Natascha Kampusch revive el infernal secuestro durante 8 años: “Me tuvo como a una víctima de los nazis”

Tenía 10 años cuando Wolfgang Priklopil la privó de su libertad y le robó la infancia. En el 15 aniversario de su liberación, Natascha concede una entrevista y revela nuevos y desgarradores detalles

Natascha Kampusch: «Reconstruir mi vida está siendo muy difícil»
Natascha Kampusch: «Reconstruir mi vida está siendo muy difícil»

El de Natascha Kampusch es uno de esos casos que la gente no olvida. En 23 de agosto de 2006 su liberación conmocionó al mundo. Desapareció con tan solo 10 años y cuando recuperó la libertad, tenía 18 años. Aprovechó un descuido de su captor y escapó de la mazmorra que la que pasó encerrada parte de su infancia y su adolescencia.

El responsable de todo fue el pedófilo Wolfgang Priklopil, que la arrancó de la calle y la llevó a un pueblo cercano a Viena, donde puso en marcha todas su fantasías y siguió las normas de su admirado Adolf Hitler. Quería que Natascha se sintiera como los judíos del Holocausto.

Según confesó Natascha anoche en una entrevista en la televisión austriaca “me dio poco de comer, poca ropa, me humilló, me obligó a hacer trabajos pesados y me afeitó la cabeza”. La tuvo controlada física y emocionalmente siempre.

Wolfgang Priklopil FOTO: Archivo

Natascha fue secuestrada el 2 de marzo de 1998 por Priklopil hasta que escapó el 23 de agosto de 2006. Cuando el pedófilo se dio cuenta de que su víctima había escapado aprovechando el ruido del aspirador, se puso furioso y no pudo afrontar las consecuencias de lo que había hecho. Poco después se arrojó a las vías del tren y murió en el acto.

Ahora Natascha es una reconocida diseñadora de joyas, que sigue yendo a terapia cada semana y que escribió “3096″, un libro sobre su cautiverio que ha sido llevado a la gran pantalla. Pero lo más sorprendente es que esta joven, de 33 años, es dueña de la casa en la que estuvo secuestrada, Las autoridades se la entregaron como compensación económica por su terrible experiencia. Lo cierto es que no vive allí, pero la visita con frecuencia para vigilar su estado, el jardín. Que la casa sea suya, aunque parezca contradictorio ayudó a Kampusch a “tener el control” de la situación y la “satisfacción de sobrevivir”.

En todos estos años, ha seguido recordando detalles sobre su cautiverio, que ha ido desgranando es algunas de las entrevistas. Una de las preguntas más repetidas es por qué no escapó antes. Pero ella lo describe con una escena, que para ella fue una de las peores de los 8 años de secuestro y que define su estado físico y mental: “Una de las peores escenas durante mi cautiverio fue cuando me empujó, me ofreció un par de bragas, medio muerta de hambre, cubierta de moretones y con la cabeza completamente rapada, se puso frente a mí en la puerta y me dijo ‘Vamos, corre. Veamos qué tan lejos llegas. Me sentía tan humillada y llena de vergüenza que no podía dar un solo paso”. Poco después, añadió, “Me apartó de la puerta y me dijo: ‘Ya ves. El mundo ahí fuera no te quiere de todos modos. Tu lugar está aquí y solo aquí‘. Él siempre me tuvo siempre bajo control”.

Natascha dijo que tuvo días de dudas durante su encarcelamiento, pero que se mantuvo fuerte porque tenía “planes para mi vida, y yo no quería renunciar a estos planes”. Pero admitió tener problemas al pensar en su familia, porque sabía que su madre y su padre no sabían dónde estaba. “El primer día lo pasé llorando por mis padres porque no sabían lo que me había pasado, Fue muy difícil. Durante los ocho años y medio completos, tuve la misma sensación de que tenía que vivir para poder volver con mi familia y recuperar mi vida“.

Ahora Natascha trata de disfrutar cada día de la vida. Casi todas las semanas va a montar a caballo, cose y diseña ropa: “Nunca tuve ropa bonita en cautiverio”, lamentó. En realidad, solo tenía el vestido que usó el día que fue secuestrada, y pronto se le quedó pequeño. “Luego separé la blusa de la falda y las usaba en Navidad. Allí, a pesar de todo, quería ir bien vestida“.

La última pregunta era la que más preocupa a su entorno. Lo pasado es muy difícil de superar, pero Natascha es fuerte. Por eso, cuando la preguntaron si era feliz no lo dudó y respondió: “Creo que sí”.