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Relaciones exteriores

Pedro Sánchez inicia una “gira africana” con más errores que aciertos

El Presidente del Gobierno confunde Kenia con Senegal y evita abordar las áreas de mayor importancia en las relaciones hispano-africanas

Pedro Sánchez inició ayer una “gira africana“ que le llevará por Kenia y Sudáfrica con el fin de estrechar relaciones con ambos países y fomentar la participación de empresas españolas en la economía de África. Su visita a Kenia pretende poner en práctica algunos de los proyectos ideados dentro del III Plan África (2019), la Estrategia Horizonte África (2020) y el Foco África 2023, a sabiendas de que Kenia es poseedora de una de las democracias más estables del continente. Sánchez se reunió ayer en Nairobi con su homólogo keniata, William Ruto, donde tuvo la ocasión de felicitarle por su reciente investidura tras ganar las elecciones celebradas este agosto en Kenia.

Al término de su reunión firmaron una declaración conjunta donde ambos expresaban su preocupación por el cambio climático y las amenazas de la pazen el Cuerno de África, la región de los Grandes Lagos y el Sahel, a la vez que reiteraron su interés por proseguir los acuerdos de cooperación firmados en el pasado entre Kenia y la Unión Europea. Pedro Sánchez incluso llegó a plantar un árbol en Nairobi para inmortalizar esta visita.

Dinámicas neocolonialistas

Sin embargo, la visita del Presidente a Kenia ha sacado a relucir una serie de carencias en lo que respecta a las relaciones entre España y el continente africano. La primera y la más llamativa de todas, fue el error de Sánchez al afirmar en sus declaraciones en Nairobi que agradecía poder visitar “al presidente de Senegal” y que “España es un aliado potencial de Senegal en diversas áreas“, un lapsus del que tuvo que sacarle el propio Ruto para recordarle que el país donde se encontraba era Kenia, y no el otro situado en la otra punta de África, a unos 6.000 kilómetros de distancia. Este error, que recuerda a los desvaríos de Joe Biden al referirse a España como México, puede considerarse de una cierta gravedad cuando miles de expertos de todo el globo llevan décadas afirmando que “África no es un país” y abogando por la necesidad de reconocer la diferencia de las naciones que conforman el continente.

Este no deja de ser un error humano, aunque sus repercusiones diplomáticas no sean precisamente positivas, que encubre otras carencias de mayor importancia que pueden resultar menos llamativas a los titulares. Por ejemplo, destaca que uno de los objetivos de su visita sea que la Unión Europea teme que las mafias de jóvenes profileren en Kenia si no se ofrece el apoyo adecuado al país africano. Otra vez sale a relucir el paternalismo europeo que sofoca las libertades africanas, un paternalismo que pretende que el caso absoluto se extendería por el continente si no fuera por Europa, aunque fue precisamente Europa el primer agente que provocó el desplome de África. Este paternalismo resulta harto molesto para los africanos, que no ven con buenos ojos este tipo de planteamientos neocoloniales.

Socios minoritarios

Si bien puede considerarse como positiva la idea de que Pedro Sánchez busque nuevos inversores españoles en Kenia, expandiendo así el modelo económico de nuestro país y estrechando los lazos comerciales con una de las economías más fuertes de África subsahariana, no deja de chirriar que haya elegido Kenia y Sudáfrica para realizar su gira. España supone actualmente un 0,69% de las importaciones a Kenia (con un valor aproximado de 126 millones de euros) y no entra en las diez potencias que más importan a Sudáfrica, aunque cabe a decir que el país africano más alejado de España sí que es un socio comercial relativamente beneficioso para la economía española. Por el contrario, el interés de los empresarios españoles se centran en mayor medida en Senegal (donde el 3,78% de las importaciones proceden de España) o Costa de Marfil (2,65%) y en África Occidental en general.

Sorprende por otro lado que Sánchez no haya viajado a Nigeria, que actualmente es nuestro mayor proveedor de petróleo y que pronto será también nuestro mayor proveedor de gas, después de que las relaciones con Argelia se hayan dinamitado en los últimos meses. El Presidente nigeriano ya visitó España en junio y las relaciones entre ambos países son fundamentales para el correcto desarrollo del sector energético en nuestro país. O quizás a Mali, que es donde se encuentra destinado el mayor contingente de soldados españoles en el extranjero y cuya importancia estratégica fue señalada el pasado mes de junio durante la Cumbre de la OTAN en Madrid. En definitiva, resulta cuanto menos extraño que los asesores de Sánchez hayan escogido Kenia entre los 48 países del África Subsahariana que tenían para elegir.

Aunque se entiende que el Presidente realice un viaje oficial acompañado de su esposa, sorprende la presencia de la Primera Dama, que no suele acompañar a Sánchez en sus viajes pero que no ha querido perder la oportunidad de visitar dos de los países más turísticos y romantizados del continente (si excluimos Tanzania y algunos Estados del Magreb). El quid de esta cuestión lo encontramos en que Begoña Gómez dirigió durante cuatro años el IE Africa Center, tiempo que dedicó a estrechar el contacto con el continente en materias de cooperación y de desarrollo. Su relación con el Instituto de Empresa llegó a su fin este verano, no sin que los rumores rodeasen su partida. El periódico digital France Soir llegó a indicar que los recientes choques entre Sánchez y Argelia implicarían también a su mujer, ya que el espionaje del teléfono del presidente mediante “Pegasus” habría sacado a relucir supuestas informaciones “comprometedoras” acerca de la “corrupción y el nepotismo del Gobierno español” que “implicarían a su mujer”.

No cabe duda de que la visita de Sánchez a Kenia y Sudáfrica contiene aspectos positivos para las relaciones bilaterales con estos países, pero parece arriesgado tildarla de “gira africana” si no aborda las materias que más afectan a España (inmigración y seguridad en el Sahel) mientras tampoco se detiene a visitar los países con los que España mantiene unas relaciones comerciales más fuertes. Aparte de que, como buen presidente de la Internacional Socialista que recién ha sido nombrado, debería aprender reconocer los países que va pisando en su periplo. Pero esto último quizás sea mucho pedir.