Nueve ideas sobre el mundo que viene y una clave para salir del atolladero

Antonio Sola y Fernando Carrera analizan en un libro los cambios políticos, sociales y económicos que están abriendo una nueva era

Evolución del bitcoin en los mercados asiáticos
Evolución del bitcoin en los mercados asiáticos FOTO: YONHAP EFE

El mundo de la política tradicional está desintegrándose mientras el planeta gira como una trituradora capaz de arramplar con todo. La tecnología, los procesos migratorios, el ascenso de China, el fin de la intermediación, la democracia digital, los exocerebros... Son algunos de los fenómenos que apuntan a un cambio de paradigma, según sostienen Antonio Sola y Fernando Carrera en su reciente libro “¿Cómo sobrevivir al mundo que viene?” (editorial Deusto).

Sola es estratega político, presidente de la Fundación Liderar con Sentido Común y fundador de la escuela política Fratelli Tutti. Carrera, por su parte, es analista político en radio y televisión, profesor de oratoria y debate en diferentes universidades de España y socio fundador de Open Focus. Ambos diseccionan las transformaciones que no solo han traído incertidumbre y confusión sino también oportunidades para construir una sociedad más justa y avanzada donde la política vuelva a ser el verdadero motor de cambio.

Sola y Carrera sostienen que la revolución tecnológica permite transformaciones de abajo hacia arriba y de las periferias al centro. “Las élites han perdido su poder sobre tí”, diagnostican los dos autores en su libro, del que extraemos diez ideas para afrontar el mundo que viene.

1 El fin de la política tradicional y la democracia digital

La política tal y como la conocemos hoy tiene los días contados, sostienen los autores. Ya no tenemos partidos de masas sino de cuadros, minorías desapegadas de la sociedad que conforman jerarquías verticales incapaces, hasta la fecha, de volver a aglutinar voluntades y solventar la creciente crisis de representatividad. Hay varios síntomas que corroboran esta tesis. La política tradicional no es capaz de captar o retener el talento y eso tiene un coste social. La “percepción prácticamente tribal” de la política aleja a muchas personas. Otro factor señalado son los sistemas endogámicos que impiden la participación. “Participar es casi imposible por más que te quejes en Twitter”. Sola y Carrera consideran que en el futuro se debe incorporar modelos ciudadanos a la política siguiendo el ejemplo de Estonia y Suecia, sistemas más flexibles donde los requisitos para participar disminuyan y se apueste por mecanismos como los referéndums participativos y vinculantes. “Debemos volver a los modelos más horizontales”, defienden los autores, que defienden una política abierta, que escucha y que da su espacio a los ciudadanos.

2 La muerte de las ideologías

La potencia de los liderazgos personales es un elemento que está acelerando la desaparición de las ideologías. Con su rigidez, las ideologías han perdido atractivo en un mundo cambiante y flexible. Las ideas, más que las ideologías, están marcando ya un cambio de tendencia. Sólo así se comprende que en algunos temas, personas afines a Vox y a Podemos compartan puntos de vista. El voto, ahora más que en las décadas anteriores, está marcado por variables más prácticas que superan el esquema tradicional izquierda-derecha. “Hoy, lo importante reside en lo emocional”, explican. Un ejemplo muy clarificador es Cataluña, donde personas de izquierdas votaron a Ciudadanos por su rechazo frontal al nacionalismo, mientras que votantes de derechas apoyaron en las urnas a Esquerra Republicana. “Si las ideologías mueren o entran en fase de letargo, será sencillamente porque se revelarán inútiles frente a la forma que tenemos de tomar decisiones”.

3 Pragmatismo político y sus riesgos

Es una “enfermedad” cuyos síntomas se manifiestan en los populismos autocráticos y el declive de los partidos tradicionales. La política pragmática olvida los deseos de la mayoría y se rige por los intereses de unos pocos; presenta, además, riesgos altos “para una democracia agonizante, esquilmada y reducida al utilitarismo que ya no sabe dónde están sus ataduras”. Es en este caldo de cultivo -dicen los autores- donde se imponen “las luchas encarnizadas por el poder frente al reparto de talentos, la elasticidad de los principios frente a la solidez de los valores, la destrucción de la vida institucional frente al ensanchamiento de la democracia, la anestesia de la sociedad frente a una ciudadanía activa y el patrón mesiánico frente la cohesión social”.

Fernando Carrera y Antonio Sola
Fernando Carrera y Antonio Sola FOTO: La Razón La Razón

4 El cambio demográfico y la migración

El crecimiento demográfico “ya no es aritmético sino exponencial”. La población del planeta se acerca a los 8.000 millones y cada vez más familias se ven obligadas a abandonar sus lugares de origen “convertidas en nómadas sin patria” huyendo del hambre, la enfermedad, las guerras y un medioambiente esquilmado. Lo que viene, apuntan los autores, es un mundo con millones de personas en permanente desplazamiento que deberían ser acogidos por Gobiernos altruistas y cooperativos. “Tenemos que aceptar no por tolerancia sino por necesidad que la llegada del otro nos hace mejores”.

