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Bolsonaro calla, pero algunos de sus aliados más estrechos reconocen la victoria de Lula

Según O Globo, el presidente está aislado “y no quiere recibir a nadie”

El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Jair Bolsonaro, vota en la segunda ronda de las elecciones presidenciales
El presidente de Brasil y candidato a la reelección, Jair Bolsonaro, vota en la segunda ronda de las elecciones presidenciales FOTO: BRUNA PRADO EFE

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, guarda silencio tras la derrota que ha sufrido en las urnas frente a Lula da Silva. Según el diario O Globo, el jefe del Estado permanece aislado y “no quiere recibir a nadie”. El ex líder sindicalista ganó a su adversario este domingo por dos millones de votos tras una noche electoral en la que Bolsonaro consiguió recortar la gran ventaja que las encuestas habían anticipado. Hace cuatros años, el candidato izquierdista, Fernando Haddad, fue derrotado por el actual dirigente de Brasil con más de diez millones de votos de ventaja.

Los analistas políticos de Brasil han resaltado el silencio del actual mandatario, que no ha reconocido la victoria del candidato izquierdista ni le ha felicitado. Una de las dudas que algunos han jaleado es que Bolsonaro podría impugnar el resultado y no reconocer el veredicto de las urnas. Muchos seguidores del mandatario brasileño le urgen en las redes sociales a no reconocer el resultado, pero el propio Bolsonaro dejó claro antes de acudir a las urnas que el que tiene más votos, gana. “Así es la democracia”, añadió.

Hasta el momento, muchos líderes de todo el mundo han enviado palabras de felicitación para Lula da Silva, que ya estuvo en el poder entre 2003 y 2010. Emmanuel Macron, Vladimir Putin, Pedro Sánchez y Gustavo Petro son algunos de los mandatarios que han reaccionado ante la victoria del candidato progresista, cuya victoria también ha sido reconocida por los gobiernos de Estados Unidos, la Unión Europea y Australia, entre otros.

Aunque el presidente no ha hablado desde que se proclamó el resultado oficial, sí que lo han hecho figuras del bolsonarismo para reconocer el triunfo del adversario, como la senadora Damares Alves y el influyente pastor evangélico Silas Malafaia, que forman parte de su núcleo de colaboradores más estrechos.

Pero tanto el jefe del Estado como sus hijos permanecieron en silencio, sin llamar a Lula ni reconocer la derrota en público. Las luces del palacio de la Alvorada, donde siguió el recuento, ya estaban apagadas dos horas después de la proclamación del resultado.

Lula explicó anoche que en un discurso frente a una multitud en la Avenida Paulista de San Pablo que su rival todavía no le había llamado: “No sé si reconocerá mi victoria”.

Bolsonaro logró reducir los 5,2 puntos y 6,2 millones de votos de ventaja que le había sacado Lula en la primera vuelta. Este resultado, que supone perder solo un millón de votos con respecto a las elecciones de 2018, permitirá al mandatario volver a presentarse a los comicios de dentro de cuatro años y enfrentarse con munición política para hacer frente a esta legislatura.

Lula no ha conseguido una victoria por goleada. El país sigue dividido a nivel político. De hecho, a nivel regional ha ganado el bolsonarismo al imponerse en cuatro de los doce estados que estaban en juego.

En su primer discurso a la nación, Lula dijo: “Gobernaré para 215 millones de brasileños, y no solo para los que votaron por mí”, dijo. “No hay dos Brasil. Somos un solo país, un solo pueblo, una gran nación”.