Argentina

El Gobierno de Milei presenta su paquete de recortes, pero no incluye ni la dolarización ni la eliminación del Banco Central

«Si seguimos como estamos vamos hacia una hiperinflación. Nuestra misión es evitar esa catástrofe. La génesis de nuestro problema siempre ha sido fiscal», asegura el ministro de Economía, Luis Caputo

Hace un año atrás toda la Argentina vivía estos días de diciembre sobrecogida y con el corazón en la boca por las jornadas del mundial que terminaron con un júbilo total al convertir a la selección argentina en la campeona del mundo. Doce meses después, la zozobra que los argentinos viven ahora no promete un final feliz, al menos no a corto plazo.

El ministro de Economía Luis Caputo, encargado de servir el «último trago amargo» tuvo que grabar un segundo discurso televisado a la nación después de que su jefe, el presidente Javier Milei, hubiera pedido un esfuerzo adicional para recortar un 10% más el gasto de los ministerios. El mensaje que estaba previsto que se emitiera a las 17:00 horas local se retrasó hasta las 19:00 (23:00 horas en España).

Como lo adelantó el presidente Javier Milei en su discurso inaugural, anunció un «shock económico», un durísimo ajuste como la única alternativa que le queda para remontar la crisis de ese país, que en los últimos días se ha agravado con el alza de los precios y la caída estrepitosa del poder adquisitivo. Solo en alimentos y bebidas se registra un 200% de inflación en diez meses.

«Estamos frente a la peor herencia de nuestra historia», fue una de las frases con las que Caputo comenzó su anuncio, junto con cifras como la alta inflación, la deuda que posee con instituciones como el FMI, entre otros aspectos. «Si seguimos como estamos vamos hacia una hiperinflación. Nuestra misión es evitar esa catástrofe (...) La génesis de nuestro problema siempre ha sido fiscal», prosiguió el ministro al inicio de su mensaje. «Lo que venimos a hacer es erradicar ese problema, para que no haya más inflación (...) Es fundamental erradicar nuestra adicción al déficit fiscal», agregó.

Se habla de un ajuste fiscal de la economía que sería del orden entre el 5.5% y 6% del producto Bruto Interno (PBI), que equivale a casi 20.000 millones de dólares. La incertidumbre es dónde se cortará ese gasto fiscal. A partir del discurso de Milei, así como de las declaraciones de su portavoz Manuel Adorni, se han ido encendiendo algunas luces: la motosierra entraría principalmente sobre los gastos sociales y salarios públicos; los subsidios económicos (principalmente en transporte y energía); las transferencias a provincias y universidades públicas. Además, se postergarán las obras públicas por dos años (Milei ya lo había adelantado durante su campaña) y se pondrá coto a la impresión de papel moneda, «parar la maquinita», en un intento de estabilizar los precios y evitar una mayor estampida.

«Los subsidios no son gratis y se paga con inflación. Lo que te regalan en el precio del boleto te lo cobran con aumentos en el supermercado», indicó Caputo. «Vamos a reducir al mínimo las transferencias discrecionales del Estado a las Provincias (…) No vamos a licitar más obra pública nueva y se va cancelar las aprobadas cuyo desarrollo aún no haya comenzado. Como dije antes, no hay plata para pagar más obra pública», puntualizó.

«De algo podemos estar seguros, que este es el camino correcto, y si vamos por el otro, inevitablemente vamos a ir a un escenario de mayor pobreza, inflación y sufrimiento. Argentina es un país rico en recursos naturales y humanos, y si hacemos los deberes que nunca hemos querido hacer, permitámonos soñar con volver a ser ese gran país que hace 100 años, el mundo entero admiraba», concluyó el ministro de Economía argentino.

El portavoz Adorni adelantó que los contratos y nombramientos públicos hechos por la gestión anterior «están bajo revisión» y se entiende que los presupuestos de los diversos ministerios, diferentes secretarías y empresas públicas están bajo observación para el control de sus gastos. Y tal como lo había adelantado Milei, se reducirán los gastos políticos a todo nivel desde uso de telefonía, coches oficiales, viajes, alquiler de inmuebles, etc. Adorni también mencionó que «se va a comenzar a exigir el 100% de la presencialidad en los lugares de trabajo» de todos los empleados públicos. Sobre eso, la canciller Diana Mondino declaró que se había encontrado muertos en las planillas del Estado.

