El Everest bate su récord histórico de ascensos y se convierte en un foco de contagio de la Covid-19

El noruego Erlend Ness fue el primer escalador en dar positivo en la prueba de la covid-19 en el campamento base de la montaña más alta del mundo

El coronavirus ha conquistado la montaña más alta del mundo después de que el Everest haya batido su récord histórico de permisos de ascenso. Y es que el pasado 23 de abril se alcanzó la cifra de 394 permisos en esta temporada, superando la marca de 382 que se alcanzó en 2019.

Aquellas imágenes dieron la vuelta al mundo, pero por entonces la Covid-19 no parecía un problema tan grave como lo ha demostrado después de un año. El hecho es que el colapso de gente, especialmente en el campo base previo al ascenso, ha provocado que se convierta en un preocupante foco de contagios.

En los últimos días se han registrado varias evacuaciones en helicóptero desde allí a diversos hospitales de Katmandú, lo que implica que la idea de las burbujas entre grupos expedicionarios no están surtiendo efectos. Las autoridades nepalíes guardan silencio, pero ya hay muchas voces que apuntan a un nuevo cierre o a unas restricciones más duras a las ya de por sí impuestas.

Asimismo, y según recoge el portal Desnivel.com, se ha descubierto un laboratorio que vendía test PCR falsos con resultado negativo para poder acceder a la expedición. Uno de los requisitos para acceder a los diferentes campamentos del Himalaya es hacerse una prueba PCR a los cinco días de haber llegado a Nepal.

El Everest, uno de los destinos más populares para el montañismo del mundo, se cerró a principios de 2020 debido a la pandemia. Este año los alpinistas regresaron por primera vez desde mayo del 2019.

Erlend Ness, primer escalador contagiado

El noruego Erlend Ness se convirtió en el primer escalador en dar positivo en la prueba de la covid-19 en el campamento base del monte Everest, y fue trasladado en helicóptero a Katmandú, donde fue hospitalizado, según informó AP.

Ness dio positivo el pasado 15 de abril, pero la prueba de este jueves fue negativa. No obstante, Lukas Furtenbach, guía de montaña, advirtió que el virus podría propagarse entre los cientos de alpinistas, guías y ayudantes que ahora están acampados en la base del Everest, ya que el noruego había convivido con varios durante semanas.

Cualquier brote podría terminar la temporada de escalada antes de lo previsro. “Necesitaríamos ahora con más urgencia pruebas masivas en el campo base, con todos evaluados y todos los equipos aislados, [...] hay que hacerlo ahora, de lo contrario será demasiado tarde”, puntualizó.