Misterio

DB Cooper, el hombre que secuestró un avión, cobró el rescate, saltó en paracaídas y desapareció para siempre

El único caso de secuestro aéreo sin resolver de la historia de Estados Unidos sigue rodeado de misterio 50 años después

Retrato robot de DB Cooper elaborado por los investigadores a partir de los testimonios de los auxiliares de vuelo
Retrato robot de DB Cooper elaborado por los investigadores a partir de los testimonios de los auxiliares de vueloFbi.gov

Un hombre cualquiera, sin ningún rasgo distintivo destacable, se acercó el 24 de noviembre de 1971 al mostrador de Northwest Orient Airline en el aeropuerto de Portland para comprar un billete en el vuelo 305, un Boeing 727 con destino Seattle. Pagó en efectivo. Lo que ocurrió a partir de ese momento, se convertiría en uno de los grandes misterios sin resolver de la historia del FBI. Hoy, 50 años después, la figura de DB Cooper (nombre con el que los medios de comunicación le bautizaron) sigue generando debate y controversia. ¿Esta vivo en una isla desierta? ¿Era Sheridan Peterson, fallecido el pasado mes de febrero, y que estuvo durante años en el punto de mira de los investigadores? ¿murió tras lanzarse del avión?

Boeing 727 que volaba de Portland a Seattle secuestrado por DB Cooper
Boeing 727 que volaba de Portland a Seattle secuestrado por DB Cooperfbi.gov

Lo único cierto es que Cooper fue descrito como un hombre tranquilo, de unos 40 años, vestido como un hombre de negocios, con traje, corbata negra y camisa blanca. Antes de despegar, precisó la atención de la auxiliar de vuelo para pedir un bourbon con soda. Sobre las 15:00 horas, volvió a llamar al personal del vuelo. Esta vez, su plan ya estaba en marcha. Le mostró una nota en la que indicaba que llevaba una bomba en el maletín y que quería que se sentara a su lado.

La auxiliar, atónita, no tuvo más remedio que aceptar a sus peticiones. DB Cooper abrió el maletín y el interior estaba lleno de cables y tubos de color rojo y le exigió que escribiera un mensaje para el capitán, en el que exigía cuatro paracaídas y 200.000 dólares en billetes de 20.

Corbata que llevaba DB Cooper el día del secuestro
Corbata que llevaba DB Cooper el día del secuestrofbi.gov

La petición fue aceptada. Cuando aterrizaron en Seattle, el secuestrador intercambió a los pasajeros por el dinero y los paracaídas, aunque retuvo a los tripulantes para reanudar el vuelo. DB Cooper les ordenó despegar con destino a Ciudad de México y que volaran bajo. Poco después de las 20:00 horas, ocurrió algo imprevisible. Cuando sobrevolaban una zona entre Seattle y Reno abrió la puerta trasera de la aeronave y saltó con un paracaídas y el dinero del rescate pegado al pecho. Los pilotos lograron aterrizar sin problema pero el secuestrador aprovechó la noche para escapar.

Mapa del vuelo realizado por DB Cooper, del lugar del salto y de la zona en la que pudo aterrizar
Mapa del vuelo realizado por DB Cooper, del lugar del salto y de la zona en la que pudo aterrizarfbi.gov

La tripulación avisó al FBI de inmediato, que se trasladó a la zona y abrió una investigación que se prolongó durante más de 40 años y que no pudo ser resuelta. Entrevistaron a cientos de personas, rastrearon pistas por todo el país, revisaron el avión de arriba a abajo, pero nada. En el quinto aniversario del suceso, los investigadores habían descartado a más de 800 sospechosos.

Una de las personas de la lista, Richard Floyd McCoy, fue detenido cinco meses después de protagonizar un secuestro de similares características y a pesar de que muchos estaban convencidos de que tenía relación con el secuestro del vuelo de Seattle, fue descartado porque sus características físicas no coincidían con las proporcionadas por dos de los tripulantes del avión.

Bolsa de lona del paracaídas de DB Cooper
Bolsa de lona del paracaídas de DB Cooperfbi.gov

Una de las hipótesis barajadas fue que no sobreviviera al salto. El paracaídas que usó no permitía maniobrar y la ropa y calzado que llevaba no eran adecuados para un aterrizaje forzoso. Además, saltó sobre un bosque, una acción arriesgada incluso para un profesional experimentado y DB Cooper no lo era. Además, era pleno invierno y no tenía ni ropa de abrigo ni víveres para poder sobrevivir durante mucho tiempo.

