China ordena confinar la ciudad de Xian, de trece millones de habitantes, por un brote de coronavirus

El gigante asiático trata de aplicar una política de cero casos de cara a los Juegos Olímpicos de Invierno. En Xian sólo se han registrado 211 en la última semana

China tiene confirmados más de 100.000 casos desde el inicio de la pandemia
China tiene confirmados más de 100.000 casos desde el inicio de la pandemia FOTO: STRINGER VIA REUTERS

Las autoridades de la ciudad china de Xian han ordenado el confinamiento de su población -trece millones de habitantes- para contener el repunte de casos de COVID-19, que ha llevado a esta zona a sumar más de medio centenar de nuevos positivos este mismo miércoles.

La capital de la provincia de Shaanxi, sede de los famosos Guerreros de Terracota, está luchando contra un doble ataque de coronavirus y de la mortal fiebre hemorrágica estacional. Trece millones de personas de esta ciudad china están siendo sometidas a la estricta orden de permanecer en sus casas para detener la propagación, mientras las Fuerzas de Seguridad se esfuerzan por mantener su estrategia de cero casos a seis semanas de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Con Pekín preparándose para acoger los Juegos de febrero, el país asiático está en alerta máxima mientras lucha contra los brotes locales en varias ciudades. En Xian se han endurecido las restricciones de desplazamiento y se ha pedido a los residentes que permanezcan encerrados, después de que varios centenares de infecciones se hayan relacionado con un primer caso en una universidad de la ciudad.

Los días que precedieron a este bloqueo fueron caóticos. Todo comenzó con una avería en el sistema QR que identifica las posibles exposiciones de los chinos a la covid-19 y que no funcionó, lo que retrasó las investigaciones sobre el origen y sobre los posibles contactos. Un vídeo publicado en las redes sociales chinas reflejó la realidad vivida después, imágenes de las autoridades mientras soldaban puertas de acero a los bloques de pisos para evitar que los habitantes de los barrios infectados propaguen el virus en la ciudad.

No se conoce si se trata de la variante ómicron, de reciente aparición, o de la Delta, mucho más común.

Los casos de la ciudad se han extendido hasta ahora a otras cinco ciudades, incluyendo uno localizado en Pekín y otro en el sur de Guangdong, lo que alimenta los temores sobre la rapidez con la que el virus puede extenderse geográficamente por el vasto país.

A partir de la medianoche del jueves, cada uno de los hogares podrá “enviar a un solo miembro de la familia al exterior una vez cada dos días, y solo para comprar artículos de primera necesidad”, y todos los demás deberán permanecer en el interior salvo en caso de emergencia, aseguró el gobierno de la ciudad en un comunicado.

Aquellos que deseen viajar fuera de la ciudad tienen que dar negativo en la prueba de la covid-19 antes de salir y obtener la autorización de sus jefes o de las autoridades comunitarias. La ciudad ha suspendido los servicios de autobús de larga distancia y ha prohibido que tanto taxis como coches contratados en plataformas de viajes salgan de la ciudad, además de desplegar a la Policía en las salidas de las autopistas para disuadir a los que pretendían salir.

Se han prohibido las reuniones multitudinarias, mientras que el museo que alberga el mundialmente famoso Ejército de Terracota -el mausoleo del primer emperador de China, de 2.000 años de antigüedad- ha cerrado hasta nuevo aviso.

El viceprimer ministro, Sun Chunlan, visitó el territorio unos días antes del cierre, y advirtió que la situación era “grave y complicada”. Instó a tomar “rápidas medidas de contención del virus para frenar la propagación”, según la agencia oficial de noticias Xinhua.

China -donde se detectó por primera vez el coronavirus- ha reducido los nuevos casos a la mínima expresión desde mediados del año pasado, aplicando una estricta estrategia de “cero-COVID” que incluye fuertes restricciones fronterizas, cierres selectivos, largas cuarentenas y tecnología de rastreo de la población.

Incluso un solo caso puede dar lugar a una rápida imposición de controles, y los responsables que se suponen que han fracasado en el control de algun rebrote suelen ser despedidos.

Estas restricciones son las más severas desde 2020, cuando el país impuso un estricto bloqueo a más de 11 millones de personas en la ciudad central de Wuhan y sus alrededores, donde se detectó por primera vez el virus a finales de 2019.

La capital, famosa por sus reliquias imperiales, informó el jueves de otros 63 casos de transmisión local, elevando el total a al menos 211 en la última semana.

China tiene confirmados más de 100.000 casos desde el inicio de la pandemia, mientras que la cifra de fallecidos permanece invariable desde enero, con 4.636 víctimas derivadas de la pandemia. El gigante asiático ha tratado de aplicar una política de cero casos, introduciendo confinamientos como los de Xian en núcleos de población que encadenen decenas de positivos durante varios días.