5 Peligro, autocracias

“La democracia se descafeinó y hoy vivimos por doquier desgobiernos encabezados por personas débiles de pensamientos erráticos y confundidos”, explican los autores de “¿Cómo sobrevivir al mundo que viene?”. Los procesos electorales de los últimos cinco años anticipan un cambio de tendencia: “Es más importante la aprobación o el castigo que la ideología, cuenta más la dinámica de cambio o de continuidad que la ideología”. Los modelos de pensamiento fuerte y de grandes instituciones se han resquebrajado. Un buen ejemplo de ello sería el Brexit, que ha cuestionado la arquitectura sobre la que se sustenta la Unión Europea. En este terreno pantanoso cobran cuerpo las autocracias modernas que a diferencia de las antiguas “se disfrazan, son camaleónicas y entienden los resortes de las viejas democracias para violentarlas de manera sistemática”. Su efectividad es tal que “nos hacen creer que la vuelta al pasado es como un mandato”.

6 El fin de la intermediación

Estamos en el inicio de este proceso, impulsado por la tecnología y los cambios a gran escala que apuntan a un posible cambio de era. “Ya no necesitamos que haya superestructuras con mucha influencia para canalizar nuestras demandas”. Se ha eliminado la dependencia de lo tangible. Se puede ver sectores como el financiero, donde la irrupción de las criptomonedas revela claramente “la potencia que tiene la tecnología para acabar con la intermediación”. También en el ámbito de la comunicación y la información, donde claramente ha cambiado la capacidad para producir contenido y es común ver a los medios tradicionales usar contenidos de las redes sociales. “Los medios ya no son los únicos que marcan qué se debate a escala global”. Los autores extienden este cambio de paradigma al mundo de la religión, donde cada vez hay más gente que percibe a las jerarquías como “una intermediación caduca e innecesaria”.

7 La potencia imperial de China

China quiere volver a ser el gran imperio que fue en el pasado “tras vivir un largo periodo instalado en una irrelevancia a nivel internacional insoportable para ellos”. Este regreso como gran potencia del gigante asiático se ha acelerado con la llegada a la presidencia de Xi Jinping. La herramienta que utiliza el régimen es el comercio y no -como muchas veces se cree- un afán de dominio ideológico. “La pugna de China y Estados Unidos no es una contienda ideológica sino una lucha de intereses”, cuentan Sola y Carrera. El Partido Comunista ha encontrado en la autoestima del pueblo una manera de asegurar la cohesión interna y lograr estabilidad y el orden, que son “mucho más importantes que la libertad y la democracia” para los chinos. Los autores resaltan el respeto del pueblo a las jerarquías y su sentido de trascendencia “muy por encima del nuestro”, así como una visión más estratégica y más enfocada al largo plazo que la que caracteriza al mundo occidental. Lejos de pensar que el régimen autocrático pudiera tambalearse en los próximo años, lo cierto es que “el control de las comunicaciones con el exterior, su cultura milenaria y su capacidad económica creciente parece que pueden blindar al régimen durante muchos años más”. “China -concluyen- ha entendido mejor que nadie el escenario global”.

8 La inteligencia artificial

La tecnología ha cambiado del todo nuestra sociedad, “que poco tiene que ver con la sociedad de la década de 1990″. El 5G acelerará la digitalización de las ciudades. En algunos países se lo han tomado muy serio, como en Estonia, donde el 99 por ciento de los servicios públicos son accesibles online. Pero el salto que aporta la tecnología no se ciñe exclusivamente al desarrollo de la inteligencia artificial capaz de procesar datos sino que anticipa una inteligencia artificial conversacional que permite no solo seguir conversaciones complejas sino procesar las emociones con las que se habla.

9 Monarquías, en peligro de desaparición

Cómo otras instituciones del pasado, la Monarquía desaparecerá “antes o después, incluso en aquellos países en los que parece más arraigada”. Un vistazo a la historia confirma esta tendencia. Europa fue un continente gobernado por monarcas de distintas familias, pero a día de hoy sólo quedan diez monarquías. El debate entre monarquía y república ha cobrado fuerza en los últimos años en varios países, España incluida, donde una mayoría de jóvenes se inclina en apoyo de la república.

10 Humanítica: la política centrada en las personas

Es la apuesta personal de Sola y Carrera. La humanítica o política centrada en las personas, una alternativa que fomenta la cultura del encuentro, que impulsa el trabajo colaborativo y acepta las diferencias. “La humanítica es liderar usando la cabeza pero sin perder nunca el corazón” y tiene como fundamento el sentido común. “Las personas hemos de volver a ser el centro de la vida, de la política, y no al revés”, concluyen Sola y Carrera.