Esta teoría parecía descartada, cuando en 1980 un niño encontró hundido en el río Columbia un paquete podrido lleno de billetes de 20 euros -5.800 dólares-, cuyos números de serie coincidían con los del rescate. Pero de ser verdadera esa versión, tendría que haber aparecido restos de su cuerpo, en el suelo, en los árboles.... pero no fue así. El FBI se centró en el río, realizaron experimentos en el río y en los afluentes para ver si el cuerpo podría haber quedado enterrado pero lo descartaron. Utilizaron técnicas que en 1971 ni estaban disponibles como los mapas de satélite o el GPS, para tratar de determinar coordenadas más exactas de la zona de aterrizaje de Cooper. Pero concluyeron que lo del dinero fue señuelo para intentar despistarles y así lo reconocieron los investigadores: “hemos mordido el anzuelo”.

Con el paso del tiempo fueron disparándose las teorías y el mito fue acrecentándose. Muchas personas afirmaron ser DB Cooper en sus últimos instantes de vida... pero nunca pudieron demostrarlo. Unos de los perfiles más intrigantes fueron el de Barbara Dayton, una mujer transgénero aficionada al pilotaje que confesó a sus amigos ser la responsable del secuestro; o el de Lynn Doyle Cooper, cuya sobrina estaba convencida porque el día de Acción de Gracias de ese año llegó a casa ensangrentado y herido.

Imagen de uno de los paracaídas de DB Cooper
Imagen de uno de los paracaídas de DB Cooperfbi.gov

El más reciente y sobre el que se pudieron todos los focos fue Sheridan Peterson, un veterano de la Segunda Guerra y empleado de Boeing en Seattle, que nunca fue detenido. Patterson fue interrogado en 2004, cuando tenía 77 años pero que en el momento del secuestro tenía 44, una edad similar a la que aparentaba DB Cooper. Además de entrevistarlo, le tomaron una muestra de ADN cuyo resultado nunca fue hecho público.

Además, investigadores privados e historiadores comenzaron a hacer sus propias investigaciones. Uno de ellos, Eric Ulis, definió a DC Cooper en un documental de History Channel como un hombre que se presentó como un James Bond y cuya figura ha sido considerada por muchos como un héroe de culto. Ulis, autor de “DB Cooper: The Definitive Investigation of Sheridan Peterson”, estaba convencido de que Peterson y Cooper eran la misma persona.

Hasta Peterson entendía que todo el mundo creyera en esa posibilidad y así lo escribió en una revista publicada por la Asociación Nacional de Paracaidismo en 2007: “El FBI tenía buenas razones para sospechar de mí. Mis amigos y compañeros estaban convencidos de que yo era D.B. Cooper. Había demasiadas circunstancias similares para que fuera una coincidencia”. Además, su parecido con el retrato robot publicado por el FBI era asombroso.

Cartel del FBI con el retrato robot y la descripción de DB Cooper
Cartel del FBI con el retrato robot y la descripción de DB Cooperfbi.gov

Pero nadie pudo probarlo. En 2016, el FBI decidió dar por cerrado el caso “para centrarse en otras prioridades”. Peterson murió en California el pasado 8 de enero, a los 94 años.

El agente especial del FBI Larry Carr estuvo en el caso muchos años y cree está convencido de que es muy poco probable que DB Cooper sobreviviera al salto. Pero su trabajo fue en tratar de averiguar quien era realmente DB Cooper y tras años de trabajo llegó a la conclusión de que sirvió en la Fuerza Aérea y en algún momento estuvo destinado en Europa, donde puede haberse interesado en los cómics de Dan Cooper. “Trabajó como cargador de carga en aviones, lo que le proporcionó conocimientos y experiencia en la industria de la aviación, que estaba en sus inicios en 1971″, aclara.

Además, “debido a que su trabajo requería que arrojara carga de los aviones, Cooper habría usado un paracaídas de emergencia en caso de que se produjera una caída. Esto le habría proporcionado un conocimiento práctico de los paracaídas, pero no necesariamente el conocimiento funcional para sobrevivir al salto que hizo”. Especula con que “pudo que llegara de la costa este, pero aceptó un trabajo de aviación en Seattle cuando salió del ejército. Es posible que perdiera su trabajo durante una recesión económica en la industria de la aviación en 1970-71″. Además, considera que era una persona “solitaria con poca o ninguna familia” y que “nadie lo habría extrañado después de su marcha”.

Por todo lo anterior, parece que el consenso general de todos los investigadores es que DB Cooper murió el día del salto, a pesar de que nunca encontraran sus restos. Otros prefieren pensar en que es un héroe, que logró escapar y que después de haber vivido a todo tren durante estos años se esconde en una isla desierta esperando que le llegue su hora.