder luchan por ser el candidato del bloque conservador en las elecciones de septiembre FOTO: POOL

Presiden los dos Estados federados más grandes de Alemania, Renania del Norte-Westfalia y Baviera y lideran los partidos del bloque conservador, la CDU y la CSU. Armin Laschet, de 60 años, y Markus Söder, de 54, han iniciado una batalla de la que saldrá el candidato a las elecciones alemanas del 26 de septiembre de la Unión, como se conoce a la coalición de los dos partidos hermanos.

Lejos de acercar posiciones, a medida que pasan las horas se vislumbra más difícil un compromiso que acabe con un duelo que está erosionando aún mas a los conservadores alemanes en los sondeos.

Una vez que las cúpulas de sus respectivos partidos cerraron filas con Laschet y Söder el pasado lunes, el líder bávaro se reunió el martes con el grupo parlamentario de la CDU/CSU en el Bundestag (Cámara Baja del Parlamento) para reunir apoyos para sus aspiraciones para suceder a Angela Merkel, que por primera vez en 16 años no será la cabeza de cartel del partido.

La estrategia de Söder pasa por forzar una votación entre los 245 diputados, sabedor de que una gran mayoría le apoyaría ante el temor a perder su escaño en la próxima legislatura. Según una encuesta realizada por el semanario “Der Spiegel” entre los miembros de la bancada de la CDU/CSU, solo la delegación de Renania del Norte Westfalia apoyaría en bloque a Laschet.

La baza que esgrime el líder bávaro son los buenos resultados que le predicen las encuestas frente a su rival. Según un sondeo de Civey para el diario “Augsburger Allgemeine”, un 58% de los alemanes prefiere a Söder como canciller, frente a un 30% que se decanta por Laschet y un 12% que no tiene clara su elección.

De ahí que el líder de la CSU insistiera en declaraciones a “Der Spiegel” que el candidato electoral debe ser “aceptado por toda la población, no solo por el partido”. Eso sí, Söder reconoció, que “un candidato de la CDU/CSU sin el apoyo de Angela Merkel no tendrá éxito”. La canciller, sin embargo, prefiere mantener su neutralidad después del fiasco de su primera opción en la carrera sucesoria, Annegret Kramp Karrenbauer, que apenas duró un año al frente de la CDU.

Los índices de popularidad de ambos aspirantes son resultado de la gestión de la pandemia de coronavirus en sus respectivos Estados. Söder fue pionero al decretar el confinamiento de la población de Baviera el 20 de marzo de 2020 y durante la tercera ola ha apoyado la postura de Merkel de endurecer las restricciones para frenar los contagios.

En cambio, Laschet ha seguido una política errática en Renania del Norte-Westfalia, donde la incidencia de la covid-19 ha sido superior. En febrero, se desmarcó de la canciller, de la que hasta entonces había sido un estrecho aliado y acusó al Gobierno central de “tratar a los ciudadanos como niños indefensos”. El presidente del “Land” más poblado de Alemania fue objeto de un aluvión de críticas por responsabilizar a la población del Este de Europa de “importar” los casos de coronavirus.

Lo cierto es que Laschet vive un auténtico calvario desde que fue elegido por la mínima presidente de la CDU en enero. Durante esto tres meses, ha afrontado estoicamente el varapalo electoral infligido al partido en las elecciones regionales de Baden-Wurttemberg y Renania-Palatinado el 14 de marzo. El “escándalo de las mascarillas” (el cobro de comisiones por varios diputados a cambio de contratos públicos), así como las críticas de la población por la gestión de la pandemia y la lenta campaña de vacunación, han hecho caer a los cristianodemócratas por debajo del 30% por primera vez en veinte años. Un reciente sondeo de Forsa concede a la CDU un 27% y un 24% a Los Verdes.

A los pesos pesados de la ejecutiva de la CDU apoyaron el lunes con Laschet se sumó este miércoles sus rival en el último congreso del partido, el derechista Friedrich Merz, que aseguró que estará apoyándole “hasta en los días difíciles, cuando el viento sopla en contra”.

Unidos desde 1949

El matrimonio entre la Unión Cristiano Demócrata de Konrad Adenauer y los socialcristianos bávaros nació en 1949 al crearse la Republica Federal de Alemania. La CDU renunciaba a presentarse en las elecciones de Baviera a cambio de que la CSU apoyara a su partido hermano en Berlín y compartieran grupo parlamentario en el Bundestag.

La alianza, sin embargo, se ha resquebrajado en varias ocasiones en el pasado. Por ejemplo, en 1976, cuando la CSU votó a favor de dividir el grupo del Bundestag y amenazó con presentar candidatos en todo el país tras una disputa entre los entonces líderes de la CSU, Franz Joseph Strauss, y de la CDU, Helmut Kohl.

Precisamente, Strauss fue el primer bávaro en lograr se el cabeza electoral de la Unión en 1980 frente a Kohl. Pese a ser el más votado, fracasó su asalto a la Cancillería gracias a la alianza entre los socialdemócratas del canciller Helmut Schmidt y los liberales del FDP. Más de dos décadas después, en 2002, Edmund Stoiber se impuso como candidato frente a una Merkel que llevaba dos años al frente de la CDU y aún no había logrado domeñar a los barones. De nuevo, se saldó con un fracaso electoral y con la victoria contra pronóstico del socialdemócrata Gerhard Schröder.