La UE se decanta por un Ejército «a la carta» con 5.000 soldados tras el caos de Afganistán

Las fuerzas rápidas de 5.000 soldados estarían formadas por una coalición de países voluntarios

Colaboradores afganos y sus familias embarcan en el avión militar español en Kabul
Colaboradores afganos y sus familias embarcan en el avión militar español en KabulSPAIN MINISTRY OF DEFENSEREUTERS

A menudo suele definirse la política de defensa europea como una Bella Durmiente que debe ser despertada. Esta vez el príncipe se llama Afganistán, pero nuevamente -tal y como ha sucedido en otras ocasiones- puede salir rana. “A veces hay acontecimientos que catalizan la historia. Algo ocurre que empuja la historia y provoca un gran avances. Creo que lo ocurrido en Afganistán es uno de estos casos”, aseguró ayer el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell intentado ver el vaso medio lleno.

El político español propuso ayer a los ministros de Defensa comunitarios la creación de una fuerza de intervención rápida formada por 5.000 soldados que pueda actuar ante situaciones de emergencia, como por ejemplo las evacuaciones del aeropuerto de Kabul. La salida de las tropas americanas, que no quisieron permanecer más allá del 31 de agosto ante el miedo a que los talibanes cumplieran sus amenazas, dejó a los aliados europeos a merced de los designios de Washington ya que sus soldados no podían garantizar la seguridad y tuvieron que actuar como meras comparsas. Sólo EEUU, con sus 6.000 efectivos, tenía la capacidad de respuesta adecuada a las circunstancias. Muchos colaboradores afganos de las fuerzas europeas han quedado abandonados a su suerte en Afganistán y la sensación de impotencia es evidente.

Aunque esta iniciativa cuenta con el apoyo de París y Berlín todo indica que será imposible alcanzar la unanimidad y sobrevuela el fantasma de los batallones creados en 2007 con 1.500 efectivos que nunca han llegado a desplegarse por la falta voluntad política de las capitales europeas que nunca se han puesto de acuerdo sobre cuándo y dónde utilizarlos.

Pero Bruselas no se da por vencida. La Comisión Europea está dispuesta a estudiar “nuevos instrumentos” y presentar una nueva propuesta en el otoño, dentro del plan bautizado como “Brújula estratégica” que será debatido en el mes de noviembre. París es la capital que, desde la era Trump, ha defendido con más ahínco la autonomía estratégica europea para no depender del manto protector estadounidense, mientras Berlín siempre ha defendido el vínculo con la OTAN y prefiere ir con pies de plomo.

Alemania ha planteado en la reunión la posibilidad de recurrir a alianzas de voluntarios de estas misiones rápidas en las que participen los países que lo deseen, aunque para activar esta posibilidad se necesita también la unanimidad de todos los Estados miembros, según explicó Borrell. Una unanimidad que, tras el encuentro de ayer, todavía no existe.

El ministro de Defensa esloveno Matej Tonin, en representación del país que ostenta este semestre la presidencia europea, aseguró ayer que una mayoría de socios aboga por la creación de estas fuerzas rápidas voluntarias y que quizás sea posible sortear la necesidad de consenso. “Si la mayoría de la UE decide enviar tropas a algún lugar, éstas podrían ir en nombre de la UE. Los países que participaran en la misión lo harían de voluntaria, para no obligar a los países que no quieran ir”, explicó. El representante esloveno incluso abogó por que esta fuerza de intervención rápida sea más numerosa y pueda contar con hasta 20.000 efectivos.

Para Borrell, lo sucedido en Afganistán supone “un aldabonazo para los europeos, que debemos despertarnos y asumir nuestras responsabilidades” y recordó que con Biden es el tercer presidente de EEUU que se desentiende de conflictos armados en otras partes del mundo.