Otro adelanto de Adorni y que causó gran impacto fue que la publicidad estatal desaparecerá de los medios de comunicación durante un año, para reducir los gastos de la administración. Hacienda también deberá remontar las últimas medidas que hizo Sergio Massa como ministro de Economía y en simultáneo candidato del kirchnerismo, entre ellas, desfinanciar las partidas que estaban destinadas como transferencias a los diversos distritos del país, bajar el impuesto a las ganancias y decretar la devolución del 21% del impuesto a los consumos, durante la ardorosa disputa de los votos en la campaña electoral. A ello se suma la emisión de billetes, que según Milei significó un despilfarro del 2% del PBI, el llamado «Plan Platita» durante la campaña electoral.

Otro asunto de vital importancia es el valor del dólar en la era Milei. En la víspera de los anuncios de Caputo, el dólar oficial cerraba en 363 pesos (mientras que el «dólar blue», el que en los hechos rige todas las transacciones económicas de los argentinos, se mantuvo en 1.070 pesos). Milei apunta a disminuir la brecha entre ambos, con un tipo de cambio financiero liberado. Finalmente, un dólar oficial pasará a 800 pesos «para que los sectores productivos tengan los incentivos adecuados para aumentar su producción». El ministro del Interior, Guillermo Francos, había señalado que un dólar oficial a ese valor «sería aceptable». Hay que tener en cuenta que en la Argentina conviven actualmente hasta 12 tipos de cambio de la divisa extranjera, entre «el blue» y el oficial, se manejan el dólar turista, el dólar solidario, el dólar tarjeta, el dólar comercial exportador, el dólar importador,etc. Difícilmente se pueda unificar en un solo valor, lo que indica que seguiría habiendo «cepo».

El sello distintivo de Milei ya se ha hecho notar. Además de jurar a sus ministros a puertas cerradas, sin periodistas ni camarógrafos; el mensaje grabado de Caputo reemplaza a las tradicionales ruedas de prensa en el quinto piso del ministerio de Economía. El martes 12 se había conformado también el nuevo directorio del Banco Central de Reserva. Desde ahí se comunicó que hoy miércoles el BCR recibirá a las diferentes asociaciones de bancos que operan en el país para definir el nuevo régimen bancario. Con esto se confirma que en la era de Milei no habrá ni dolarización ni eliminación del BCR que había anunciado Milei durante su campaña. Además de la expectativa por los anuncios de Caputo, los medios nacionales también daban cuenta de la detención de agresor Gastón Ariel Mercanzini que atacó sin suerte con un botellazo a Milei el día de su asunción de mando.

Las 10 medidas anunciadas por Caputo

  • No se renuevan los contratos laborales del Estado que tengan menos de un año de vigencia.
  • Se decreta la suspensión de la pauta oficial del Gobierno nacional por un año. “Durante el 2023 entre presidencia y ministerios se gastaron 34.000 millones de dólares en pauta”.
  • Los ministerios se reducirán de 18 a 9 y las secretarías de 106 a 54. “Esto va a redundar en una reducción de más del 50% de los cargos jerárquicos de la función pública y del 34% de los cargos políticos totales del Estado nacional”.
  • Reducir al mínimo las transferencias discrecionales del Estado Nacional a las provincias.
  • El Estado Nacional no va a licitar más obra pública nueva y va a cancelar las licitaciones aprobadas cuyo desarrollo no haya comenzado. “Las obras de infraestructura en Argentina serán realizadas por el sector privado ya que el Estado no tiene ni plata ni financiamiento para llevarlas a cabo”.
  • Reducción de subsidios a la energía y al transporte.
  • Se mantienen los planes “Potenciar Trabajo” de acuerdo a lo establecido por el Presupuesto 2023 y se fortalecen las políticas sociales recibidas directamente por quiénes las necesitan, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la tarjeta Alimentar.
  • Sincerar el tipo de cambio oficial, va a pasar a valer 800 pesos, “para que los sectores productivos tengan los incentivos adecuados para aumentar su producción”.
  • Aumento provisional del Impuesto País a las importaciones y a las retenciones de las exportaciones no agropecuarias.
  • Reemplazo del sistema de importaciones SIRA por un sistema estadístico y de información que no requerirá de la aprobación previa de licencias.