¿Puede la OTAN contener el ascenso militar de China? Lo que se va a decidir en la cumbre de Madrid

La amenaza china, el envío masivo de tropas al este de Europa y cómo financiar el gran despliegue, cuestiones clave de la reunión de alto nivel

El presidente chino Xi Jinping
El presidente chino Xi Jinping FOTO: Ju Peng AP

Pocas veces en la historia reciente el mundo se ha asomado al abismo como en 2022. La guerra ha vuelto a Europa y uno de los contendientes es Rusia, un país de pasado imperial y presente de potencia nuclear que se vio reducido al mínimo tras la desintegración de la Unión Soviética. Vladimir Putin, su presidente, quiere revivir la grandeza política de Rusia en medio de lo que considera una amenaza de la OTAN y de Estados Unidos. Por ello ha lanzado una guerra contra Ucrania que ha disparado la tensión y acercado al mundo a un hipotético escenario de confrontación nuclear.

Pero Ucrania no es el único foco de tensión. China y su ascenso económico y militar se ha convertido en un quebradero de cabeza para Estados Unidos. De todo ello se va a hablar en la cumbre de la OTAN en Madrid, donde participan delegaciones de 44 países para vislumbrar la arquitectura de seguridad en el Atlántico incluida en el llamado nuevo Concepto Estratégico para los próximos diez años, piedra angular del propio Tratado del Atlántico Norte.

China, el mayor desafío para Occidente

En la cumbre de Madrid habrá que estar atentos al tono del discurso sobre China esgrimido por Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, y de otros jefes de Gobierno. La preocupación ante el sceno de Pekín ha hecho que Australia, Japón, la República de Corea y Nueva Zelanda estén por primera vez en una cumbre de la OTAN por primera vez. De momento, el primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha mostrado su preocupación por la expansionismo chino “agresivo” en el Indo-Pacifico y quiere reunirse en la cumbre con Japón y Corea del Sur para analizar estrategias de contención del gigante asiático.

La OTAN no se ha inmiscuido en los asuntos del Pacífico, pero cada vez más su marco de operación ha ido creciendo en otras partes del mundo más allá del Atlántico. Lo vimos con su participación en la guerra de Afganistán, un escenario ajeno a su ámbito de actuación. ¿Qué posición adoptará la OTAN ante los riesgos crecientes en Asia, especialmente los derivados de una posible conquista militar de Taiwán por parte del Ejército chino? De Madrid puede salir una respuesta.

De momento, Estados Unidos ya ha anunciado que destinará 27.000 millones de dólares a reforzar su capacidad armamentística en la región del Pacífico, donde ha impulsado una alianza estratégica como Aukus, de la que forman parte Reino Unido, Australia y Washington. China, por su parte, mira con atención el devenir de la guerra de Ucrania a sabiendas de que una hipotética anexión de Taiwán en un futuro puede suponer la misma respuesta de Occidente, sanciones y escalada militar.

“La OTAN tiene un papel importante en la gestión de los desafíos de seguridad global”, explica a LA RAZÓN Neil Winn, profesor de la Escuela de Política y Estudios Internacionales de la Universidad de Leeds. “Ello incluye también las rivalidades de las grandes potencias, el ascenso y la asertividad de China, la agresividad de Rusia, los desafíos de seguridad cibernética y otros temas como el cambio climático. En particular, China y Rusia constituyen desafíos autoritarios a las concepciones occidentales del orden mundial y las instituciones internacionales”.

Tampoco conviene olvidar los peligros que emanan de una país aislado y poseedor de la bomba atómica como Corea del Norte, que se prepara para realizar su primera prueba nuclear por primera vez desde 2017.

¿Cómo financiar el gran despliegue militar de la OTAN?

Es una de las grandes preguntas de esta cumbre. La financiación de la organización militara y el presupuesto en defensa que dedica cada uno de sus países miembros se ha vuelto un tema crucial. La invasión de Ucrania ha demostrado la importancia de mantener modernizados los arsenales militares. En la cumbre de Gales de la OTAN de 2014 se estableció que todos los firmantes llegarían al 2% del PIB en gasto militar en un máximo de diez años. España no alcanzará ese porcentaje hasta 2030.

Ucrania ha hecho despertar a Alemania, la cuarta economía más grande del mundo y el país más poderoso e influyente de la Unión Europea, pero que, sin embargo, no tiene tan siquiera una división activa. El canciller Olaf Scholz dijo recientemente que su gobierno destinará 100.000 millones de euros en los próximos años a reforzar la seguridad del país. Japón también ha entrado de lleno en una espiral de rearme, pese a su tradicional política pacifista tras la Segunda Guerra Mundial, alentada, sobre todo, por el desafío militar de China en la región.

Otra cuestión clave es la financiación de la OTAN como estructura político militar y el presupuesto con el que trabaja anualmente, que asciende a unos 2.500 millones de euros. El secretario general Stoltenberg pretende aumentar este fondo 30.000 millones para dentro de diez años, algo que a lo que se opone Francia, que quiere saber antes de firmar nada a qué se dedicaría ese dinero.

Reforzar el flanco Este

La invasión rusa de Ucrania no ha hecho más que darle la razón a la OTAN en su decisión de enviar hacer años cazas y tropas a los países del Báltico para disuadir a Rusia de una posible agresión. En la Cumbre de Varsovia de 2016 ya se acordó una presencia avanzada con batallones rotativos en Polonia y los estados bálticos. Desde entonces, varios países de la OTAN participan en varios batallones en Estonia, Lituania y Letonia. En uno de ellos, liderado por Canadá, interviene activamente España como más de 600 efectivos destacados. Pero la guerra ucraniana ha demostrado que no es suficiente.

Actualmente, la OTAN tiene más de 40.000 soldados bajo mando directo, respaldados por medios aéreos y navales. La alianza también duplicó el número de grupos de batalla a ocho, creciendo desde el Mar Báltico en el norte hasta el Mar Negro en el sur.

Ahora, la organización planteará en Madrid el envío de hasta 300.000 soldados de alta disponibilidad para reforzar el flanco del este de Europa. Si Moscú se atrevió con Crimea y ahora con Ucrania, el segundo país más grande de Europa, por qué no podría hacerlo en un futuro con Finlandia o países como Estonia y Lituania? La cumbre de Madrid pondrá sobre la mesa la necesidad de enviar divisiones, con muchos más soldados, a los países europeos orientales.

Finlandia y Suecia, en la sala de espera de la OTAN

Finlandia y Suecia se han mantenido durante décadas en una posición de neutralidad militar para no despertar recelos en Moscú. Sin embargo, la invasión de Ucrania ha hecho saltar por los aires esta arquitectura de seguridad heredada de la Segunda Guerra Mundial. Los dos países nórdicos han presentado oficialmente su solicitud de adhesión a la OTAN y se espera que en la cumbre de Madrid se pueda avanzar en el proceso. Para ello, han reuniones con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, miembro de la OTAN, que quiere bloquear la adhesión de estos dos países porque, dice Ankara, que apoyan a grupos terroristas enemigos de Turquía. Stoltenberg ha dicho constantemente que Turquía tiene “preocupaciones legítimas relacionadas con su lucha contra el grupo PKK y otras organizaciones”, y que el PKK es considerado una organización terrorista por la OTAN, la UE, Finlandia y Suecia.