Análisis

La tragedia de Afganistán se firmó en febrero de 20202 en Doha

Zalmay Khalizad, hombre de confianza del Secretario de Estado Pompeo, y el líder talibán Abdul Salam Zaeef determinaron que en 135 días se reduciría el número de hombres de la Coalición a 8.600 efectivos

Por supuesto lodos de antiguos polvos. ¿A qué viene ahora el llanto y crujir de dientes?.

La tragedia de Afganistán se cerró el pasado 29 de Febrero de 2020 en la capital de Qatar con la firma de un “Agreement for Bringing Peace” (1) firmado por el Embajador USA Zalmay Khalizad, hombre de confianza del Secretario de Estado Pompeo, y el líder talibán Abdul Salam Zaeef representando a Ashraf Ghan. Allí ya se determinaba que en 135 días se reduciría el número de hombres de la Coalición a 8.600 efectivos y se desalojarían cinco bases militares y un “antes de 14 meses” –el plazo debió cerrarse en Mayo-el abandono del país. Trata el documento sobre liberación de prisioneros que se cuantifican en 5.000 por parte del Gobierno y 1.000 en manos de los talibanes, a cambio de que el Emirato no albergue en su territorio a combatientes de Al Qaeda o del EI. Ya han visto la reacción del EI con los atentados de ayer en el aeropuerto de Kabul.

En todo el documento los no reconocidos como Estado sino eufemísticamente como Talibanes, ya imponen la traza de su tiempo: “signed in Doha February 29,2020 wiich corresponds to Rajab 5, 1441 on the Hijri Lunar calendar and Hoot 10, 1398 on the Hijri Solar calendar” (2). Vamos que no se apean de su edad media.

Desde luego lo firmado no formará parte por su calidad jurídica de ningún manual de Derecho Internacional, pero ya comprobamos su alcance. No solo hace temblar las estructuras de seguridad occidentales sino que pone a prueba la solidaridad entre países. Y por supuesto, su conocimiento por parte del ejército afgano con aptitudes adquiridas de ejércitos occidentales, colapsó sus actitudes, restó cualquier atisbo de resistencia o de voluntad de vencer. Sabían de antemano que estaban vendidos como los kurdos de Siria empleados como carne de cañón primero, abandonados a su suerte después. ¡Ya me gustaría conocer la opinión de un oficial de Taiwan sobre sus posibles aliados!

Por supuesto el mundo occidental tambalea. Aparece una crisis de conciencia grave, porque los gritos de angustia, las escaladas al fuselaje de los aviones militares, la imagen del bebé izado por el brazo de un “marine”, llegan a nuestras almas. Por supuesto, como todas las derrotas, nadie se considera responsable. Siempre huérfanas. Stoltenberg Secretario General de la Alianza Atlántica se excusará: “era muy difícil continuar en el país después del acuerdo entre los norteamericanos y los talibán; estábamos allí en respuesta a un ataque contra los Estados Unidos”. Crónica de una muerte anunciada me dirá un buen oficial español con amplia experiencia, “conociendo el lento proceso de toma de decisiones de la OTAN en el que el consenso se consigue no en decir que si todos sus componentes, sino en que ninguno diga que no” (3). Esto afectó a unos planes militares bien hechos a los que decisiones políticas acabaron desnaturalizando.

Y ahora unos soldados, a contra reloj, sensibles como nosotros a estas tragedias, disciplinados, sacrificados, presionados, hacen lo imposible por salvar vidas. Curtidos especialistas de Operaciones Especiales, GEOS de la Policía Nacional, controladores aéreos, pilotos del A-400 de Airbus, atisban sus últimas horas de servicio junto a unos dignos representantes de nuestra diplomacia. De sus compañeros de contingentes que han servido en Afganistán les llegan mensajes, direcciones, teléfonos y correos angustiados de colaboradores que quedaron en Herat o en Qala-i Now.¿Que pueden hacer, salvo alguna incursión en una barriada de Kabul?.

A partir de unos días se pondrá precio a cada vuelo humanitario. Ya llevan ellos la iniciativa. Y ya sabemos de que pasta están hechos. Recordamos estos días la trágica evacuación de Kabul por tropas inglesas en 1842. Las promesas de respetar vidas de Akbar Khan garantizando el paso seguro de una columna de evacuados hacia Jalalabad situado a 90 kilómetros de Kabul, acabó en una masacre en la que perdieron la vida 4.500 soldados del hasta entonces formidable Ejército Británico del Indo y 12.000 acompañantes familiares, sirvientes, criados, hombres, mujeres y niños. ¡Dios quiera que me equivoque!

Mi respeto a los que con sacrificio y esfuerzo buscan paliar una situación que no merecen quienes dieron todo por este país. Me agarro a la esperanza, de que bastante de lo sembrado ha quedado en aquella sociedad (4). Con esta esperanza me atrevo a reflexionar, sin dejarme invadir por el pesimismo.

(1). Acuerdo para traer la paz.

(2). Calendario lunar musulmán. Comienza en el año 622 de nuestra era, año en que Mahoma huyó de La Meca hacia Medina. Su variante solar es el oficial del gobierno afgano

(3) Más hábiles han sido los guionistas de Homeland en una serie televisiva en la que partiendo de este documento de Doha “sintonizaron bien su bola de cristal” y anticiparon los acontecimientos actuales.

(4) No podrán los fanáticos borrar aquel espíritu de servicio que dejasteis-mi Coronel Médico Ana Betegón- en el Hospital de Herat.