Polonia copia el ideario del Brexit en su órdago a la UE

Von der Leyen advierte de que «no toleraremos que se pongan en riesgo nuestros valores comunes». Morawiecki acusa a la Unión de ser antidemocrática y denuncia el «chantaje» con los fondos europeos

La Comisión Europea no se quedará de brazos cruzados ante la deriva autoritaria en Polonia. La presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, compareció este martes en el hemiciclo en Estrasburgo para anunciar que la Comisión Europea sigue analizando todos los instrumentos a su alcance, aunque no dio plazos ni detalles.

«No podemos arriesgar ni arriesgaremos nuestros valores comunes. La Comisión actuará», aseguró la política alemana como respuesta al reciente fallo del Tribunal Constitucional polaco que cuestiona la primacía del derecho europeo sobre el nacional, lo que abre la puerta a la desobediencia de los veredictos del Tribunal de Justicia Europeo (TJUE) y abre un escenario inédito en la UE. Esto supone la gota que colma el vaso, tras años de desacuerdos entre Bruselas y Varsovia debido a las medidas impuestas por el Ejecutivo de Ley y Justicia, que, según la Comisión, socavan la independencia judicial y la pluralidad de medios.

A pesar de las amenazas, Polonia no se arredra. Su primer ministro, Mateusz Morawiecki, dejó claro que no hay marcha atrás. «Los países son la soberanía europea, son los dueños de los Tratados y son los Estados miembros los que establecen las competencias dentro de la UE. En los Tratados hemos dado muchas competencias a la Unión Europea, pero no todo. Hay muchos ámbitos del derecho que siguen siendo competencia de los Estados miembros», aseguró en un discurso de 35 minutos, aunque en principio solo disponía de cinco para dar la réplica a Von der Leyen. Como línea central de argumentación: el rechazo a que el país se convierta en «una provincia de la UE, gestionada desde Bruselas».

Entre estas medidas que la Unión Europea puede tomar, se encuentra la activación del mecanismo que supedita la llegada de los fondos europeos al respeto al derecho comunitario. Una herramienta que está en vigor desde principios de este año, pero que Bruselas se resiste a poner en marcha a pesar de las constantes presiones de la Eurocámara. Polonia y Hungría han recurrido la legalidad de este nuevo instrumento ante el Tribunal de Justicia de la Unión. Aunque nada impide que la Comisión Europea pueda activar este mecanismo contra Polonia –desde la notificación formal hasta la definitiva congelación de los fondos pueden transcurrir entre 5 y 8 meses–, algunas capitales como Berlín consideran que es mejor esperar a que el alto tribunal europeo emita su veredicto para lo que sería necesario esperar hasta comienzos de 2022. En una reciente visita a Bélgica dentro de su gira de despedida, la canciller en funciones, Angela Merkel abogó por la prudencia.

Por el momento, Bruselas se ha limitado a congelar la luz verde del fondo de recuperación europeo para hacer frente a los estragos de la pandemia de coronavirus y del que a Varsovia le corresponden 36.000 millones de euros. Pero existe más margen de maniobra. Como recordó Von der Leyen, Polonia recibirá en total más de 200.000 millones de euros en los próximos años de los contribuyentes europeos.

«La Comisión Europea está analizando cuidadosamente este fallo, pero esto es lo que puedo decir por el momento: estoy muy preocupada. Esta sentencia pone en cuestión los fundamentos de la Unión Europea. Es un cuestionamiento directo a la unidad del orden legal europeo. Solo un orden legal otorga derechos iguales, certeza legal, confianza mutua entre los Estados miembros y, por lo tanto, políticas comunes. Es la primera vez que el tribunal de un Estado asegura que los Tratados europeos son incompatibles con la Constitución nacional», denunció Von der Leyen.

A pesar de las amenazas y sabiendo que pocos minutos después era el primer ministro polaco el que iba a intervenir para dar su versión de lo sucedido, Von der Leyen terminó su intervención con una rama de olivo y recordó a aquellas figuras polacas: desde al Papa Juan Pablo II hasta el líder del sindicato Solidaridad, Lech Walesa, que volvieron a acercar a Polonia al proyecto europeo, tras la caída del Telón de Acero después del secuestro de las libertades por parte del régimen comunista. «Lamento profundamente que nos encontremos en esta situación. Siempre he estado a favor del diálogo y siempre lo estaré. Esta situación debe resolverse. Queremos una Polonia fuerte en una Europa unida. Queremos una Polonia en el corazón de nuestros debates y construyendo un futuro común», aseguró la presidenta del Ejecutivo comunitario antes de terminar su alocución con un «Polonia has estado y estarás en el corazón de Europa», en inglés y polaco.

Pero estas palabras no ablandaron el corazón de Morawiecki, quien acusó al club comunitario de estar aplicando una doble vara de medir respecto a Polonia y de estar utilizando el «chantaje financiero» con el país centroeuropeo.

Unos argumentos muy parecidos a los esgrimidos hasta el momento, ya que el lunes el primer ministro polaco envió una carta a sus homólogos europeos en las que les advierte de que el club comunitario puede convertirse en un «organismo administrado de manera centralizada por instituciones desprovistas de control democrático», lo que puede derivar en un «fenómeno peligroso que amenaza el futuro de nuestra unión». Argumentos del Brexit.

Este jueves y viernes, se reúnen los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete en la tradicional cumbre del mes de octubre y, aunque, de momento, este tema no ha sido introducido en la agenda de la cita, hay capitales como La Haya que ya habían solicitado hablar de ello. El discurso de Morawiecki ha dado más munición al primer ministro holandés, Mark Rutte, quien se ha convertido en el líder europeo más beligerante en este terreno. Todo indica que se avecina nueva tormenta.