La aprobación de la ley de medios hace estallar la coalición de Gobierno en Polonia

El Parlamento da luz verde a un polémico texto que limita la libertad de prensa y ha recibido las críticas de la UE y EE UU

El líder de Ley y Justicia (PiS) y hombre fuerte del Gobierno polaco, Jaroslaw Kaczynski, ayer en el Parlamento de Varsovia
El líder de Ley y Justicia (PiS) y hombre fuerte del Gobierno polaco, Jaroslaw Kaczynski, ayer en el Parlamento de VarsoviaWOJCIECH OLKUSNIKEFE

El «Sejm» (Cámara Baja del Parlamento polaco) votó este miércoles a favor de la denominada «Ley de Medios». Un controvertido texto que, según la oposición, socava la libertad de prensa y ataca directamente a la cadena TVN, crítica con el Ejecutivo de Jaroslaw Kaczynski, propiedad de Discovery y con capital estadounidense. El proyecto de ley salió adelante con 228 votos a favor, 216 en contra y 10 abstenciones.

La votación sorprendió a los parlamentarios del PiS cuando la oposición presentó una moción para aplazar la votación, que salió adelante con 229 a favor y 227 en contra. Fue entonces cuando, después de un receso, la presidenta del «Sejm» y miembro del PiS, Elzbieta Witek, presentó una nueva moción para la reanudación de la votación solicitada por 30 diputados. «Consulté a cinco abogados y decidí que se reanudaría la votación», aseguró. La oposición puso en duda la legalidad del procedimiento.

La Ley de Medios prohibirá a las empresas más allá del Espacio Económico Europeo (EEE) poseer una participación mayoritaria en las compañías de medios de comunicación polacas. Para ser aprobada, la ley debe pasar al Senado, donde la oposición tiene mayoría. De ser vetada, la Cámara Baja deberá encontrar una mayoría absoluta de votos para rechazar la decisión del Senado. Solo entonces el proyecto de ley pasa al presidente, Andrzej Duda, que puede firmarlo, vetarlo o devolverlo al Constitucional.

La coalición de Gobierno de la Derecha Unida liderada por el PiS colapsó el martes por la noche cuando el primer ministro, Mateusz Morawiecki, expulsó al líder del socio minoritario del Gobierno, Jarosław Gowin. La disputa viene por las desavenencias en la reforma tributaria y la ley de medios. El Gobierno en minoría no contempla unas elecciones anticipadas, pero tras el traspiés de la primera votación donde se aprobó la moción de la oposición, muestra la delgada línea en la que de ahora en adelante se moverá el Ejecutivo, contando y asegurando cada voto en las futuras votaciones.

La fractura se produjo un día antes de la votación que ha enemistado a Varsovia con Washington. Ned Price, portavoz del Departamento de Estado, aseguró sobre la votación que el Gobierno insta a «las autoridades polacas que demuestren su compromiso con los principios democráticos y la libertad de los medios no solo con palabras, sino también con hechos. Los medios libres e independientes fortalecen nuestras democracias, hacen que la alianza transatlántica sea más resistente, incluso a las acciones de quienes quieren dividirnos, y también son un elemento fundamental de nuestras relaciones bilaterales», aseguró. La Casa Blanca fue uno de los socios prioritarios de Varsovia durante el mandato de Donald Trump.

De salir adelante, el único medio afectado será TVN. La emisora es el principal canal de televisión crítico con el Ejecutivo. La cadena emplea a más de mil trabajadores y tiene un valor superior a los 840 millones de euros. La licencia de TVN, que vence el 26 de septiembre, lleva 17 meses esperando su renovación.

Ofensiva contra los medios independientes

El caso de TVN es solo uno más de la renovación del sistema mediático polaco. Cuando el político del PiS, Daniel Obajtek, se hizo cargo de Orlen, la empresa pública más grande del país dedicada a la venta de gasolina, pocos se imaginaron el futuro de sus inversiones. En diciembre de 2020, Orlen compró Polska Press. Una empresa de medios que controla 20 periódicos regionales, 120 revistas semanales y 500 portales online. Ante las críticas y apelaciones de la oposición por un desequilibrio en el mercado de los medios de comunicación, la oficina antimonopolio, en manos del PiS, aprobó la adquisición por parte de Orlen.

Semanas después de la compra, se desencadenó una purga entre los miembros de la junta y editores jefe para reemplazarlos por personas cercanas al Gobierno. Orlen también compró la agencia de distribución de prensa más importante de Polonia y lanzó su propia agencia de publicidad, de esta manera controla qué periódicos y revistas se distribuyen en los quioscos.

Durante años, televisiones, radios y periódicos han sido tratados como enemigos. El Ejecutivo y las empresas controladas por él han eliminado sus suscripciones a medios críticos y suprimido la publicidad en ellos. En Polonia, al igual que en resto del mundo, los medios de comunicación han sido el éxito del sistema democrático que hoy peligra en Europa.