Gafas de aviador como regalo a Putin

Estados Unidos y Rusia atraviesan la etapa más tensa desde la Guerra Fría, pero este encuentro parece haber calmado la tensión

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Hay pocos terrenos tan neutrales como Suiza. Ginebra ha sido la ciudad elegida para albergar la cumbre entre los dos mandatarios en la  casona Villa La Grange, una mansión que fue regalada a la ciudad de Ginebra por su propietario William Favre en 1917 y que el país utiliza para recibir a los mandatarios extranjeros. Antes de este encuentro, la última vez que los dos líderes se habían visto en persona fue en 2011 en Moscú cuando Biden era vicepresidente de Barak Obama y Putin primer ministro.

A pesar del marco incomparable a orillas de un lago, la frialdad ha sido la nota dominante durante este encuentro. Al menos durante las imágenes que han podido captar las cámaras de televisión en la biblioteca de la antigua residencia, antes de la cita a puerta cerrada que ha durado cuatro horas, una hora menos de lo previsto. La conversación parecía la propia de un ascensor, si éste es ocupado por mandatarios internacionales. El presidente ruso dijo esperar un diálogo “productivo” y Biden dictaminó que era mejor “verse cara a cara”.

A pesar de las tensiones, Biden ha puesto de su parte. Según desveló ayer la Casa Blanca Putin recibió como regalo unas gafas de sol tipo “aviador” personalizadas  diseñadas para pilotos de combate y fabricada por Randolph USA que abastece al ejército de EEUU desde 1978. Además el mandatario ruso también ha sido agasajado con una escultura de cristal de un bisonte americano. Nada estaba sujeto a la improvisación. La escultura está sujeta por  una base de madera de cerezo, símbolo del primer presidente de EEUU, George Washington, con una placa grabada a medida que conmemora el encuentro de ayer.