La “bola de fuego” yihadista que dejó 29 heridos en el metro de Londres

Se cumplen cuatro años de un ataque que llevó al Gobierno a movilizar a soldados para patrullar en los sitios protegidos

Una agente de policía escolta a una herida en los alrededores de la estación de metro Parsons Green el 15 de septiembre de 2017
Una agente de policía escolta a una herida en los alrededores de la estación de metro Parsons Green el 15 de septiembre de 2017

El 15 de septiembre de 2017 los servicios de policía de Londres recibieron una llamada de emergencia que alertaba de un “incidente” en la estación de metro de Parsons Green, en la línea verde del suburbano londinense, que había provocado “una bola de fuego”. Ese incidente resultó ser la explosión de un artefacto casero fabricado por un terrorista y depositado en un cubo de basura del metro. El ataque, que fue asumido por el Estado Islámico, dejó 29 heridos con quemaduras de diversa gravedad.

No hubo muertos, pero resultó un nuevo golpe a la moral de los londinenses que ese mismo año habían sufrido cuatro atentados yihadistas con varios muertos. La policía detuvo un día después al supuesto autor del “cubo-bomba”, captado por las cámaras de seguridad haciendo una llamada con su teléfono móvil segundos antes de la explosión.

El Gobierno británico subió el nivel de alarma a “crítico”, el más elevado en una escala de cinco, y desplegó soldados en lugares estratégicos en una inusual decisión. “Durante este período, el personal militar reemplazará a oficiales de policía en funciones de guardia en ciertos sitios protegidos”, dijo May en un comunicado televisado. “El público verá más policías armados en la red de transporte y en nuestras calles proporcionando protección adicional, un paso proporcional y sensible que proporcionará seguridad y protección adicionales mientras la investigación.

El ataque además provocó roces con el Gobierno de Estados Unidos a cuenta de un tuit de Donald Trump. El entonces presidente de EEUU lamentó “otro atentado en Londres perpetrado por otro perdedor terrorista. Estas personas enfermas y dementes estaban bajo la vista de Scotland Yard. ¡Hay que ser proactivo!”. La entonces primera ministra Theresa May respondió a preguntas de los periodistas sobre este comentario de su homólogo: “Nunca he pensado que sea bueno que nadie especule sobre una investigación abierta”.